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La casa de Salvador Allende en Guardia Vieja, que iba a ser museo, vendida por su familia para oficinas

Un destino inesperado tendrá la emblemática casa del expresidente Salvador Allende (1970-1973), ubicada en la calle Guardia Vieja 392, en la comuna de Providencia, al oriente de Santiago: la familia la vendió por 1.000 millones de pesos (unos 1,1 millones de dólares) a una empresa de ingeniería y topografía. Hasta enero de 2025, sin embargo, la residencia en la que el xlíder de la Unidad Popular vivió con su esposa Hortensia Tencha Bussi entre 1953 y 1971, y donde crecieron sus tres hijas, se transformaría en un museo de memoria. El Gobierno de Gabriel Boric (2022-2026), intentó comprarla, pero la operación se canceló tras un proceso plagado de errores administrativos que derivó en un escándalo político. Dos de los cuatro propietarios, por los cargos públicos que ejercían, no podían celebrar contratos con el Estado, entre ellos Isabel Allende Bussi, quien fue destituida por este motivo del Senado, después de 31 años en el Parlamento, por el Tribunal Constitucional (TC). Por este caso, su sobrina y nieta del exmandatario, Maya Fernández Allende, renunció a su cargo como ministra de Defensa de Boric en marzo de 2025.

La firma que adquirió la residencia es Linkapsis Geodesia & Ingeniería SpA. Según informó el medio Ex-Ante, y de acuerdo con los registros del Conservador de Bienes Raíces, la transacción se concretó el pasado 4 de agosto. Previamente, el 10 de julio, el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago cerró la investigación sobre la compraventa, luego de que la Fiscalía decidiera no perseverar en la causa. Según la abogada de Allende y Fernández, Paula Vial, la resolución ratificó que “aquí no hubo delito alguno, como lo demuestra la decisión de tribunales. Fue un proceso ingrato y muy doloroso, plagado de acusaciones falsas”.

Estaba previsto que la familia de Allende vendiese la casa de Guardia Vieja al Estado en 933 millones de pesos (unos 922.000 dólares), en un anuncio que realizó el Gobierno de Boric el 30 de diciembre de 2024, y del que tuvo que echar pie atrás apenas tres días después. La venta frustrada también le costó la salida a la entonces ministra de Bienes Nacionales, Marcela Sandoval, a quien el exmandatario de izquierdas le pidió la renuncia.

La residencia, hasta su venta, mantenía intacto el escritorio-biblioteca donde Allende celebraba sus reuniones políticas. La familia la adquirió con un préstamo que obtuvo Hortensia Bussi como funcionaria del Servicio Nacional de Estadísticas. Vivieron allí hasta 1971, un año después de la llegada de Allende a La Moneda, pero se cambiaron a otra residencia cerca de la cordillera en busca de aire puro debido a una enfermedad pulmonar que padecía Bussi.

La casa, de dos plantas, fue construida por la oficina del arquitecto Fernando Castillo Velasco dos décadas antes de que la familia la habitara. Fue hecha con materiales locales, como la piedra de la precordillerana chilena y la madera nativa para los marcos de las ventanas. Según contó a EL PAÍS Eduardo Labarca, autor de Salvador Allende. Biografía sentimental, quien conoció de niño a Allende y lo llamaba tío, cuando Tencha Bussi estuvo enferma de tuberculosis estuvo recluida en el segundo piso de la residencia. La describió como una gran lectora que convirtió su dormitorio “en una suerte de salón cultural y literario”, donde la visitaban el pintor Nemesio Antúnez y el escritor Manuel Rojas.

“Había dos ambientes en esa casa, el político abajo, en la biblioteca, y el cultural arriba”, contó Labarca. Y recordó que Isabel Allende Bussi, quien tras el golpe de Estado de 1973 se convirtió en la principal embajadora de su familia, “siempre tuvo inquietudes culturales. Era muy apegada a Tencha, y disfrutaba asistiendo a las tertulias del salón en torno a la cama de su madre. Beatriz, en cambio, tomaba distancia y era muy apegada a su padre en lo afectivo y lo político y solía asistir a las reuniones que tenía Allende”, contó Labarca sobre la madre de Maya Fernández, conocida como Tati.

Junto a la propiedad de Guardia Vieja, el plan de la Administración de Boric era también adquirir, por 1.300 millones de pesos (unos 1,3 millones de dólares), las dos casas del democristiano Patricio Aylwin (1990-1994), el primer presidente de la transición demócrática, electo tras 17 años de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Pero la compra de ambas propiedades, contiguas, ubicadas en la calle Arturo Medina en Providencia, tampoco prosperó.

Según dijo a EL PAÍS Mariana Aylwin, hija del exmandatario y exministra de Educación, cuando acababa el periodo de Boric los exministros de Seguridad y de Bienes Nacionales, Luis Codero y Francisco Figueroa, respectivamente, invitaron a la familia a La Moneda para comunicarles que la casa tenía que ser declarada patrimonio nacional antes de la compra. “Cuando estás con la escritura firmada y te piden un nuevo requisito, que es prácticamente imposible de cumplir en un Gobierno al que le quedaban cuatro meses… sentimos que era una excusa. Les dijimos que si querían desistir lo hicieran y nosotros íbamos a aceptar”, señaló.

El pasado 31 de julio, previo a poner en venta la propiedad, los cinco hijos de Aylwin abrieron las puertas de la casa al público y más de un centenar de personas fueron a comprar algunos objetos del exjefe de Estado que pusieron a la venta. Es un lugar, tal como la casa de Allende, que guarda una parte importante de la historia de Chile, pues en esa sala el democristiano recibió a George Bush, Dalai Lama y a Pinochet.

El 10 de marzo pasado, en su última cadena nacional antes de entregar la banda presidencial a José Antonio Kast, Boric hizo un repaso de sus cuatro años en La Moneda y destacó los avances en salud, pensiones y seguridad. Pero también hizo un mea culpa por dos hechos: por el manejo del caso de Manuel Monsalve, quien, siendo el subsecretario del Interior, fue acusado de violación por una subordinada, agregó, por “el proceso frustrado de la compra de la casa del expresidente Salvador Allende. En ambos asumo la responsabilidad”.

Este miércoles, luego de que se divulgara la venta de la casa de Allende a la empresa Linkapsis Geodesia & Ingeniería SpA, Flor Weisse y Sergio Bobadilla, dos diputados del partido UDI, de la derecha tradicional del oficialismo, dijeron que la transacción “deja en evidencia que detrás de esta operación siempre existió un interés económico y que el museo no era más que una excusa”.


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