Muere Don Nelson, el segundo entrenador con más victorias en la NBA
En 1976, ante el abismo de la retirada y con la camiseta todavía por colgar en el Garden de los Boston Celtics, después de haberles ayudado a levantar cinco anillos de la NBA, Don Nelson barajó tres opciones para tirar adelante: vender coches, convertirse en árbitro o aceptar un trabajo como entrenador asistente con los Milwaukee Bucks. Tras meditarlo y ponerlo a voto junto a su familia, ganó por unanimidad la última opción y, por ende, el baloncesto. Fallecido este domingo a los 86 años en Frisco, una ciudad del área metropolitana de Dallas en Texas, el exjugador se convirtió en el faro de tres franquicias en la liga estadounidense y finalizó en 2010 su trayectoria en los banquillos como el técnico con más triunfos (1.335) en la competición. Desde entonces, solo Gregg Popovich y sus tres décadas con los San Antonio Spurs han logrado batir su registro en la banda, dejando el listón en las 1.390 victorias.
Nelson dedicó más de medio siglo de su existencia al baloncesto e ideó conceptos como el point forward, una revolución en la pizarra que apostó por bases con cuerpos de alero y terminó por traducirse en figuras históricas como Larry Bird, Magic Johnson o, en estos tiempos, LeBron James, Giannis Antetokounmpo y compañía. Su voluntad de acelerar el ritmo de juego, especialmente en el apartado ofensivo, todavía marca el camino para muchas franquicias de la liga. “Fue un innovador cuya influencia todavía se siente hoy en día. Desafió constantemente las convenciones, experimentó con diferentes alineaciones y estilos de juego y vio posibilidades interesantes donde la mayoría no veía nada”, valora Steve Kerr, actual técnico de los Golden State Warriors.
La leyenda de los banquillos dejó huella durante sus dos etapas en San Francisco: primero con la era Run TMC de Tim Hardaway, Mitch Richmond y Chris Mullin en los noventa, luego insistiendo en 2009 en elegir en el draft a un tal Stephen Currry. Tras arrancar en Milwaukee meses después de retirarse como jugador y pasar allí 12 temporadas, a finales de los noventa y comienzos de los 2000 se encargó de revitalizar a los Dallas Mavericks. En Texas quiso apostar por figuras internacionales como el alemán Dirk Nowitzki y el canadiense Steve Nash, algo que antes ya había hecho con leyendas de la talla de Sarunas Marciulionis en etapas previas. Su creencia en el talento extranjero fue, indudablemente, otra de sus iniciativas pioneras y señas de identidad.
“No solo me elegiste en el draft, creíste en mí. Viste cosas en mi juego antes de que yo me diera cuenta de que podía hacerlas. Lo he dicho un millón de veces y siempre lo diré: mi trayectoria no hubiera sido la que fue si tú no hubieras sido mi primer entrenador y me hubieras dado la libertad para jugar a mi manera”, le despedía Nowitzki. Luka Doncic, que mantuvo una excelente relación con su hijo Donnie en Dallas y pasó bastante tiempo con él, también mostró su tristeza por la noticia en las redes sociales.
La huella de Nelson podría no haber existido perfectamente en este universo. Nacido en Muskegon (Michigan) en 1940, no tocó una pelota de baloncesto hasta que su familia abandonó la granja y se trasladó a Rock Island, en Illinois. Sin un cuerpo especialmente atlético ni ninguna habilidad destacable, el joven jugador se labró un puesto en la NBA a base de machacarse en los entrenamientos y dejarse la piel en cada jugada. Mejoró lo suficiente para ser titular con el equipo de instituto y ganarse una beca para estudiar y jugar en la universidad de Iowa, donde llamó la atención de algunos ojeadores. Finalmente, fue elegido en el puesto 17 del ‘draft’ de 1962 por los Chicago Zephyrs, donde apenas duró una campaña antes de ver rescindido su contrato.
Los Lakers de Jerry West y Elgin Baylor le probaron otros dos cursos, y en 1965 pensó que su aventura encima de la pista terminaba. Hasta que le llamó Red Auerbach, mito de los Celtics, con una tarea mayúscula: incorporarse al grupo en el lugar de Tom Heinsohn. “El éxito de Don como entrenador miembro del Salón de la Fama es tan grande que podría eclipsar su etapa como jugador, pero eso sería un error. ‘Nellie’ fue uno de los favoritos de Red, un jugador versátil, duro y fiable cuya tenacidad y habilidad para pensar el juego exhibió durante sus 11 temporadas con Boston”, recordaban anoche desde la franquicia. Nelson se retiró como jugador con promedios de 10 puntos, cinco rebotes y una asistencia en 20 minutos de juego y un total de 1.053 partidos disputados.
Si bien amasó cinco títulos durante dos de las eras gloriosas de los Celtics, Nelson no logró traducir su excelencia en los banquillos en anillos, al menos de forma directa. Su apuesta por Nowitzki le dio a la postre el único campeonato de la historia a Dallas, y su insistencia con Curry sentó las bases de la única dinastía contemporánea en la NBA en Golden State. Como técnico, es uno de los pocos en ganar más de 300 partidos con tres franquicias distintas, y abandonó la profesión con un porcentaje de victorias del 55,7%. Su única cruz en la banda fue su breve paso por los New York Knicks en 1995, cuando fue despedido con un balance de 34 victorias y 25 derrotas al no cuajar su relación con Patrick Ewing y el resto de estrellas del equipo.
Elegido tres veces mejor entrenador de la NBA por sus colegas, Nelson también comandó en 1994 al segundo Dream Team de Estados Unidos hasta el oro en el Mundial de Canadá. Don Nelson revolucionó el baloncesto de la NBA gracias a su valentía, su ingenio y su profunda convicción. Aportó una personalidad inconfundible a todo lo que hizo, y su impacto en nuestro deporte seguirá sintiéndose durante generaciones”, le despidió Adam Silver, máximo responsable de la competición.


