Los socios de izquierda presionan a Podemos para que permita que prosperen los decretos de vivienda como “punto de partida”
El Gobierno se ha mostrado “optimista” ante la votación de nuevo simbólica que se registrará este viernes en el Congreso sobre los dos decretos relacionados con la vivienda en plena tensión social por el desahucio de Maricarmen. Fuentes oficiales del Ejecutivo han reseñado, en ese sentido y para justificar esa visión esperanzadora, que “el contexto social” no permitiría una votación negativa de ningún socio de izquierdas y que ninguno de sus aliados les ha adelantado expresamente su rechazo. Podemos, que está siendo otra vez de los partidos más críticos, ha dado por hecho incluso que prosperarán, aunque aludiendo implícitamente a un apoyo de Junts que les pudiera permitir una abstención. Junts no ha anticipado su voto, pero se muestran “preocupados y decepcionados” con los decretos. Sumar, ERC, EH Bildu y BNG expresan su desafección con el corto alcance de los mismos, pero apuntan a que puede ser “un punto de partida” para convencer a Podemos.
En el Ejecutivo y el PSOE se siguen agarrando al “clic” que creen que ha provocado el caso del desahucio de Maricarmen Abascal para argumentar que en teoría ningún partido debería oponerse este viernes, en el pleno extraordinario convocado en el Congreso, a respaldar la convalidación de los dos decretos aprobados el martes por el Consejo de Ministros y que se van publicando escalonadamente en el BOE con todo su desarrollo. En el Ministerio de Vivienda y La Moncloa justifican esa publicación por partes en razones técnicas y jurídicas y aseguran que los dos textos son complementarios, que están llenos de medidas en las que llevaban meses trabajando sin demasiado eco y reseñan que el impacto del caso de Maricarmen les ha permitido acelerar muchas reformas y mejoras que beneficiarán a millones de españoles.
Esas razones les inducen en el Gobierno de coalición a concluir que los decretos deberían prosperar y fijan su foco no tanto en los votos de los socios que aún les faltan como en la necesidad de retratar al PP y Vox, que ya han anticipado su rechazo, con el argumento de que millones de propietarios o inquilinos que se beneficiarán de los decretos podrían votar a esas formaciones de derechas. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, usó esas apelaciones en varias intervenciones sobre vivienda en el Congreso, al igual que otros ministros, y portavoces de Sumar, como Verónica Martínez Barbero.
Ni la ministra de Vivienda ni los responsables de Sumar, que también se han implicado en las negociaciones in extremis ahora con sus socios de investidura, pudieron asegurar que los decretos saldrán adelante, pero tampoco que serán frenados por la Cámara. A ese escenario incierto se vuelve a adherir el Ejecutivo para reseñar que todo puede pasar, aunque la mayoría de las fuentes en el Congreso se decantan porque se validará el primer decreto, que prohíbe los desahucios, extiende la prórroga de los alquileres hasta 2030 y limita la compra de inmuebles residenciales por parte de los llamados fondos buitre y otras entidades dedicadas a la adquisición de activos inmobiliarios, y decaerá el segundo, que fijaba la prórroga automática de los contratos de alquiler.
La primera que dio por hecho ese escenario fue la secretaria general y portavoz de Podemos, Ione Belarra, a primera hora en la Cadena Ser, cuando apuntó a que el primer decreto “presumiblemente se va a aprobar” por el respaldo de Junts y su posible abstención y concluyó que el segundo y más radical sería derrotado. Más tarde, cuando se le preguntó específicamente en el Congreso por su voto del viernes, se negó a aclararlo y fuentes de la formación precisaron que antes quieren celebrar una reunión este jueves con el Sindicato de Inquilinas para conocer su posición.
Junts tampoco anticipa nada y en ese caso, para conocer su postura, hay que valorar que en otros casos, cuando no tienen dudas sobre un tema, suelen comparecer y explicar que el Gobierno no les ha contado nada y que no tienen nada que transaccionar con un gabinete que mantiene la mayoría de sus iniciativas paradas desde hace un año. En esta ocasión, en Junts reconocen que ha habido y está habiendo negociación y que se han escuchado algunas de sus propuestas. La ministra de Vivienda no pudo ser más diplomática con las aportaciones en estos meses de la portavoz en esa materia de Junts, Marta Madrenas, en una interpelación, aunque ejerció esa misma disposición también con los representantes de ERC, Podemos, PNV o Sumar.
La mayoría de esos socios de izquierdas lo que sí aprovecharon en estas horas previas al debate fue, además de para interpelar al PP y sus votantes, para presionar a Podemos directa o indirectamente al reseñar que, aunque los dos decretos no contienen todas sus demandas, sí son al menos una posibilidad para arrancar. “Jamás vamos a anteponer nuestro cálculo político a las necesidades de la gente. Hemos hecho un esfuerzo por acercar posiciones. Nuestro objetivo es ofrecer soluciones reales frente a la emergencia habitacional”, ha señalado el diputado de EH Bildu, Óskar Matute, en una rueda de prensa en el Congreso. El portavoz de Compromís, Alberto Ibáñez, abundó en esa idea: “Son un punto de partida, no uno de llegada. Lo importante es que la calle no puede esperar más”.
El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha criticado a Podemos por su indefinición: “Estoy un poco harto del izquierdismo que no ha sufrido esta situación y le dan la lección a los demás de cómo tienen que comportarse cuando están amenazados por alquileres que no pueden pagar o desahucios que están amenazados”, ha dicho en el Parlamento andaluz, informa Lourdes Lucio. Maíllo, eso sí, ha indicado que al final Podemos los apoyará porque “no se entendería una abstención” y porque entiende que no se puede calificar de “traición” aspectos tan relevantes como impedir desahucios, aplazar y prorrogar contratos de alquiler dos años más, establecer una renovación automática de los contratos de alquiler y regular los pisos de temporada y de habitaciones.
Desde ERC, su líder, Oriol Junqueras, anticipó su voto positivo pese a llevar los decretos por separado y su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, pidió más tiempo para leerlos detalladamente.


