Política

La semana que dejó a Zapatero aislado en la red de Plus Ultra



La semana que ahora acaba tenía señalada una fecha importante en el calendario del caso Plus Ultra, en el que está investigado José Luis Rodríguez Zapatero por, supuestamente, liderar una red de influencias ilícitas que, entre otras operaciones, favoreció el rescate público en 2021 de la aerolínea que da nombre a la causa. El juez José Luis Calama había citado para el martes como investigado a Julio Martínez Martínez, amigo del expresidente del Gobierno y administrador de Análisis Relevante, la empresa en el epicentro de la trama. La cita se presumía determinante ante la duda de si el empresario respaldaría la versión de Zapatero, que declaró en junio y aseguró que era ajeno a la creación y administración de esa sociedad y solo trabajó y cobró de ella como consultor externo, o si, por el contrario, desmentiría ese relato y corroboraría el de los investigadores, que sitúan al expresidente a los mandos del entramado. Martínez Martínez no esperó a estar ante el juez y, en la víspera de su citación, entregó en la Audiencia Nacional un documento en el que se ofrecía a colaborar con la justicia y señalaba a Zapatero. Comenzó así un movimiento en cadena al que se sumaron Julio Martínez Sola y Roberto Roselli, también imputados y hasta entonces máximos directivos de la aerolínea Plus Ultra (dimitieron este viernes tras ser citados por el juez), que endosa al exlíder socialista la máxima responsabilidad en los hechos que se investigan.

El movimiento de Martínez Martínez, Martínez Sola y Roselli sugiere que los tres pretenden transitar la vía Aldama, el camino que llevó al principal comisionista del caso Koldo, el empresario Víctor de Aldama, a beneficiarse de una significativa rebaja de pena tras detallar el funcionamiento de la red que tejió con el exministro José Luis Ábalos y Koldo García para beneficiarse del amaño de contratos públicos. Pero con una gran diferencia: mientras Aldama se autoinculpó en graves delitos y se presentó como el corruptor que alimentaba las ansias de dinero del exministro y su exasesor, los compañeros de sumario de Zapatero no admiten, por ahora, ningún acto ilícito. El empresario rebaja su papel al de un subordinado que seguía las órdenes del expresidente sin sospechar que había algo ilegal, y los exresponsables de Plus Ultra, al de unos directivos desesperados por salvar la empresa que accedieron a pagar sin hacer preguntas.

Sus explicaciones afianzan parte del relato del juez contra el expresidente del Gobierno, pero niegan la que implica atribuirle delitos también a ellos y no aclaran detalles importantes, como ante quién medió supuestamente Zapatero. El exlíder del PSOE salió al paso de las afirmaciones de los empresarios concediendo el pasado jueves su primera entrevista —en el programa Mañaneros 360 de TVE— desde que está imputado. Estos son los puntos clave en los que confluyen o divergen los relatos del juez y los imputados.

El liderazgo de Zapatero en Análisis Relevante. Es uno de los puntos donde el expresidente del Gobierno se ha quedado solo defendiendo que él era un mero “consultor externo” de la empresa. En ello volvió a incidir en TVE, aunque no quiso entrar en confrontación con el empresario, que ratifica la tesis del juez Calama de que Zapatero se sitúa “en el vértice de la estructura” organizada en torno a Análisis Relevante y “ejerce el liderazgo estratégico y mantiene los contactos institucionales y empresariales de alto nivel”. “Es evidente que los clientes de esa consultora podían entender que el consultor era yo, pero todo mi trabajo fue de asesoría, de asesoramiento. “Nunca ni tuve intención ni participé en ninguna sociedad, ni firmé ningún contrato con ningún cliente”, aseguró Zapatero. Según el expresidente, solo una vez constituida la empresa, él “aceptó” ser consultor. “Me parece normal percibir retribuciones por ese trabajo”.

Pero el instructor considera que la oficina del exdirigente socialista en la calle Ferraz de Madrid es “el centro de coordinación de la red” y desde allí “se imparten instrucciones, se elaboran documentos, se gestionan comunicaciones sensibles y se articula la operativa financiera y societaria”. Este es también el relato que defiende Martínez Martínez, quien asegura que Análisis Relevante se creó para que Zapatero “emitiera informes sobre estrategia, relaciones internacionales” y otros asuntos e “impartiera conferencias”. Afirma que, pese a que el exmandatario no aparece en el accionariado, era “quien lideraba y decidía” la estrategia y captación de clientes.

