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Dolly Parton, la estrella que se negó a elegir un bando político pero nunca se quedó callada

Dolly Parton, la cantante, compositora y actriz que emergió de una familia pobre en las montañas de Tennessee y se convirtió en una de las principales estrellas de la música estadounidense, murió este martes a los 80 años en Nashville. Su popularidad conquistó a millones durante generaciones y atravesó algunas de las divisiones culturales y políticas más profundas de las últimas décadas, mientras ella lograba la difícil hazaña de hablar de los temas que le importaban, pero también mantenerse al margen de la política partidista en un país cada vez más polarizado.

Parton, quien deja canciones como Jolene, I Will Always Love You y 9 to 5, y más de 100 millones de discos vendidos, tuvo una carrera de más de seis décadas como una de las figuras más conocidas de la cultura estadounidense, durante las cuales nunca se tiñó de rojo republicano o azul demócrata, pero tampoco nunca se quedó callada. Nació en 1946 en las montañas de Tennessee, en una familia de 12 hermanos que ella misma describió como extremadamente pobre, y llegó hasta los mayores escenarios y Hollywood para construir un imperio alrededor de su nombre.

A lo largo de su carrera, la artista se negó rotundamente a elegir entre republicanos y demócratas o respaldar candidatos, asegurando que tenía seguidores de todo el espectro político y ella no era quien para decirles cómo votar o pensar. Pero también mantuvo posiciones bien claras sobre temas contenciosos como los derechos de las mujeres, los homosexuales y las personas transgénero, así como sobre el racismo o los derechos de los trabajadores.

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Fans de Dolly Parton le llevan flores a Hollywood y Tennessee

Altar en la Estrella de la Fama de Dolly Parton, en Hollywood, Los Ángeles, California, este martes.Foto: Mario Anzuoni (REUTERS) | Vídeo: EPV

“Todo el mundo sabe que yo no hago política”, dijo en una entrevista en 2017, a raíz de una polémica aparición en los premios Emmy junto a Jane Fonda y Lily Tomlin, sus compañeras de reparto en la cinta 9 to 5, de 1980. Lanzaron críticas que fueron interpretadas como dirigidas a Donald Trump, a las que ella evitó sumarse. Fonda dijo que en la película sus personajes se habían rebelado contra un jefe “sexista, egocéntrico, mentiroso e hipócrita”, y Tomlin agregó que todavía se negaban a ser controladas por alguien así, en una no tan velada referencia a Trump.

Dos años después, en otra entrevista con The Guardian, Parton dijo sobre el incidente: “Si tengo algo que decir, lo diré, pero no quiero que me arrastren a ello”. También reconoció que obviamente tenía opiniones políticas, pero prefería no difundirlas si eso significaba perder la mitad de su público. “Respeto demasiado a mi público”, explicó. Y agregó que un artista podía “arruinar una carrera por hablar”.

Fue una línea difícil de mantener a lo largo de los años. En 2016, durante la contienda presidencial entre Hillary Clinton y Trump, a una pregunta de The New York Times sobre la posibilidad de que una mujer llegara a la presidencia, dijo que Clinton estaba “muy calificada” y que, si ganaba, la apoyaría, lo que fue interpretado por varios medios como un respaldo a la candidata demócrata. Parton sacó un comunicado aclarando que no había respaldado a ningún candidato, que no sabía por quién votaría y que su comentario de que una mujer podía hacer un buen trabajo en la Casa Blanca había sido sacado de contexto.

En 2021 contó que la Administración de Joe Biden le había ofrecido la Medalla Presidencial de la Libertad, el máximo galardón civil en EE UU, pero que antes, el primer Gobierno de Trump se la había ofrecido dos veces y había tenido que rechazar, primero porque su marido estaba enfermo y después por la pandemia. “Ahora siento que, si la acepto, estaré haciendo política”, dijo en el programa Today. Así que nunca recibió la medalla.

El martes, Trump ordenó mantener la bandera a media asta en la Casa Blanca en honor a la cantante.

A pesar de su aversión a ser asociada a algún partido o político, Parton dejó clara su postura sobre temas en concreto. Como el matrimonio entre personas del mismo sexo, del que se mostró a favor incluso antes de que el Tribunal Supremo lo reconociera. “Simplemente amo a todo el mundo por lo que es. No se supone que debamos intentar cambiar a las personas. Debemos permitirles ser quienes son y amarlas como son”, dijo.

Años después, cuando comenzaron a aparecer leyes sobre qué baños podían utilizar las personas transgénero, Parton dijo que todo el mundo debía ser tratado con respeto. “No juzgo a las personas. Espero que todo el mundo tenga la oportunidad de ser quien es”, señaló.

Fans visitan un mural de Dolly Parton en Nashville, Tennesee, este martes.

También se pronunció con firmeza sobre el racismo. En 2020, tras la muerte de George Floyd, cuando estallaron protestas contra el racismo y la violencia policial en todo el país, dijo en una entrevista con Billboard que “por supuesto que las vidas negras importan. Todo el mundo importa”. También eliminó la palabra Dixie del nombre de un espectáculo porque era un término para referirse al sur asociado con los confederados y podía resultar ofensivo.

También defendió la igualdad de género. Aunque afirmó que si ser feminista significaba apoyar a las mujeres, entonces lo era, pero que no iba a marchar, levantar un cartel o ponerse “una etiqueta”. De la misma manera, dijo que debía haber “igual salario por igual trabajo” entre hombres y mujeres.

Como buena música, tal vez donde dejó más clara su postura fue en su tema World on Fire, de 2023, que critica a los “políticos codiciosos, presentes y pasados”. “Yo no soy de hablar mucho ni de alzar la voz, pero eso no significa que no esté al tanto”, dice la letra. “Todo el mundo anda alterado por esto o aquello, ¿qué vamos a hacer cuando todos acabemos por los suelos? ¿Cómo podemos sanar esta gran división? ¿Nos importa lo suficiente como para intentarlo?”. Cuando le preguntaron a qué político se refería en la canción, respondió que “a todos”, y agregó que muchos se preocupaban más “por el partido que por la gente”. Aun así, dijo que no era un tema partidista, sino una reflexión sobre el estado del país y del mundo. “No soy política. Odio la política”, afirmó.


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