La doble vara de medir de Trump: de la complacencia con Marruecos a la incomodidad con España
Lo primero que se ve cuando se visita la cuenta de Donald Trump en su red social, Truth, es una publicación fija en la que agradece al rey de Marruecos, Mohamed VI, que le haya puesto su nombre a una autopista kilométrica que conecta el sur del país con el Sáhara Occidental. No es un mensaje más. Lleva una semana encabezando el resto de publicaciones del presidente estadounidense en la plataforma social que creó para dar rienda suelta a sus pensamientos verborreicos.
La publicación, que hace un repaso histórico de los estrechos vínculos entre Washington y Rabat, sirve de ejemplo para ilustrar el desequilibrio entre las relaciones de Estados Unidos con Marruecos y España bajo la Administración Trump. Mientras que con el rey marroquí mantiene cierta complacencia, con el presidente español, Pedro Sánchez, la relación es de desconfianza e incomodidad.
La situación cobra importancia tras la reacción de la Casa Blanca a la crisis migratoria provocada por el salto de decenas de miles de jóvenes marroquíes a Ceuta, calificado como una “violación de la integridad territorial de España” por Sánchez.
La amistad entre Trump y Mohamed VI se consolidó a partir de diciembre de 2020, en los estertores del primer mandato del estadounidense en la Casa Blanca, cuando reconoció la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental, antigua colonia española. A cambio, Marruecos fue el primer país árabe en suscribir los Acuerdos de Abraham para el restablecimiento de relaciones con Israel. Desde entonces son frecuentes los guiños entre las autoridades de ambos países.
Ese, quizá, fue el punto de inflexión de una relación histórica entre dos países que se remonta a 1777, cuando Marruecos se convirtió en la primera nación en reconocer a Estados Unidos, como recuerda el video colgado por Trump en su red social. “Nueve años después, el Tratado de Paz y Amistad sentó las bases de lo que sigue siendo la relación diplomática ininterrumpida más larga en la historia de Estados Unidos”, añade el cortometraje publicitario sobre la autopista de 1.055 kilómetros que ha contado con un presupuesto de cerca de 850 millones de euros. “Durante dos siglos y medio, la amistad, la confianza y el diálogo han unido a Marruecos y Estados Unidos. Es la prueba de que cuando dos naciones unidas por la amistad y una visión compartida eligen actuar por la paz. Nada puede impedir la prosperidad”, concluye el video.
Amenaza de aranceles y expulsión de la OTAN
Las relaciones con el Gobierno español, sin embargo, son tensas y distantes. Se han degradado desde que Trump regresó al Despacho Oval. Las pocas veces que ha publicado sobre España en su red social es para amenazar con aranceles por la negativa del Ejecutivo de Sánchez de aumentar el gasto militar hasta una cuantía equivalente al 5% del PIB, el nivel requerido por la OTAN. El ocupante del Despacho Oval también se disgustó por la negativa de La Moncloa a permitir el uso de las bases militares conjuntas de Rota y Morón de la Frontera, ambas en Cádiz, para los aviones que participan en la guerra contra Irán. Tampoco sentaron bien en el entorno del presidente estadounidense el apoyo de Sánchez a Palestina y las críticas al Gobierno israelí de su amigo Benjamín Netanyahu. El mandatario estadounidense amenazó con expulsar a España de la OTAN y acusó a Sánchez de “desleal”, “un caso perdido” y ser “un aliado terrible”.
Un indicador para testar la diferencia de temperatura en las relaciones de Washington con Madrid y Rabat es la postura del Departamento de Estado, el equivalente al ministerio de Exteriores en Estados Unidos. Este viernes, el departamento dirigido por Marco Rubio publicó un mensaje en el que, sin mencionar a Marruecos, condenó “la flagrante violación de su soberanía y derechos humanos”. Pero achacó la crisis migratoria “a los esfuerzos deliberados del Gobierno español para facilitar y promover la migración ilegal masiva hacia Europa”. Aunque reconoció que “Estados Unidos se encuentra al lado del pueblo de España, y de todos los europeos”, en la publicación en la red social X pesaba más el reproche a Sánchez que el apoyo a España.
