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La rebelión de Rubén Rocha alinea al oficialismo en torno a Claudia Sheinbaum

La rebelión de Rubén Rocha Moya duró 33 horas y dejó como saldo un nuevo cierre de filas en torno a la presidenta Claudia Sheinbaum que, sin embargo, aún deberá sortear la crisis política abierta por las acusaciones de Estados Unidos en contra del gobernador con licencia. En el día y medio en el que el sinaloense volvió al despacho, se multiplicaron los pronunciamientos de lealtad institucional con Sheinbaum: diputados, senadores, gobernadores; las dirigencias de Morena, el Partido Verde y el Partido del Trabajo, presidentes municipales y los principales voceros del oficialismo. El respaldo a Sheinbaum ha sido unánime, con una voz aún ausente, la del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Desde las 9:44 horas del viernes, cuando Rubén Rocha anunció su regreso al palacio de Gobierno de Sinaloa, todas las miradas se dirigieron a Palenque, la localidad chapaneca donde López Obrador vive su retiro escribiendo libros sobre las culturas prehispánicas. El inesperado arrebato del gobernador, en medio de las investigaciones por su presunta complicidad con el Cartel de Sinaloa, reanimó a la oposición, que aprovechó para insistir en el juicio político en contra del sinaloense, e hizo correr nuevamente la narrativa del “narco partido” y un sinfín de teorías sobre un presunto rompimiento entre “los duros” y la presidenta, con un dato como telón de fondo: el retiro de la visa para viajar a Estados Unidos a Andy López Betrán, el hijo del expresidente. Aunque, en las primeras horas, la decisión de Rocha, y la versión de que la orden “salió de Palenque”, también descolocaron al oficialismo.

Sheinbaum, según sus propias palabras, se habría enterado del regreso de Rocha por su tuit, mientras descansaba por una gripa que le impidió encabezar la conferencia mañanera del viernes. Y su Gobierno tardó casi cuatro horas en reaccionar: a la una y media de la tarde, la Secretaría de Gobernación emitió el comunicado con el que se construyó la narrativa oficial: “la decisión de reincorporarse a sus funciones responde exclusivamente a una determinación de carácter personal”.

En el comunicado de la Secretaría encabezada por Rosa Icela Rodríguez, que Sheinbaum revisó palabra por palabra antes de ser difundido, se afirma que la Fiscalía General de la República mantiene abiertas las carpetas de investigación relacionadas con las 10 personas señaladas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en su solicitud de extradición. Una versión que contradice lo dicho por el gobernador, que afirmó que, después de 112 días de investigación, la propia FGR ha informado que no existen los mínimos elementos de prueba que sustenten su participación en conducta penal alguna. “O sea, no he cometido ningún delito, conforme al marco constitucional y legal de nuestro país”, argumentó Rocha.

Una hora después, la dirigencia nacional de Morena replicó el comunicado de la Secretaría de Gobernación y se deslindó de Rubén Rocha. El partido dirigido por Ariadna Montiel también recordó que la FGR mantiene abiertas la investigación por las acusaciones hechas por el Departamento de Justicia., en esta ocasión, a diferencia del tono empleado desde mayo en torno al Caso Sinaloa, Morena evitó referirse a la “injerencia extranjera” o a la defensa de la soberanía nacional.

Durante la tarde, se sucedieron en cascada los pronunciamientos del oficialismo: “nadie está por encima de la ley”, dijo la presidenta de la Comisión de Elecciones de Morena, Citlalli Hernández, quien encabeza la estrategia rumbo a los comicios de 2027. “Reafirmamos nuestro apoyo firme a la presidenta Sheinbaum”, apuntó el coordinador de los diputados, Ricardo Monreal. “Unidad, principios y respaldo total a la presidenta”, expusieron 23 gobernadores de la 4T (todos, salvo Rocha).

En un comunicado consensado con la mayoría de sus 253 diputados, la bancada de Morena en San Lázaro le pidió a Rocha reconsiderar su decisión y volver a solicitar licencia. Y los senadores se deslindaron del “acto personal e individual”, en un escueto comunicado de tres párrafos. La bancada morenista en el Senado fue más cauta, pues entre sus filas se encuentra Enrique Inzunza, otro sinaloense investigado por Estados Unidos, quien aprovechó el arrebato de su jefe -Rubén Rocha- para anunciar que se reincorporará a las actividades legislativas presenciales en la última semana de agosto.

Rocha se quedó solo, en la mañana del sábado, la presidenta Sheinbaum rompió el silencio, criticando que se pretenda poner por encima del interés del pueblo “la ambición desnuda del poder por el poder”. La presidenta evitó mencionar al gobernador, pero todos sabían que se refirió a él cuando advirtió que “por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la nación”. Ocho horas después, Rubén Rocha volvió a pedir licencia indefinida al cargo, en una breve carta dirigida al Congreso de Sinaloa.

Entre tantos pronunciamientos para deslindarse de Rocha y posicionarse en favor de la presidenta, hay un silencio que sigue pesando, el de Andrés Manuel López Obrador, quien sí salió de su retiro en junio pasado, para enviarle una carta al presidente Donald Trump en la que le reclama sus presiones contra México. Tampoco su hijo “Andy”, recientemente respaldado por la 4T con la misma dosis de comunicados, ha dicho nada sobre el fallido regreso de Rubén Rocha.

Repercusiones de la rebelión de Rocha

La rebelión de Rocha ha calado hondo en Morena, donde se libra una batalla interna con múltiples frentes abiertos: la disputa por las 17 candidaturas en los Estados donde habrá elecciones en 2027 (que incluyen a Sinaloa), la construcción de las alianzas electorales con el Verde y el PT; las miles de contiendas locales por las diputaciones y presidencias municipales; la pugna por la presidencia de la Mesa Directiva en el Senado de la República, y la definición de la agenda legislativa para el próximo periodo ordinario de sesiones, donde legisladores como Alfonso Ramírez Cuéllar intentan colocar el paquete de reformas anticorrupción como tema central, y otros impulsan como prioridad el desafuero del líder del PRI, Alejandro Alito Moreno.

Mientras, Claudia Sheinbaum prepara su Segundo Informe de Gobierno al Congreso, en el que el caso Sinaloa seguirá siendo una papa caliente, pues la FGR está obligada ahora a informar sobre las investigaciones en torno a Rocha y su grupo, con dos novedades que antecedieron el regreso del gobernador: la detención de Fausto Corrales, testigo del secuestro del ‘Mayo’ Zambada y del asesinato de Héctor Melesio Cuén, en junio de 2024, y la aparente liberación del general Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad de Sinaloa y único de los 10 colaboradores de Rocha que se entregó voluntariamente a Estados Unidos para rendir declaración.


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