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Higinio Martínez: Morena opta por un veterano de la izquierda para presidir el Senado


Hace 51 años, Higinio Martínez Miranda tomó una decisión que cambió su vida para siempre: afiliarse al Partido Mexicano de los Trabajadores, una organización entonces ilegal creada por el ingeniero Heberto Castillo para luchar por los derechos laborales y la democracia. Era 1975 y el entonces estudiante de Medicina tenía 19 años; había nacido en Texcoco, Estado de México, y no imaginaba que, dos años después, una reforma promovida desde el propio régimen priista legalizaría los partidos políticos; mucho menos era previsible que algún día la izquierda mexicana llegara al poder. En vísperas de las elecciones de 2027, Morena ha optado por él para presidir el Senado de la República, no sólo por su lealtad al movimiento y larga trayectoria, sino por su perfil y carácter templado y conciliador, alejado de la estridencia y el radicalismo.

Para sustituir a Laura Itzel Castillo en la presidencia del Senado, Morena tenía cuatro opciones: el ex priista Óscar Cantón Zetina, que por conveniencia se sumó al movimiento de Andrés Manuel López Obrador en 2012, luego de combatirlo ferozmente en Tabasco; un nuevo año de polémicas con el controvertido Gerardo Fernández Noroña al frente de la Cámara alta; el veracruzano Manuel Huerta, obradorista por los cuatro costados, o un histórico de la izquierda como Higinio Martínez, quien militaba en el socialismo cuando Andrés Manuel López Obrador aún era priista.

En realidad, la disyuntiva estaba entre una conducción institucional para el tercer año de la LXVI Legislatura, o una presidencia militante, que convirtiera el Senado en una trinchera de la batalla electoral de 2027. Por mayoría, la bancada mayoritaria ha optado por la segunda opción.

Las reacciones a una foto del senador mexiquense revelan lo complejo de los tiempos que corren; la de él caminando por el patio del Senado con la panista Lilly Téllez del brazo. La imagen generó desconfianza entre los más radicales de la 4T. Fernández Noroña descalificó a su correligionario por su “connivencia con el PRIAN”, y lanzó su candidatura para regresar a la Mesa Directiva, afirmando que, en un año electoral, Morena necesitaría alguien que confronte y “mantenga a raya a los opositores”. Pero la bancada coordinada por Ignacio Mier no olvida la larga cadena de escándalos protagonizada por Fernández Noroña en el primer año de la Legislatura, y ha preferido al mexiquense, por su largo colmillo, su capacidad para construir acuerdos y su preferencia por el diálogo político. Cualidades que, según miembros de la bancada guinda, también hicieron que la presidenta Sheinbaum respaldara su nombramiento.

El operador que venció al Grupo Atlacomulco

A sus 70 años, Higinio Martínez es conocido por toda la clase política. Tiene amigos en el PRI, en el PAN, en el Verde, el PT, MC, en el extinto PRD y desde luego en Morena. Ha sido tres veces diputado local en el Congreso del Estado de México, y senador en tres Legislaturas; dos veces presidente municipal de Texcoco; candidato a la Gubernatura en 1999, y dirigente estatal de tres partidos políticos. En más de medio siglo de trayectoria política, participó en la fundación de cuatro fuerzas de izquierda: el PMT de Heberto Castillo; el Partido Mexicano Socialista, el Partido de la Revolución Democrática y el Movimiento de Regeneración Nacional.

Ha sido un interlocutor confiable para una docena de gobernadores; desde Alfredo del Mazo (padre e hijo), hasta Enrique Peña Nieto, y la mitología política le atribuye haber llenado el Zócalo con contingentes provenientes de la Zona Metropolitana para presidentes del PRI, del PAN y de Morena en las noches del 15 de septiembre. Es negociador y conciliador, pero también un hábil operador político y un experto en movilización electoral. A diferencia de Noroña o Cantón Zetina, tiene un capital político importante cuantificable: su grupo mexiquense aportó 4,3 millones de votos a López Obrador en 2018 y 5,1 millones a Claudia Sheinbaum en 2024.

Es líder fundador del Grupo Texcoco, que en 2023 desplazó al otrora poderoso Grupo Atlacomulco, una cofradía de priistas que durante décadas gobernó el Estado de México e influyó en la política nacional. Bajo su guía se formaron la maestra Delfina Gómez, cuya campaña de 2017 fue coordinada por él; Horacio Duarte Olivares, actual secretario de Gobierno en la entidad, y la mayor parte de los cuadros que hoy gobiernan a nivel municipal.

Fue pieza clave en las tres campañas presidenciales de Cuauhtémoc Cárdenas (1988, 1994 y 2000) y las tres campañas de AMLO (2006, 2012 y 2018). Pero, cuando López Obrador llegó al poder, puso a prueba la lealtad de Higinio Martínez con una decisión contraria a los intereses del Grupo Texcoco: la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), en el oriente del Estado de México, que habría generado empleos y negocios millonarios en la zona. En Morena aún se recuerda el apoyo del texcocano al proyecto estrella del expresidente Peña Nieto, que López Obrador descarriló durante la transición, sin siquiera haber asumido el poder. “Sé perfectamente lo que es el aeropuerto; vivo ahí, y sé que sería un beneficio y no un daño para Texcoco”, declaró en octubre de 2018, ya ungido como senador. Sin embargo, Martínez terminó acatando la decisión del tabasqueño.

Ese no fue su único desencuentro con López Obrador. En 2022, cuando se decidió la candidatura de Morena para el Estado de México, el expresidente no dudó en volver a designar a Delfina Gómez, y no al doctor Higinio, quien participó en la encuesta de Morena y se movilizó en busca de la designación. López Obrador destapó a Delfina Gómez en una conferencia mañanera y encargó a Horacio Duarte coordinar “la batalla maestra”, desplazando Martínez a un segundo plano. Cuando Gómez asumió el poder, en septiembre de 2023, nombró a Duarte secretario de Gobierno y a Higinio le dio una inexistente “coordinación de proyectos especiales”, a la que renunció dos meses después.

Pese a todo, el texcocano logró reelegirse como senador en 2024, y participó en la campaña de Claudia Sheinbaum, sumando a ex priistas como Alejandra del Moral (excandidata el tricolor a la gubernatura), y encabezando la estructura territorial de Morena. Como senador, ha presentado iniciativas para regular las zonas metropolitanas y fomentar el desarrollo municipal. En abril pasado, propuso una reforma a la Ley de Partidos Políticos para regular los procesos internos de los partidos para la designación de candidaturas, con nuevas atribuciones para el Instituto Nacional Electoral; un asunto que su partido resuelve mediante encuestas y al margen de las reglas y tiempos del INE.

En las últimas horas, Higinio Martínez ha dicho que la presidencia del Senado es para construir acuerdos, conducir las sesiones y debates de la Cámara alta con un trato igualitario y conforme a reglamento, y no para defender posiciones partidistas. De concretarse su designación, estará al frente de la Mesa Directiva desde el 1 de septiembre hasta agosto de 2027, y le tocará atemperar los ánimos de un Senado en el que cada vez se debate con más estridencia y encono, y en medio de un proceso electoral que inicia formalmente el 10 de septiembre, pero que, de hecho, ya ha comenzado.


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