La vivienda cambia el paso al Congreso
Con decenas de tiendas de campaña plantadas a apenas 500 metros del palacio de la Carrera de San Jerónimo, en una suerte de vigilia contra la especulación inmobiliaria, la vivienda se convirtió por fin en el gran tema a debate en el Congreso. No es que haya estado ausente a lo largo de la legislatura, pero a menudo había quedado en un segundo plano detrás de asuntos más propicios a la truculencia, de la amnistía a la corrupción. El cambio de agenda agradó al Gobierno, tras dos meses a la defensiva por el caos de Ceuta, como evidenció la sesión de control de este miércoles, de nuevo sin Pedro Sánchez, ahora por la visita de Estado del presidente francés. Alivio para el Ejecutivo e incomodidad para el PP, que se esforzó por que no se apaguen los rescoldos de la situación en la ciudad autónoma y de la sempiterna corrupción.
Los populares evitaron confrontar con la movilización social de los últimos días, salvo Cayetana Álvarez de Toledo, ese radical libre, que se refirió con sarcasmo al “15 meme” y acusó al Gobierno de “azuzar una turba contra la propiedad”. Siempre más brutal, Vox, a través de su portavoz, Pepa Millán, despreció a los acampados en la Puerta del Sol como “milicias” de la izquierda.
El surrealista enredo de la pasada semana con el bote de gas pimienta de la diputada popular Ana Vázquez parece que aconsejó una cierta llamada a la moderación. De tal modo que este miércoles se respiró un aire mucho más fresco. Por la ausencia de las fugas tóxicas de la semana pasada y porque en los más de 90 minutos de sesión se registraron palabras subidas de tono, pero —¡albricias!— ni un solo insulto. Un día de descanso para el maltratado Diario de Sesiones.
Abrió la jornada la portavoz popular, Ester Muñoz, ante el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, en lo que sonó como una declaración de intenciones: la dedicó íntegramente a Ceuta. Muñoz quería que el Gobierno se pronunciase sobre la violación “a plena luz del día” de una menor, perpetrada el pasado sábado por “dos invasores”. Se le olvidó decir que la víctima también era, según su léxico, una “invasora”, una chica marroquí de 17 años. Cuerpo le afeó que “toque de oídas” porque, a diferencia de él, nunca ha ido a Ceuta. El vicepresidente, en su estilo sobrio, se dedicó a vender las medidas del Gobierno.
Ceuta y la corrupción volvieron a ser los hilos conductores de las sucesivas intervenciones de los populares, con ocasionales apuntes a la cuestión de la vivienda, más centrados en las disputas dentro del Gobierno que en el fondo del asunto. Álvarez de Toledo condensó los diferentes temas para concluir que el principal hito de la política del Ejecutivo en la materia fue “ponerle un piso a una puta en la plaza de España”, en referencia a una de las amantes del condenado José Luis Ábalos. “Se le nota a usted con una profunda conciencia social”, le repuso con ironía su habitual contrincante, el ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, quien la acusó de alinearse con “los especuladores sin alma”.
Los populares no entraron en el fondo del asunto hasta que el diputado Eduardo Carazo interpeló directamente a la ministra de Vivienda. Y tan fue así que la propia Isabel Rodríguez le agradeció que llevase el debate a ese terreno. “A ustedes se les da mejor construir relatos que viviendas”, atacó Carazo, quien recordó que Sánchez prometió ofrecer 183.000 viviendas de protección oficial y la oferta que aparece ahora en la web de la empresa pública CASA47 se reduce a 678. El diputado también acabó vinculando los dos asuntos más candentes de la actualidad: “Hay quien piensa que las tiendas de Sol intentan tapar las tiendas de Ceuta, pero las dos son imagen de los dos grandes fracasos de este Gobierno que agoniza”. Rodríguez porfió en la táctica que habían empleado antes otros ministros: emplazar al PP a posicionarse sobre los dos decretos aprobados el martes (minutos después, en los pasillos, y para sorpresa de nadie, Alberto Núñez Feijóo confirmaría el voto negativo de su grupo). Hasta el viernes, cuando se someterán al pleno los decretos, la ministra anticipó que se dirigirá a los votantes del PP para denunciar que sus diputados “están a favor de que se pueda desahuciar a personas”.
En un momento de la comparecencia del martes tras el Consejo de Ministros, Rodríguez se excusó diciendo que tenía “un cacao” con sus papeles. No hacía falta nada más para aguzar el ingenio de la oposición. El “cacao” fue mentado por varios populares y también por Marta Madrenas, de Junts, muy crítica con el “caos” e “improvisación” del Gobierno, pero que no entró a discutir las medidas concretas. La ministra le dedicó las mayores delicadezas —entre murmullos de ironía de los populares— tanto a ella como a Maribel Vaquero, la portavoz del PNV, otro de los grupos de los que depende la suerte de los decretos. Vaquero dedicó su intervención a pedir que “no se equipare a los fondos buitre con pequeños propietarios”., en lo que sonó como una alusión a Podemos, criticó a los grupos políticos “empeñados en alimentar el desacuerdo”. Poco antes, la secretaria general de esa formación, Ione Belarra, había acusado al Gobierno de “hacer trampas” por trocear las medidas en dos decretos. “Traigan el decreto completo”, exigió Belarra. Tenía enfrente a Cuerpo, que tampoco se salió de las buenas palabras para concluir con una invitación: “Contamos con ustedes”.


