Política

Los sindicatos de inquilinos preparan un frente común para evitar otro ‘caso Maricarmen’


Los sindicatos de inquilinas de España buscan hacer un frente común para presionar al Gobierno y a sus socios de investidura para sacar adelante un decreto que impida más desahucios como el de Maricarmen Abascal, la ciudadana de 87 años que ha sido expulsada de su piso de centro de Madrid en el que residió durante siete décadas por una sociedad inmobiliaria. Las entidades planean nuevas movilizaciones para exigir al Ejecutivo de Pedro Sánchez, entre otras cosas, un texto legal más ambicioso. Además, han empezado a tantear ya a los grandes sindicatos, CC OO y UGT, para estudiar paros para protestar por la situación de la vivienda y el coste de la vida. “No tiene sentido esperar más”, ha afirmado la portavoz del Sindicato de Inquilinas de Cataluña, Carme Arcarazo.

Los 18 sindicatos de inquilinos podrán discutir durante los próximos tres días sobre cómo dar continuidad a la oleada de indignación ciudadana que ha suscitado el desahucio de Maricarmen Abascal. Este fin de semana celebran un encuentro internacional que reúne a 70 asociaciones para abordar la crisis de vivienda y de la subida de precios que afrontan muchos de esos países. A las asociaciones de la Unión Europea se añadirán, entre otros, los potentes sindicatos de inquilinos de Estados Unidos o Reino Unido. El congreso, que se desarrollará bajo el nombre de El barrio, busca ser el contrapunto a la feria inmobiliaria The District que tiene lugar en Ifema. Ambas citas el año pasado discurrieron en Barcelona.

El encuentro se produce en una semana en la que se ha constatado la oleada de lanzamientos que ha provocado la caída del llamado decreto antidesahucios, que se tumbó en el Congreso de los Diputados con los votos del PP, Vox y Junts. El pasado lunes, Sílvia, que llevaba viviendo en su domicilio de la calle Sardenya de Barcelona, era expulsada de la casa donde llevaba 25 años pese a su situación de vulnerabilidad y una discapacidad reconocida del 36%. El martes, un matrimonio de Badalona de 81 y 74 años lograba in extremis un aplazamiento para dejar la casa en la que llevan 50 años y que van a perder tras avalar a su hijo. Y el miércoles, las imágenes de Maricarmen Abascal provocaron manifestaciones en 12 ciudades para expresar la indignación ciudadana por la crisis de la vivienda.

El sindicato ya se coordinó el pasado miércoles para protestar en varias localidades y atender el alud de peticiones de afiliaciones que recibieron. A corto plazo, su intención es presionar al máximo a los partidos del bloque de investidura para lograr un decreto ambicioso. “Si vemos que es de mínimos o que está repleto de agujeros no vamos a apoyarlo y lo denunciaremos”, advierte Arcarazo.

La organización ya pidió antes de la primera convalidación fallida del decreto antidesahucios que, como propuesta de mínimos, el Gobierno acompañase el texto de un plan de choque urgente para asegurar el mantenimiento de la vivienda o un plan de realojo “digno” para todas las familias vulnerables con desalojos pendientes, el despliegue del derecho de compra preferente por parte de la Administración para movilizar viviendas en manos de grandes tenedores o la cesión de pisos del antiguo banco malo. Pero el Sindicato quiere que se vaya más allá y se aborden los alquileres de temporada, el arrendamiento de habitaciones o los límites a la compra especulativa con leyes como la que ahora se halla en tramitación en el Parlamento catalán.

“Esto ha sido un punto de inflexión”, advierte Arcarazo, que ha pedido a los partidos políticos “sensatez”. “Ha sido una legislatura perdida en materia de vivienda. Ahora este decreto no puede descarrilar metiendo, por ejemplo, la ley del Suelo otra vez”, ha añadido. Arcarazo ha considerado, además, que ha llegado el momento de plantear una huelga con los sindicatos. Ese es el reto a medio plazo. “Por la vivienda y por el coste de la vida. No hace falta esperar a que caiga el Gobierno. Incluso le hacemos un favor si le obligamos a adoptar medidas antes de que termine la legislatura”, reflexiona.


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