Sheinbaum ancla el cierre de su segundo año de gobierno a la economía
Claudia Sheinbaum ha elegido presumir la economía mexicana en el cierre de su segundo año de Gobierno. La presidenta mexicana abrió su informe anual con los indicadores positivos, durante septiembre, ha recorrido todo el país repitiendo un mensaje que destaca los logros sociales por encima de un panorama en el que México no consigue despegar en su crecimiento. El Producto Interno Bruto (PIB) de 2025 cerró en 0,7%, al mismo tiempo que su Gobierno navega la incertidumbre por los aranceles impuestos por Donald Trump y la falta de definición sobre el futuro del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá (TMEC).
La mandataria ha llevado a los 32 estados del país un mensaje simplificado en el que apunta a las subidas del salario mínimo, los beneficios de la reforma laboral, el bajo desempleo, la estabilización de la inflación y el récord en la Inversión Extranjera Directa (IED). “Decían que si aumentaba el salario mínimo, iba a haber inflación, que si aumentaba el salario mínimo, se iba a devaluar el peso, que si aumentaba el salario mínimo, no iba a haber inversión. Falso. Aumentó el salario mínimo y no hay inflación, aumentó el salario mínimo y el peso está fuerte, aumentó el salario mínimo y estamos en récord de Inversión Extranjera Directa, como nunca antes en nuestro país. Por eso, va a seguir aumentando cada año el salario mínimo por encima de la inflación”, mencionó el pasado jueves en Puebla, en un discurso que se repitió en todas las plazas que visitó en el último mes.
Con indicadores estables, Sheinbaum presume de una economía saludable y pone los desafíos y complejidades del futuro en los próximos cuatro años de su presidencia. Antes de que la mandataria saliera a recorrer el país con un mensaje alentador, varios economistas y empresarios han llamado su atención sobre el estancamiento en el crecimiento y la caída de la inversión en los últimos meses. Sheinbaum ha recargado su optimismo en el Plan México, diseñado desde 2025 para impulsar la inversión y mover los grandes capitales hacia proyectos que interesen al Gobierno e impacten a grandes sectores de la población. “La inversión, si está bien hecha y alineada con los objetivos del país, genera una capacidad de crecimiento”, señalaba en agosto Juan Carlos Moreno-Brid, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). “Hay instrumentos que no están siendo usados, como la banca de desarrollo”, añadía.
El Plan México busca incentivar que la iniciativa privada emprenda proyectos de la mano del Gobierno. Su presentación ha traído una serie de señalamientos de parte de los empresarios, quienes han pedido facilidades para emprender sus negocios en el país. Además, el ambicioso proyecto ha levantado cuestionamientos sobre su financiamiento y la necesidad de organizar eficientemente el trabajo de las instituciones de Gobierno. La economista italo británica Mariana Mazzucato ha estudiado el plan de Sheinbaum y en su reporte, titulado Transformación del Estado para el Plan México: un enfoque orientado por misiones para lograr la prosperidad compartida, señala que la visión social de la Administración de Sheinbaum debe poner al centro proyectos que impacten la vida de la gente y tiene que trabajar efectivamente para que el proyecto no quede solo en buenos deseos. “México no carece de financiamiento. Carece de un sistema financiero organizado para dirigir el financiamiento hacia la producción. Lo que el sistema financiero decide financiar determina lo que se construye, qué empresas crecen, qué tecnologías maduran y qué regiones se desarrollan”, apunta la economista en su estudio.
La necesidad de diseñar un plan para el arranque de la economía interna comenzó con la incertidumbre por la renovación del TMEC. La segunda llegada de Donald Trump a la Casa Blanca aceleró la necesidad de buscar otras alternativas para empujar el crecimiento. México tiene más del 80% de comercio atado a su relación con América del Norte. Sheinbaum ha navegado la incertidumbre con negociaciones directas con Trump. Hasta ahora, el Gobierno mexicano ha celebrado tres reuniones para acordar asuntos bilaterales, pero todavía sin definir el futuro del acuerdo comercial. La falta de un consenso, apuntan los economistas, amplía la incertidumbre en la que las inversiones a mediano y largo plazo condicionan su estancia en México.
El Gobierno de Sheinbaum también ha enfrentado la subida de los precios de los combustibles ante la guerra entre Estados Unidos e Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz. Su Administración ha optado dos estrategias para evitar el traslado de los los elevados precios a los consumidores en México: negociar un precio tope con los empresarios del sector y establecer un estímulo fiscal para el cobro del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS), que según algunos analistas financieros, ya empieza a tocar la finanzas públicas. Al mismo tiempo, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha aumentado sus beneficios por el impacto que el aumento de precios de los hidrocarburos tiene en sus exportaciones. Sin embargo, la petrolera estatal todavía enfrenta una deuda de 77.500 millones de dólares —actualmente gestionada por la Secretaría de Hacienda— que le impide nuevas inversiones y el incremento de su producción.
Los planes de Sheinbaum para el próximo año están ya plasmados en el Paquete Económico que su Gobierno entregó al Congreso hace dos semanas. La mandataria esquivó una reforma fiscal, que ha sido sugerida en varias ocasiones por organismos multilaterales, y planteó pequeños ajustes al sistema fiscal, así como una exhaustiva lucha contra el huachicol fiscal para sostener las finanzas públicas. “Es importante establecer una premisa: recuperar la rectoría del Estado no significa abandonar la disciplina fiscal ni asumir que el desarrollo depende exclusivamente de un mayor gasto público”, mencionó la presidenta en el discurso con el que arrancó su gira de rendición de cuentas del segundo año de su Gobierno. El tercer año arranca con la mira puesta en el empujón que el Estado puede brindar al entorno económico para conseguir que la economía finalmente despegue.