Aunque el juez considera a Zapatero el líder de la trama, el instructor no se suma a la tesis exculpatoria de Martínez Martínez. Según Calama, el empresario participaba del cobro de “cantidades significativas por servicios de asesoría inexistentes”. “Martínez Martínez desempeñaría un papel relevante en distintos niveles: como interlocutor habitual de los clientes de la red; como receptor/ejecutor de instrucciones directas de José Luis Rodríguez Zapatero; y como responsable de un entramado societario destinado a canalizar los fondos percibidos de dichos clientes”, advierte el magistrado.

El contacto con Plus Ultra. El ya expresidente de Plus Ultra asegura que la única conversación que tuvo con Zapatero por el rescate de la aerolínea fue por teléfono y duró 10 minutos. Les puso en contacto el empresario Manuel Fajardo, considerado el hombre del exlíder socialista en Venezuela, que le dijo que el exdirigente del PSOE “podría ayudarle” y que se pondría en contacto con él. “Al día siguiente, 30 de abril de 2020, el señor Martínez Sola recibió una llamada desde un número oculto, resultando ser don José Luis Rodríguez Zapatero”, detalla su escrito. El entonces presidente de Plus Ultra afirma que contó al político “la difícil situación financiera en la que se encontraba” la compañía y la respuesta de este fue que “su intervención podría ser de ayuda y que haría las gestiones oportunas”. También le indicó que la persona de contacto sería Martínez Martínez. “No habló nada de honorarios, ni tampoco solicitó nada a cambio de sus gestiones”, recoge el escrito de Martínez Sola. El exdirigente socialista niega que esa conversación existiera. “Es incierto”, afirmó ante el juez.

Sin embargo, el escrito presentado por Martínez Martínez coincide con el relato del exdirectivo de la aerolínea al afirmar que “la primera noticia” que tuvo de la existencia de Plus Ultra fue en mayo de aquel año, cuando Zapatero le adelantó que iba a recibir una llamada de esta compañía. “Y, en efecto, el 16 de mayo de 2020 se pusieron en contacto con él los señores Martínez Sola y Roselli y le hablaron de los problemas de la empresa, de lo que ya le había puesto al corriente al expresidente Rodríguez Zapatero”. Tres meses después, se firmó el contrato entre la aerolínea y Análisis Relevante, por el que esta recibía 5.000 euros mensuales “en concepto del asesoramiento que desde mayo venía dando” Zapatero.

Gestiones para el rescate de Plus Ultra. El relato de los investigadores sobre la influencia que Zapatero ejerció para que el Gobierno aprobara la ayuda a Plus Ultra también se ha visto reforzado con los testimonios de esta semana, que difieren de la versión que dio el expresidente al juez y de la que ha reiterado en su primera entrevista. El instructor le preguntó si solicitó a personal de la SEPI que acelerase el proceso de concesión de la ayuda a Plus Ultra, si prometió a la aerolínea proporcionarle una persona de contacto con la que pudiesen conversar sobre la tramitación del expediente o si hizo cualquier otra gestión “directa o indirectamente” ante la SEPI. Zapatero respondió a todas las preguntas con una misma fórmula: “En absoluto”. “Lo he reafirmado aquí, ni ante la SEPI ni ante ningún empleado público ni ante ningún miembro del Gobierno, ante absolutamente nadie. No hablé con nadie del rescate de Plus Ultra”, añadió el exdirigente socialista, que esta semana se defendió en televisión de esta acusación con la misma contundencia.

Pero el juez considera que el rescate fue una de las operaciones en las que la trama “liderada” por Zapatero desplegó su capacidad de influencia, y así lo han dado a entender también los tres imputados que se han abierto a colaborar con la justicia. Martínez Martínez advierte de que él no tenía “posibilidad alguna de obtener nada por sí mismo, mucho menos financiación pública o privada”. “Era el señor Rodríguez Zapatero quien marca los pasos a seguir”, sostuvo el empresario.

No obstante, ni el juez ni el empresario ni los directivos de Plus Ultra han dado datos de con quién habló el expresidente ni qué funcionario o alto cargo público accedió a otorgar la ayuda. Calama aludió en su interrogatorio a una reunión con el entonces ministro José Luis Escrivá, pero Zapatero y el extitular de Seguridad Social han negado que hablaran del rescate. Martínez Sola también señaló al exmandatario, pero admitió que ellos no tuvieron “una constancia fehaciente de las concretas actuaciones llevadas a cabo [por el expresidente del Gobierno] para influir o favorecer la concesión del rescate a Plus Ultra por parte de la SEPI“. Este es un dato relevante aún no aclarado, aunque puede no ser determinante. El Código Penal no exige para que exista delito de tráfico de influencias que se haya ejercido eficazmente esa influencia; basta con que alguien se haya ofrecido a influir a cambio de “dádivas, presentes o cualquier otra remuneración” o se haya aceptado ese “ofrecimiento o promesa”.

