Feijóo abre el curso político con Ceuta como arma de desgaste contra Sánchez
El Partido Popular arranca el curso político más decisivo de la legislatura, que desemboca en la batalla final de las elecciones generales, decidido a estirar el desgaste del Gobierno por la crisis de Ceuta. La dirección popular prepara varios actos para redoblar la presión sobre el Ejecutivo por las consecuencias de la entrada masiva de inmigrantes el pasado 30 y 31 de julio, desde el análisis de que Pedro Sánchez no ha sabido controlar la situación este verano y ha perdido una oportunidad de haberse reforzado políticamente, creen dirigentes del PP, si hubiera combinado un trato humanitario a los migrantes con una gestión eficaz y un mensaje de firmeza hacia Marruecos.
Esta próxima semana, el día 2, los populares, con Alberto Núñez Feijóo a la cabeza, saldrán a la calle en concentraciones frente a todos los ayuntamientos del país en “defensa de las fronteras” y de Ceuta, un día antes de la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso en la que Feijóo irá a degüello contra la gestión del Gobierno. Y la semana siguiente, el lunes 7, la cúpula arropará en pleno al presidente de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas, que viaja a Madrid para protagonizar un desayuno informativo y mantener en primera línea sus reivindicaciones.
Se trata de explotar Ceuta como munición política contra Sánchez y de dirigir el debate político hacia la inmigración, un marco en el que el PP cree que puede lograr rédito electoral, como confiesan en privado dirigentes de la cúpula, aunque algunas voces internas alertan de que el principal beneficiado puede ser Vox. “La inmigración es su tema y puede frenar nuestro crecimiento”, advierte en cambio un barón popular.
En la tradicional apertura del curso político en Cotobade (Pontevedra), Feijóo avisó al Gobierno de que la crisis de Ceuta “tendrá consecuencias” y anunció que el PP se personará en la causa judicial abierta en la Audiencia Nacional que investiga lo sucedido. Y reclamó la comparecencia de la directora del Centro Nacional de Inteligencia, Esperanza Casteleiro, en el Senado para que explique qué información se trasladó sobre la entrada masiva. “Ceuta es el síntoma de un Gobierno colapsado”, enfatizó el líder del PP, que pidió a los suyos ayudarle a rematar el trabajo. “El sanchismo está acabado”, sostuvo, “pero ahora toca certificar su defunción en las urnas”.
Con la crisis de Ceuta, Génova cree que el Gobierno ha fallado en la gestión y que el incidente le ha impedido reflotar políticamente este verano, después de un final de curso agónico, que no ha mejorado por las vacaciones de los jueces que investigan a la familia del presidente y al PSOE. “El Gobierno no ha cogido aire en agosto pese a no tener agenda judicial, y nosotros llegamos en un buen momento al comienzo del curso”, se felicitan en el equipo de Alberto Núñez Feijóo. Los populares creen que el líder del PP sí ha sabido aprovechar, en cambio, los huecos que le ha dejado Sánchez en agosto, con dos visitas a Ceuta y dos entrevistas en medios, y van a hacer de la crisis ceutí el eje de su ofensiva en el umbral del otoño. El PP fía a Ceuta y a la agenda judicial que se retomará ahora la erosión del PSOE hacia la próxima cita electoral, en solo nueve meses, de las municipales y autonómicas de mayo.
A la espera de que se publiquen encuestas de intención de voto este otoño, en la dirección del PP creen que la crisis de Ceuta les ha servido para lograr un repunte y para contener el crecimiento de Vox, aunque hay distintas visiones en el partido sobre si conviene o no centrar el tiro en la inmigración, el tema fuerte de la extrema derecha. Para algunos en el PP, los de Santiago Abascal han quedado “desdibujados” y han “perdido el tren” de Ceuta, así que para el PP ha sido un acierto cortarles el paso. Otras voces internas advierten, en cambio, que jugar el partido en el campo de Vox puede premiar al adversario por la derecha. “Cada vez que se habla de inmigración, da votos a Vox, polariza a la sociedad y moviliza a la izquierda”, analiza un barón popular. “Con la inmigración se agita la reacción de la gente con las vísceras, y cuando eso pasa, puede pasar cualquier cosa. A quien beneficia de verdad este tema es a Vox y puede ponernos al PP un tapón de crecimiento”, alerta.
De hecho, en Génova admiten que Vox crece en los momentos de mayor crispación sin necesidad casi de hacer nada, ni siquiera de aparecer en los medios, aunque defienden que ellos llevan cuatro años lidiando con ese toro y algo han aprendido ya de cómo manejarlo. Pero aunque las últimas encuestas (antes de Ceuta) apuntan a que la suma del PP y Vox sería suficiente para gobernar, la clave es con qué equilibrio de fuerzas van a llegar dentro de la derecha a la batalla final de las generales, porque de ello depende si hay alguna posibilidad de que los de Abascal no se sienten en un futuro Consejo de Ministros.
Feijóo tiene el desafío de domar a Vox, que no se lo va a poner fácil con la palanca de presión de los cinco gobiernos autonómicos que comparten las dos derechas. Los menores migrantes que están en Ceuta y que el Gobierno quiere repartir entre las comunidades autónomas serán un foco de tensión entre los socios, con los de Abascal, que además tienen las competencias en Infancia en tres gobiernos (Extremadura, Aragón y Castilla y León), negándose a acoger a los menores. En los Gobiernos del PP admiten que no saben qué hará Vox y si se opondrá al final la acogida, ya que los altos cargos que se nieguen corren el riesgo de incurrir en un delito de prevaricación, porque es una obligación legal. En todo caso, los de Abascal han empezado marcando perfil y sus consejeros en los Gobiernos con el PP han plantado la reunión sectorial de Infancia de esta semana que aprobó los fondos para atender a los menores migrantes en Ceuta.
El líder del PP tiene que evitar cometer errores, como se ha advertido ahora a la dirección del PP, después de que el final del curso antes de las vacaciones estuviera marcado por una serie de tropiezos comunicativos. El PP llega a septiembre, además, tratando de esquivar la polémica en la que se ha visto envuelta Isabel Díaz Ayuso por la compra de un ático de 6, 3 millones de euros supuestamente para albergar las oficinas de la Puerta del Sol de forma temporal durante las obras en el edificio, pese a que la vivienda de lujo solo podía destinarse a un uso residencial. Muchos en el PP creen que, en realidad, el Gobierno de Ayuso adquirió el ático para que fuera la residencia oficial de la presidenta madrileña, pero que tras la polémica se echaron atrás e improvisaron la versión de la oficina. “Tiene toda la pinta de que buscaban una vivienda para una residencia oficial, que es cierto que otros presidentes autonómicos tienen, pero en una comunidad uniprovincial como Madrid no parece que tenga mucho sentido”, opina un barón del PP.
Feijóo ha guardado un calculado equilibrio sobre la polémica del ático y ha endosado la responsabilidad de dar explicaciones al Gobierno de Ayuso. No quiere que nada se interponga en su camino hacia la batalla final con Sánchez. “Venimos todos enchufados, con ganas de volver porque al fin quedan unos meses para la gran batalla”, dice uno de sus más estrechos colaboradores. “La oposición es muy dura, ahora sí, llega el momento para el que llevamos trabajando cuatro años”.

