Geografías de la crueldad: el cambiante mapa de fosas clandestinas en México
Las fosas clandestinas se han extendido por todo México durante las últimas dos décadas. No se concentran en una sola región ni responden a un único patrón, pero su expansión y su cambiante geografía en los sexenios de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, especialmente, de Andrés Manuel López Obrador, ha venido determinada por el aumento de las desapariciones en el país y del recrudecimiento de las disputas criminales. También por los esfuerzos de búsqueda desarrollados por los colectivos. La mayoría de víctimas son hombres -tres de cada cuatro-, pero el problemático fenómeno ha crecido significativamente en casos relacionados con feminicidios. Varios Estados, como Guerrero o Jalisco, han visto agravarse el problema en los últimos tres sexenios en su territorios. Los cuerpos, con diferentes signos de violencia en función del tipo de perpetrador, son hallados en predios, caminos, terrenos de cultivo, barrancas, pozos, inmuebles privados, en algunos casos, cerca de espacios donde transcurre la vida cotidiana. El informe Trazar la ausencia, caminar la esperanza. Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México 2006-2024, ha documentado a detalle el avance de las fosas clandestinas con el paso de los últimos tres gobiernos.