Anuncio anticipado. Uno de los indicios de los investigadores contra el expresidente es que la aerolínea tuvo noticias de su rescate días antes de que este se aprobara. La UDEF halló en los teléfonos intervenidos un mensaje que Martínez Martínez envió a Rodolfo Reyes, accionista de Plus Ultra, el 26 de febrero de 2021. Ya en los últimos días, para conseguir el préstamo de la SEPI, muy previsiblemente será en el Consejo de Ministros del día 9 de marzo. Mi mayor felicitación por haber conseguido el objetivo”. El juez advierte que, cuando se produjo esa comunicación, aún faltaban cuatro días para que se celebrara la reunión del Consejo Gestor del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE, dependiente de la Sepi y creado para gestionar las ayudas a compañías afectadas por la crisis causada por la pandemia), que era el que debía adoptar la decisión y elevar la propuesta al Gobierno. El Ejecutivo la aprobó en la fecha anticipada por el amigo del expresidente. El sumario recoge también que una semana antes de que el Gobierno la aprobara, Roselli y Martínez Sola celebraron un banquete con ostras y caviar y, al ponerlo en un chat grupal, Martínez Martínez comentó de modo jocoso que la SEPI no iba a aprobar esos gastos. “Tranquilo, eso sale del 1%”, respondió Roselli en referencia a la comisión que la aerolínea iba a pagar a Análisis Relevante por sus gestiones para el rescate.

Martínez Martínez y los directivos de Plus Ultra han corroborado este relato. El primero señala a Zapatero como fuente originaria de la información y asegura que él se limitó a transmitirla a varias personas de la aerolínea, entre ellas Reyes. Martínez Sola y Roselli confirman la secuencia y las fechas: “El 26 de febrero de 2021, el señor Martínez Martínez informó de que Plus Ultra había conseguido la propuesta favorable para la concesión de las ayudas de la SEPI y de que la aprobación se produciría previsiblemente en el Consejo de Ministros del 9 de marzo”. Zapatero lo desmiente. “¿Conocía usted a algún miembro del consejo gestor del Fondo de Ayuda a Empresas?”, le preguntó el magistrado. “No, no conocía a nadie. Absolutamente nadie del Fondo del Consejo de la SEPII”, respondió tajante. Este jueves se reafirmó en TVE. Yo no sabía lo que iba a hacer el consejo de la SEPI. No intervine en nada, no lo supe y esa es la verdad”.

El beneficio económico del expresidente. Zapatero aseguró ante Calama que él hizo para Análisis Relevante “un trabajo intenso” por el que “lógicamente” tenía “derecho a percibir” una retribución. Esta versión no concuerda con la hipótesis de la UDEF y del juez, que asegura que era el “principal beneficiario final de los ingresos obtenidos” por la trama. La resolución judicial recoge que Análisis Relevante transfirió a cuentas de Zapatero más de 490.000 euros procedentes de comisiones. El expresidente niega que ese dinero fuera fruto de un pago ilegal. “En mi vida he negociado absolutamente ninguna comisión”, dijo al magistrado.

Martínez Martínez —que no utiliza el término comisión o mordida— asegura que los ingresos de su empresa desde Plus Ultra eran para pagar la ayuda de Zapatero, pero defiende que estaban justificados por los trabajos de asesoría. Por su parte, el expresidente de Plus Ultra explica que Martínez Martínez le dijo que habían creado una finance boutique [entramado societario] y entendió que supuestamente por ahí “vendrá la mordida” del 1%. Según Martínez Sola y Roselli, fue entonces cuando ambos “tuvieron plena conciencia de que el señor Martínez Martínez y el señor Zapatero sí tenían la pretensión de cobrar por las gestiones a realizar, lo cual fue asumido por ambos de forma sobrevenida de salvar a la compañía, aun cuando desconociesen qué acuerdos internos pudiesen tener” Martínez Martínez y Zapatero. Plus Ultra transfirió ese 1% a Análisis Relevante y otras dos empresas del amigo del expresidente, todas ellas parte de “las estructuras societarias con fines de opacidad financiera” de la trama, según el auto de imputación del exlíder socialista.

La empresa offshore. El juez sostiene que Zapatero y Martínez Martínez planearon crear sociedades en Dubái para canalizar el cobro del 1% del rescate de forma opaca, un hecho sobre el que no ha arrojado luz ni la intervención de Zapatero en TVE ni la declaración del empresario. El exmandatario asegura que esta sospecha es “una invención absoluta o un error”. “Jamás en mi vida he oído hablar de una sociedad offshore, aseguró el exdirigente en la Audiencia Nacional, donde se refirió a esa afirmación de Calama como “una de las cosas” que más le habían sorprendido al leer el auto de imputación. “Yo no he hablado nunca en mi vida con nadie de una sociedad offshore y ni sé lo que es”.

