Feijóo y Abascal acusan al presidente de no ser libre con Rabat y Sánchez replica que no tiene amo
Pedro Sánchez esperó hasta la última réplica al líder de Vox, Santiago Abascal, para soltar la frase que tenía más que estudiada: “A diferencia de usted, yo seré un perro, pero no tengo amo”. El presidente del Gobierno solventó así su primera sesión de control en el Congreso del nuevo curso político, que nace en pleno conflicto sin resolver en Ceuta y con la perspectiva omnipresente de unas elecciones generales aún sin fecha agendada. El PP y Vox siguieron un mismo guion en su acoso parlamentario a Pedro Sánchez: le acusaron de estar atado, condicionado, comprometido y de no ser libre con Marruecos. Abascal le quiere llevar a juicio por traición. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, metió esa imputación política en otro potaje con todos los problemas y escándalos que enfrentan Sánchez y su equipo. El presidente habló del Informe PISA Y de que quedan retos por afrontar, y culminó sobre las exigidas elecciones: “Nos veremos en 2027 y les volveremos a ganar”.
En la estrategia de pintar la España de Sánchez como un territorio perdido ya en la “degradación” total, el líder de la oposición usó su primer duelo parlamentario de este periodo de sesiones en el Congreso para reseñarlo todo, desde los penosos resultados de PISA sobre la educación, “las aulas vacías en Ceuta pero llenas de espray pimienta”, las penurias económicas de las familias, el varapalo del Supremo a los intentos de nacionalización de descendientes de exiliados en la ley de nietos o los casos judiciales en marcha contra el PSOE en los tribunales. Con esos ingredientes como entrante, Feijóo llegó donde quería al subrayar que “el futuro político y personal” de Sánchez depende de otros, que pueden “cantar” en los juzgados o que pueden actuar como Marruecos.
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Sánchez a Abascal: “A diferencia de usted, yo seré un perro, pero no tengo amo”
Para Feijóo, el presidente de España “no es libre” y está condicionado, argumentando que “la agresión” sufrida en Ceuta fue “consentida e impulsada por Marruecos” y no ha tenido consecuencias. El dirigente popular formuló una pregunta a Sánchez que quedó sin respuesta directa: “Si mañana volvieran a entrar en Ceuta 80.000 personas, ¿usted qué haría?”.
Sánchez constató que Feijóo lo mezcla todo en sus intervenciones y optó por elegir solo una para centrarse en su primera respuesta. Habló de su “extraordinaria preocupación” por las consecuencias del Informe PISA, pero no lo hizo para mostrar autocrítica. El presidente ofreció datos para subrayar que durante su etapa al frente del Ejecutivo se han multiplicado por dos las inversiones en educación, de 3.200 millones de euros en los gobiernos de Mariano Rajoy a 6.000. A su vez, destacó que las autonomías son las que tienen más competencias educativas. Sánchez se agarró ahí a que aún queda legislatura y que el PP podría apoyar dos leyes relevantes en esa materia, como la de docentes que fija la ratio de alumnos en clase o la que plantea prohibir el uso descontrolado de las redes sociales a los menores de 16 años.
El líder popular presumió, por su parte, de que en la clasificación PISA las autonomías que salen mejor paradas, Madrid y Castilla y León ―aunque también Asturias (PSOE)―, son gobernadas por el PP, y las que peor, Ceuta y Melilla, dependen en esa cuestión del Gobierno central. También insistió en que Sánchez tiene su “lealtad comprometida” con Marruecos y acabó con un mensaje amenazante que más tarde repitieron casi todos los diputados del PP a los demás ministros, en particular, al titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Feijóo le avisó a Sánchez: “Ha desprestigiado a su país y su país se lo hará pagar. Ponga fecha y nos vemos en las urnas”.
El presidente ratificó que efectivamente en 2027 habrá elecciones generales en España y vaticinó: “Nos veremos y les volveremos a ganar”. Pero también quiso reprochar al PP su cuestionamiento ahora de la llamada ley de nietos y las consecuencias de la paralización por parte del Tribunal Supremo del derecho a voto de los nacionalizados por esta vía. Sánchez recordó que con esa norma ya se celebraron los comicios de 2023 que ganó Feijóo, incluso en el voto exterior.
“Chantajeado” por Marruecos
El anticipo de Feijóo lo machacó en su intervención el líder de Vox, Santiago Abascal, que percutió aún más sobre los indemostrados compromisos del presidente con Marruecos. Abascal concluyó que Sánchez está siendo “chantajeado” por el país vecino con información sobre su familia; derivó de ahí que, por tanto, “el Gobierno de España está en Rabat, la presidencia en Marruecos” y avisó de que los objetivos de ese país, además de Ceuta, Melilla y Canarias, serán la islamización y convertir España en su “protectorado”. Sánchez casi miró para Feijóo para alertar de que Abascal “es una amenaza para España y Europa”. El presidente aseguró ahí que su Gobierno “no acepta el chantaje de ningún partido, país o poder”, ante el retrato con que Abascal le presenta “con una correa al cuello”, le soltó que será “un perro”, pero sin amo. Abascal prescindió de los 12 segundos que le quedaban para formular la réplica a la que aún tenía derecho.
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, volvió con su monotema desde que empezó a advertir del tsunami que cree que se le viene encima a la izquierda en las próximas elecciones. Le preguntó otra vez a Sánchez por cómo afronta lo que queda de legislatura. Sánchez le mencionó como ejemplo las leyes educativas pendientes. Rufián le resumió el balance de las últimas 10 encuestas publicadas estas semanas por todo tipo de medios: el PP y Vox lograrían entre 194 y 213 escaños. Y alarmó de las regresiones en todo tipo de servicios públicos que podría provocar un ejecutivo de la derecha y la ultraderecha juntos. Sánchez compartió esa inquietud, pero no ofreció más receta que la de seguir avanzando.
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Rufián: “¿Ha dicho que quiere ser presidente en el 27 y más allá? No me salen las cuentas”
La sesión ya se adentró a partir de ahí en otros territorios. Todos los diputados restantes del PP, en preguntas al vicepresidente Carlos Cuerpo y a los ministros Félix Bolaños y Fernando Grande-Marlaska, les atizaron por Ceuta, hablaron de la invasión sufrida frente a la tesis de la crisis humanitaria y les previnieron, no quedó claro con qué información, de que acabarán pagando todo lo ocurrido en esa ciudad autónoma. A Marlaska, varios diputados del PP le afearon el informe interno de trabajo de su gabinete de comunicación en el que se retrata a decenas de periodistas, tertulianos y analistas sobre su definición ideológica. El ministro negó ese objetivo y esbozó un intento de pedir disculpas si las formas de ese documento no fueron las adecuadas.



