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Lula confía en un paquete de leyes para despegarse de Bolsonaro hijo en las encuestas


A cinco semanas de unas elecciones cruciales en Brasil, las encuestas arrojan un pronóstico tozudo: empate técnico entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, con ligera ventaja para el presidente. Lula ha alcanzado esta semana un acuerdo con los presidentes del Congreso para que aceleren la tramitación de un paquete de leyes. ¿Objetivo? Reducir los índices de rechazo del Gobierno, impulsar la popularidad del mandatario y romper de una vez el empate con el candidato principal candidato de una derecha dividida. El miércoles Lula posó sonriente con los jefes de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, y del Senado, Davi Alcolumbre, tras una larga comida en la que alumbraron el pacto de ayuda mutua. Una imagen que contrasta con las tiranteces que han marcado la relación a lo largo de a legislatura.

El paquete legislativo que el presidente quisiera ver aprobado antes de los comicios de octubre incluye cuatro normas: el llamado fin de la escala 6×1 (la reducción de la jornada de seis días de trabajo por uno de libranza para tener dos días libres), la que elimina el impuesto de importación a las compras por internet de menos de 50 dólares, la que regulará la explotación de los minerales críticos y la que facilitará la colaboración entre cuerpos policiales para combatir el crimen organizado.

Son, por tanto, medidas que, si son aprobadas en el Parlamento sin modificaciones sustanciales, el equipo de Lula considera de impacto: amplían el tiempo libre de millones de asalariados, aliviarán el bolsillo de la clientela que compra en el extranjero, refuerza la lucha contra las mafias criminales, un flanco en el que la presión de Washington es enorme, y regula un sector, el de los minerales críticos, que Lula proyecta como sinónimo de defensa de la soberanía.

Durante este tercer mandato presidencial, la coalición que Lula lidera ha gobernado con una mayoría parlamentaria de la derechista, por tanto, grandes dificultades para sacar adelante su agenda legislativa. Los presidentes de las Cámaras confían en que, si gana los comicios y a cambio de este esfuerzo final, Lula apoye sus respectivas reelecciones en 2027.

La ventaja de Lula sobre Bolsonaro hijo en los sondeos para la primera vuelta se ha reducido de diez a seis puntos, para la segunda vuelta el cambio ha sido mínimo (de cinco a cuatro puntos), pero suficiente para colocarlo en el empate técnico. Un análisis de O Globo muestra que hace cuatro años Lula, entonces en la oposición a un Jair Bolsonaro en la Presidencia, disponía de una ventaja mayor que la actual. Al final, el resultado fue ajustadísimo, el izquierdista ganó la contienda de 2022 por solo 1,8 puntos.

En este momento, las encuestas apuntan a que la carrera presidencial de Brasil se decidirá en el photo finish, por un puñado de votos, literalmente, como ocurrió en los recientes comicios de Perú y Colombia, que la extrema derecha ganó por la mínima. No obstante, las cinco semanas que restan hasta la primera vuelta son una eternidad en estos tiempos tan volátiles.

Ese desgaste del líder de la izquierda, que busca un cuarto mandato, coincide con el goteo de revelaciones en un caso de corrupción que afecta a su entorno más íntimo. Su hijo mayor, Fabio Luis Lula da Silva, Lulinha, es investigado por tráfico de influencias en un escándalo que afecta también al que fue el jefe del gabinete presidencial, Marco Aurelio Ribeiro, que recibió un sospechoso préstamo de una lobista que ya ha devuelto.

El presidente Lula respondió airado, este jueves, al ser preguntado por esas acusaciones de corrupción en una entrevista en Jornal Nacional, el informativo más visto de Brasil: “Son todo especulaciones, especulaciones, especulaciones a partir de conversaciones telefónicas”.

No obstante, el mandatario enfatizó que si alguno de los dos “ha cometido un error pagará por ello”, pero insistió en la presunción de inocencia mientras no se demuestre lo contrario. Recordó su propio caso: “Fui víctima de la mayor mentira de Brasil, una mentira que la prensa compró y amplificó”, dijo en referencia a su paso por la cárcel.

Al candidato Bolsonaro le persigue otro escándalo. Este relacionado con los 24 millones de dólares que el banquero en el centro de un megafraude le prometió, supuestamente, financiar una película biográfica sobre el expresidente Jair Bolsonaro, que cumple condena por un intento de golpe tras perder las elecciones en 2022. De momento, el Tribunal Supremo investiga el caso. De entrada, el clan Bolsonaro ha decidido aplazar el estreno del filme, ya no será antes de la cita electoral sino después.

En la primera vuelta, el 4 de octubre, los brasileños votarán presidente, los gobernadores, toda la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado. En los dos primeros apartados, si ningún candidato supera el 50% de los votos válidos, habrá segunda vuelta tres semanas después.


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