Martínez Martínez, por su parte, aseguró ante el juez que la creación de una empresa en Dubái fue solo un proyecto y no se llegó a constituir. Y en el escrito remitido a la Audiencia Nacional, el empresario omite ese plan y solo admite que se creó una estructura para diferir los pagos de Plus Ultra, pero lo vincula a la “presión mediática” sobre el rescate y rechaza que se tratara de una operación ilícita para ocultar el dinero.

La naturaleza de la red. Es el aspecto en el que más difieren el relato de los investigadores con el de los cuatro imputados, incluidos los tres que se han ofrecido a cooperar con la justicia. Ninguno de ellos admite su participación en ninguna actividad ilegal, por lo que niegan que el contrato que firmaron para el rescate de Plus Ultra y las otras gestiones en las que trabajaron juntos formen parte de una “trama organizada para el ejercicio de una ilícita actividad de tráfico de influencias”, como sostiene Calama. Según el juez, los contratos entre ambas empresas eran “ficticios” o “ad hoc” para encubrir delitos de tráfico de influencias y blanqueo.

Aunque, según el juez, el expresidente del Gobierno y Martínez Martínez fueron quienes más directamente se lucraron y gestionaron esta red, el instructor ha imputado también a los directivos de Plus Ultra por considerar que intentaron obtener el rescate público “mediante mecanismos ajenos a los cauces legalmente establecidos, articulando para ello líneas de influencia diferenciadas”, una a través del exministro José Luis Ábalos y otra de Zapatero. Martínez Sola y Roselli, sin embargo, aunque reconocen que usaron el término “mordida” en las conversaciones de WhatsApp, en sus escritos exponen que aceptaron pagar por la ayuda de Análisis Relevante como una asunción de costes de asesoría, de “acompañamiento”, necesario para la viabilidad de la empresa, cuya situación en plena pandemia definen como “desesperada”. Martínez Martínez, por su parte, ha evitado definir exactamente el trabajo de su empresa, pero asegura que el expresidente es quien canalizaba sus contactos a través de Análisis Relevante y otras sociedades, mientras que él era solo el transmisor de las directrices que marcaba el exdirigente socialista. El pasado martes, el juez llegó a definir su actuación como la de un “correveidile”.

Joyas bajo sospecha. Uno de los talones de Aquiles judicial y político de la estrategia de defensa de Zapatero son las joyas que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional localizó en una caja fuerte durante el registro de su despacho. Se trata de cerca de 80 piezas, entre las que hay collares, anillos, pulseras y sortijas de diamantes y piedras preciosas —algunos de oro blanco con zafiros y esmeraldas— que, tras una tasación realizada entre la casa de subastas Ansorena y el Instituto Gemológico Español, han sido valoradas en 1.323.915 euros. La Fiscalía Anticorrupción ha pedido al juez que solicite un nuevo informe para intentar saber cuándo se engarzaron las piezas y profundizar sobre su precio actual de mercado.

Todo sobre ellas —a las que no hacen alusión en sus escritos ni Martínez Martínez ni los dos directivos de Plus Ultra— sigue siendo un misterio, en gran parte por la negativa hasta ahora del expresidente a aclarar su origen. Cuando Calama —que las llamó “las dichosas joyas” en su interrogatorio a Zapatero— le preguntó por ellas, el expresidente dijo que no quería declarar en ese momento y que más adelante daría explicaciones. “Una semana, 10 días como máximo”, le aseguró al magistrado, que ha abierto una pieza separada sobre las joyas en la que investiga al exlíder socialista por la presunta comisión de un delito de contrabando y otro fiscal. Superado ese tiempo, esas explicaciones no se han materializado. En TVE, el expresidente volvió a esquivar aclarar el origen de estas y se limitó a poner en duda la tasación de los peritos y a asegurar que eran “un regalo de cortesía personal de hace muchos años”. “No ha habido uso o afán patrimonial”, se excusó el expresidente. La fecha en la que las recibió es clave para determinar si se le puede acusar de algún delito. Cuando se conoció la existencia de las piezas y su millonario valor, el entorno de Zapatero apuntó que el regalo se remonta a 2007 —y, por tanto, los posibles delitos estarían prescritos— y se apuntó a un regalo de las autoridades de Arabia Saudí como su procedencia.



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