Fernando Farías Laguna desafía a la Fiscalía desde el Altiplano: “No participé en nada. Todo está tendenciosamente armado”
Fernando Farías Laguna “está desesperado porque lo escuchen”, dice su esposa, Mónica Gámez. Desde el penal de máxima seguridad del Altiplano, donde permanece recluido tras su regreso a México el 21 de agosto, el excontralmirante está decidido a iniciar una ofensiva para defenderse de las acusaciones que lo colocan como uno de los presuntos cabecillas de la red de contrabando de combustible, conocido como huachicol fiscal, que operó en las aduanas y golpeó la reputación de incorruptible de la Secretaría de Marina. Su mensaje está dirigido a quienes tienen en sus manos su caso.
Farías llamó por teléfono a su esposa el domingo 30 de agosto y le pidió que transmitiera un mensaje a la autoridades correspondientes, principalmente al secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch; a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum y a la fiscal general de la república, Ernestina Godoy. EL PAÍS ha tenido acceso al mensaje, que la esposa dice fue enviado, a través de terceros, a los funcionarios. En ella, Farías exhibe y cuestiona de manera directa algunos de los elementos que, según explica, fueron utilizados como pruebas durante su audiencia inicial para sostener la acusación en su contra.
“Para informarle de incidentes muy graves en mi audiencia inicial”, comienza el excontralmirante. El primero, dice, es la acusación de que creó una red para introducir buques con combustible ilegal desde enero de 2023. Farías responde con un argumento de fecha y ubicación: en enero de aquel año, sostiene, él y su familia se encontraban en Madrid, España, donde estaba en calidad de agregado naval. “¿Cómo es posible que yo haya hecho eso? Gravísimo y falso”, se lee.
La acusación de Farías tiene relevancia porque la investigación sitúa el inicio de las operaciones de la red de contrabando marítimo desde 2023. La Fiscalía sostiene que la trama involucró a marinos de alto rango, funcionarios aduaneros y empresarios y que llegó a movilizar cientos de millones de litros de combustible mediante decenas de embarcaciones. Farías ha confrontado las fechas y las localizaciones de la investigación con su agenda oficial de la Marina. Además de negar su participación, sostiene que cuenta con las pruebas documentales que pueden comprobar los lugares en los que estaba.
El segundo punto que cuestiona es que, según relata, durante la audiencia se le atribuyeron reuniones con Miguel Ángel Solano Ruiz —capitán de corbeta retirado, apodado Capitán Sol, cuyo paradero es desconocido— los días 29 y 30 de mayo de 2025 para avanzar en la creación de la supuesta red.
Farías sostiene que esas fechas son incompatibles con su historial médico. “El 29 de mayo de 2025 ingresé al Centro Médico Naval para que el día 30 me operaran de un hombro. ¿Cómo es posible que me haya reunido [con el Capitán Sol]?“, cuestiona. El excontralmirante asegura que cuenta con el expediente médico que acredita su ingreso y la intervención quirúrgica en el hospital militar. Para él y para su esposa, la discrepancia es una prueba irrefutable de que las evidencias utilizadas para vincularlo con otros integrantes de la trama deben ser revisadas.
El tercer punto es, quizá, el que Farías considera más importante para desmontar la acusación de que formaba parte de la estructura criminal. Sostiene que no descubrió la existencia de la red después de que las autoridades comenzaran a investigarla, sino que fue él quien alertó al entonces secretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, sobre su existencia. Según su relato, a finales de mayo de 2024 recibió información de Fernando Rubén Guerrero Alcántar —asesinado meses después— sobre una red de corrupción en las aduanas. Farías asegura que llevó esa información a la máxima autoridad naval, con quien además tenía un vínculo familiar, pues era su tío político. “Lo que le informé al entonces secretario de Marina, Rafael Ojeda Durán”, dice en el mensaje.
EL PAÍS ha tenido acceso a una serie de mensajes de WhatsApp que, supuestamente, Farías envió a Ojeda en distintas fechas y que respaldarían su versión de que fue él quien alertó sobre la existencia de la red. El excontralmirante sostiene, además, que de ese aviso surgió la reunión que posteriormente se hizo pública a través de un audio y que se convirtió en una de las piezas clave del caso. “Esa reunión yo la generé”, afirma.
En la comunicación dice tener los mensajes de WhatsApp que demostrarían que fue él quien propició el encuentro y que cumplió con lo que, desde su perspectiva, era una obligación: informar sobre una posible estructura de corrupción dentro de la institución. El mensaje de Farías es más extenso y contiene información más delicada que la familia prefiere reservar a la espera de que llegue la respuesta que esperan de las autoridades mexicanas.
La existencia de aquella reunión forma parte de la investigación. El audio de un encuentro entre Ojeda Durán y Guerrero Alcántar, fechado en junio de 2024, fue publicado meses después y mostró al entonces secretario de Marina hablando sobre la posibilidad de realizar cambios dentro de la institución ante las denuncias de corrupción.
Farías niega categóricamente que exista una sola prueba que lo vincule directamente con la operación criminal que lo llevó a huir del país, presuntamente empujado por las amenazas de muerte en su contra. “No existe en los cuatro tomos de la carpeta de investigación una sola prueba que me haga partícipe en un solo hecho de este entramado porque simplemente no participé en nada”, sostiene.
El excontralmirante acusa que la investigación fue construida de manera “tendenciosa” y que contiene, según su versión, pruebas fabricadas. Es una acusación frontal contra la solidez de la investigación de la Fiscalía. En ella se sostiene que Farías y su hermano, el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, ocupaban posiciones de dirección dentro de la estructura criminal investigada.
La incipiente defensa que han iniciado Farías y su esposa llega después de que su caso adquiriera una nueva dimensión con su regreso a México. El excontralmirante fue detenido en Argentina en abril y trasladado a México en agosto; tras su llegada al país, fue llevado al penal de máxima seguridad del Altiplano, donde quedó a disposición de la autoridad judicial que lo requería.
La Fiscalía lo considera una pieza central de una trama de contrabando de combustible que habría operado durante años y en la que participaron militares, funcionarios y empresarios. La investigación también ha incorporado testimonios, intervenciones telefónicas, georreferencias, análisis patrimoniales y documentación obtenida durante las pesquisas.
Farías responde ahora desde una celda del Altiplano con una petición sencilla, que se revisen las pruebas. “Por lo anteriormente expuesto, era para que el jueves pasado hubiera salido caminando del Altiplano”, dice en el que mensaje que corta en la frase suspendida: “Pero sabemos por qué no…”.



