Brasil bate récord de feminicidios por cuarto año consecutivo: más de 1.500 mujeres asesinadas en 2025
Cada cuatro horas, una mujer es asesinada en Brasil. Las víctimas no han dejado de crecer en los últimos años y en 2025 el país batió de nuevo este triste récord: 1.571 mujeres asesinadas, un 4% más que el año anterior. Es el número más alto desde que la legislación brasileña reconoció hace una década este tipo penal, el de los asesinatos de mujeres cometidos por su condición de mujeres. Los datos son del informe anual del Fórum Brasileño de Seguridad Pública, que constata una paradoja: las mujeres brasileñas están peor mientras el número global de asesinatos en el país es el más bajo en 13 años.
Las muertes son solo la punta del iceberg. Por cada mujer enterrada víctima de la violencia machista, se cuentan otros tres intentos de asesinato. En 2025, 4.189 mujeres sobrevivieron a un intento de feminicidio, un 6% más que el año anterior. La coordinadora de Género y Raza del Fórum Brasileño de Seguridad Pública, Juliana Brandão, explica que el aumento de casos no puede deberse únicamente a una mejora en los registros y a la caída de la subnotificación, porque en ese caso en algún momento se hubiera llegado a una estabilidad. La tendencia de subida es clara y consistente. “Tenemos que colocar esa lente con mucha centralidad en los feminicidios porque, incluso con políticas públicas y 20 años de la Ley Maria da Penha en vigor (la norma pionera contra la violencia de género en Brasil), estos delitos no disminuyeron”, lamentó en declaraciones al portal UOL.
La mayoría de las víctimas son mujeres jóvenes (de entre 25 y 29 años) y negras (el 65%), y la gran mayoría de quienes perpetran los asesinatos son sus parejas o exparejas: casi el 80%. La especialista señala que, junto con los feminicidios, también se viene registrando un aumento de las denuncias, tanto de agresiones físicas y psicológicas como de incumplimiento de medidas cautelares o casos de persecución, lo que sugiere que las mujeres brasileñas están, poco a poco, rompiendo la barrera del silencio. El fallo, añade, está en el poder público, que recibe esas pistas de un escenario de violencia que se agrava, pero no actúa en consecuencia.
Un ejemplo es la inoperancia del Estado ante el incumplimiento de las órdenes de alejamiento. Fueron 132.000 el año pasado, un 17% más que en 2024. Al menos 70 mujeres fueron asesinadas cuando en principio estaban protegidas por la ley, aunque el número real debe ser mucho mayor, porque los estados más poblados de Brasil no aportaron datos.
Ante la creciente alarma y conciencia social, la clase política empieza a reaccionar. A veces, con medidas algo peculiares, como una propuesta que avanza en la asamblea del estado de Río de Janeiro para que los agresores de mujeres estén obligados a llevar una tobillera electrónica de color rosa, para que puedan ser identificados públicamente.
A nivel nacional, a principios de este año el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva presentó un Pacto Nacional contra el Feminicidio, para mejorar la coordinación entre los tres poderes. Entre las medidas puestas en marcha en los primeros tres meses de funcionamiento del plan está la creación de un registro nacional de agresores y la reducción del tiempo medio de análisis de las medidas de protección urgentes, que ha pasado de 16 a tres días, según el Gobierno.
Que la violencia machista se ha enquistado en Brasil es aún más evidente cuando se observan los datos totales: en 2025 se registraron 40.775 muertes violentas, un 8% menos que el año anterior, la cifra más baja en 13 años. Ese número viene cayendo constantemente desde 2017, cuando se batió el récord (más de 67.000). Aun así, hay índices que se resisten, como el de los feminicidios o el de la violencia policial, que sigue aumentando. La policía brasileña, una de las más letales del mundo, mató el año pasado a 6.602 personas, un nuevo récord. La inseguridad es la principal preocupación de los brasileños y el tema será central en la campaña electoral que está a punto de empezar.