Marco Rubio: “Marruecos es un pilar de estabilidad”
Sin embargo, solo un día antes, cuando ya se conocía el primer intento de miles de jóvenes marroquíes de cruzar a nado o saltando la valla a España, Marco Rubio emitió un comunicado para felicitar a Mohamed VI en el Día del Trono, la principal festividad del país africano, que conmemora el aniversario de su investidura como rey. “Bajo el liderazgo de Su Majestad, Marruecos ha sido un pilar de estabilidad y seguridad regional, incluso a través de su papel fundamental en los Acuerdos de Abraham”, recordó Rubio, al tiempo que remarcó: “Estados Unidos valora profundamente esta alianza y espera fortalecer nuestra colaboración para garantizar la seguridad del Sahel. Su visión de crecimiento económico generará prosperidad para ambos pueblos, y el presidente Trump ha instruido a su administración para que fomente el desarrollo económico y social con Marruecos, incluyendo el territorio del Sáhara Occidental”.
Más allá de las palabras, la relación entre Estados Unidos y Marruecos se ha estrechado con Trump. Washington vende armas y tecnología al reino aluita a cambio de tierras raras e influencia en el Sahel y el Estrecho. De hecho, el pasado mayo, Estados Unidos organizó el African Lion, unas maniobras militares que por primera vez ha realizado en el Sáhara Occidental. En los últimos años, Rabat ha disparado su gasto en defensa, con compras preferentes de material estadounidense.
Marruecos ha sido, además, el primer país árabe en sumarse a la polémica Junta de la Paz constituida por Donald Trump a principios de este año para supervisar la paz en la Franja de Gaza. La incorporación del país africano fue sorprendente porque la iniciativa diplomática del presidente estadounidense cosechó numerosas críticas internacionales por la competencia con la ONU, la concentración de poder y el modelo de acceso financiero controlado por Washington. Un mes más tarde, Marruecos fue el primer país árabe en enviar militares y policías a Gaza.
Instan a una nueva Marcha Verde
Las tensiones no son solo entre Trump y Sánchez, a quienes separa un abismo ideológico. Una facción de los republicanos, muchos de ellos con vínculos con Israel, también ha expresado su descontento con Sánchez. De hecho, hace tres meses un informe del Congreso situó a Ceuta y Melilla en territorio de Marruecos “bajo administración española”. El asunto, que estuvo a punto de crear una crisis diplomática, tuvo su origen en un párrafo introducido en la memoria del proyecto presupuestario del Capitolio, por el representante republicano por Florida, Mario Díaz-Balart, quien a su vez es miembro del caucús marroquí del Congreso. “El Comité (de apropiaciones) respalda los esfuerzos del secretario de Estado para instar a un compromiso diplomático entre Marruecos y España sobre el estatuto futuro de Ceuta y Melilla”.
También causó revuelo en Madrid un artículo publicado el pasado marzo por Michael Rubin, un exconsejero del Pentágono, empleado ahora en un think tank conservador, proisraelí y próximo a la Casa Blanca, en el que instaba a Marruecos a lanzar una Marcha Verde sobre Ceuta y Melilla. “Los marroquíes deben concentrarse y enviar palas excavadoras a las fronteras para irrumpir desarmados en Ceuta y Melilla, e izar la bandera [de Marruecos]”, escribió Rubin.
Este viernes, en medio de la peor crisis migratoria de España, Trump culpó al Gobierno de Sánchez de “la invasión por parte de cientos de miles de personas”. Y señaló: “Todo se debe a leyes débiles y a una mala gestión, pero sobre todo a leyes muy permisivas”. El presidente, que viajó a Camp David, dijo: “Eso mismo nos va a pasar a nosotros si no se elige a los republicanos, solo que será peor, a mayor escala y con mayor facilidad de entrada. Si no estamos en el poder, nuestro país sufrirá una invasión a niveles que harán que lo de España parezca insignificante”. Durante dos horas de intervención, no hubo ni rastro de reproche a Marruecos.
