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Un bebé muere tras el ataque de un comando armado en Sinaloa


El ataque de un comando armado en Culiacán, Sinaloa, ha dejado un saldo de tres personas muertas, entre ellas, un bebé de un año y cuatro meses de edad. De acuerdo con las autoridades locales, los atacantes abrieron fuego la noche del pasado sábado contra dos hombres en la colonia Prados Sur. En medio de los disparos, el bebé de 16 meses, Juan Alejandro, resultó mortalmente herido en la cabeza. Aunque el menor fue trasladado a un hospital, los médicos lo declararon muerto minutos después de su llegada.

El relato oficial del ataque da cuenta de que, alrededor de las 20.10 horas del sábado, Jesús Manuel fue asesinado en la colonia Prados del Sur, quien habría sido víctima de los disparos. También se menciona que hubo dos personas más heridas, una de ellas, un presunto agresor llamado Josué Jonathan, quien, horas más tarde, también murió a causa de las heridas. El resto de los atacantes se dio a la fuga, hasta el momento, se desconoce el móvil de la agresión.

El caso ha indignado a la población de Culiacán porque vuelve a poner sobre la mesa que niños como Juan Alejandro también son agredidos en medio de enfrentamientos y riñas. El asesinato de Juan Alejandro cerró una de las semanas más sangrientas de los últimos dos años en el Estado, desde que comenzó la “guerra” entre dos facciones del Cartel de Sinaloa por el control del territorio. En total, 41 personas fueron asesinadas entre el 31 de agosto y el 5 de septiembre, de acuerdo con datos de la Fiscalía General y reportes de prensa, cuya información contrasta con el informe diario del Gabinete de Seguridad, que reconoce únicamente 30 homicidios.

La guerra en Sinaloa ha dejado como víctimas a más de 4.000 personas, entre ellas casi 300 niños, niñas y adolescentes. No ha bastado ni siquiera que más de 15.000 elementos del Ejército mantengan la vigilancia por orden de la Presidencia, mientras se ha prometido un plan integral de seguridad por parte de la gobernadora Graciela Domínguez Nava, quien tomó el poder para cerrar el fallido gobierno del defenestrado Rubén Rocha Moya, apartado por acusaciones de posible relación para favorecer a la facción de Los Chapitos.

De acuerdo con respuestas a solicitudes de información hechas a la Fiscalía General del Estado y a la Secretaría de Salud, entre septiembre de 2024 y el mes de abril de 2026 al menos 250 niñas, niños y adolescentes habían muerto por herida de bala. Otros 58 habían sido atendidos en hospitales por las heridas. Hasta abril, los registros médicos revelaban que la violencia había alcanzado a los menores en espacios cotidianos: 19 de los hechos ocurrieron en viviendas, 15 en vía pública, 5 dentro de un vehículo particular, 2 en el trabajo, 1 en un área de deporte y atletismo, 1 en una cantina, bar o club y en 15 no se especificó el lugar.

Los registros de mortalidad cambiaron en este periodo para las infancias en Sinaloa. Antes de 2024, las afecciones originadas en el periodo perinatal, las malformaciones y anomalías, y otras enfermedades respiratorias eran las principales causas de muerte, de acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), pero en septiembre de ese año todo dio un giro de 180 grados.

La Secretaría de Salud de Sinaloa ha documentado que la principal causa de muerte de niñas, niños y adolescentes es el disparo de arma de fuego. Solo en 2025, por ejemplo, fueron hasta 60 casos. Entre los 0 y 10 años, las causas más comunes siguen siendo enfermedades y hasta cáncer, pero a partir de los 11 años hasta los 17, se volvieron más recurrentes los registros de muertes por disparos de arma de fuego. El último caso de muertes de menores por herida de bala es el de Juan Alejandro. El bebé que quedó en medio de una ráfaga de disparos de armas de alto calibre será velado este domingo por su familia.


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