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Paramount decide pausar su fusión con Warner durante un máximo de un año


Un respiro de alivio resuena en Hollywood al mediodía del viernes. El gigante del entretenimiento Paramount, con 111.000 millones de dólares sobre la mesa para comprar a uno de sus principales competidores, Warner, ha decidido pausar la fusión durante casi un año, como máximo, hasta junio de 2027. En ese tiempo, esperan, se tomará una decisión judicial sobre su futuro. Una vez tomada la misma, en estos meses, volverían a poner en marcha la fusión.

Esta pausa, que se prevé larga, llega tras el bloqueo de la unión empresarial, una decisión que tomó el pasado lunes una jueza de Oakland (junto a San Francisco), Araceli Martínez-Olguín. La magistrada exigió paralizar el proceso durante dos semanas para analizar el estado del acuerdo y ver si seguía adelante o si lo paralizaba por completo. Sin embargo, este viernes, unos documentos legales a los que ha tenido acceso la prensa estadounidense muestran que ahora la propia Paramount ha decidido congelar la fusión mientras los jueces debaten el caso. No hay fecha prevista para el juicio, pero ese no es el único inconveniente. Porque además, aunque Bruselas haya dado luz verde a la unión, 12 Estados demócratas de Estados Unidos también han demandado para que esta no siga adelante.

La jueza Martínez-Olguín argumentaba a principios de semana que todo apuntaba a una unión demasiado grande: “La fusión propuesta probablemente infrinja las leyes antimonopolio”, afirmaba en su escrito.

Además, hace 10 días, una docena de Estados de corte demócrata, liderados por California (sede de ambas compañías y que se vería duramente afectado por la fusión), también interpusieron una demanda antimonopolio en contra de dicha operación financiera, pero también cultural y social. El pasado 13 de julio, además de California, también los Estados demócratas de Nueva York, Arizona, Colorado, Connecticut, Massachusetts, Minnesota, Nevada, Nueva Jersey, Nuevo México, Oregón y Washington se sumaron a una demanda que interpuso en San Francisco el fiscal general de California, Rob Bonta. En ella, Bonta afirmaba que esta propuesta de fusión, que calificaba como “la mayor de la historia de Hollywood”, supondría acabar con “la competencia entre Paramount y Warner Bros y causaría un perjuicio considerable a las salas de cine, a los distribuidores de televisión por cable básica y, en última instancia, al público de todo el país”.

A principios de semana, esa coalición demócrata logró una orden que bloqueaba la fusión empresarial durante 28 días. Paramount quiere una vista sobre el caso a finales de agosto, pero los Estados han pedido más tiempo para preparar el juicio de manera más completa. Finalmente la compañía audiovisual ha aceptado, afirmando que eso también les da tiempo a ellos para “un cambino directo a un juicio basado en pruebas” y así “mostrar que esta transacción es buena para la competencia, buena para los consumidores y buena para los creadores, una conclusión a la que ya han llegado docenas de autoridades de la competencia en todo el mundo”.

Precisamente esta semana, la Unión Europea daba luz verde a la fusión de los dos gigantes del cine y la televisión, eso sí, a cambio de una serie de peajes empresariales. Entre las obligaciones impuestas por Bruselas está la de que Paramount ponga fin, durante el próximo año, a la sociedad que tiene junto a United International Pictures, que es otro de los grandes estudios de cine estadounidenses, así como también no unirse a Universal, otro de esos estudios, a la hora de distribuir películas. Lo tendría prohibido durante los próximos 10 años en el llamado Espacio Económico Europeo (EEE), que incluye a los 27 socios de la Unión Europea junto a Noruega, Liechtenstein e Islandia.

Quien ha dado su bendición para la fusión es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, buen amigo de los Ellison, que controla el grupo. David Ellison, hijo del magnate, multimillonario y donante republicano Larry Ellison, es el presidente de Paramount desde verano de 2025. La compra de Warner les haría pasar a controlar un enorme catálogo cinematográfico y televisivo, pero también importantes cadenas de noticias como CBS y CNN, en el punto de mira del mandatario.

La compra de Warner es una de las operaciones más importantes del momento en Estados Unidos. Netflix también apostó por comprar la empresa, pero su oferta, de 83.000 millones de dólares, se fue al traste cuando Paramount sacó 111.000. Los accionistas de Warner —que también posee HBO de la que han salido películas como Barbie, Dune o Cumbres Borrascosas, entre los éxitos más recientes, o clásicos como Casablanca y Rebelde sin causa— aprobaron la compra, pero por ahora deberán esperar un poco más, algo que la industria agradece, en un momento en el que los rodajes en Los Ángeles son cada vez menos frecuentes y el trabajo escasea.



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