Entre Cristian Castro y el narco: Natanael Cano regresa a la tradición del corrido
Las recurrentes discusiones por las letras sobre el narco en México parecen haber quedado afuera del estudio en el que Natanael Cano preparó su último álbum. El cantante sonorense ha publicado este jueves Natanael Cano, Vol. 1, un disco de 15 canciones llenas de letras de amor, versiones de baladas de Cristian Castro y Jeanette, como guinda, temas alusivos al crimen organizado. El álbum aparece como una cristalización de esa música sierreña renovada que comenzó a gestarse una década atrás de la mano de artistas como Crecer Germán o Ariel Camacho, que marcaron el paso sin definición entre los corridos alterados y los tumbados.
Las cuerdas y la tuba marcan los ritmos del disco, el decimotercero de estudio en la carrera de Natanael Cano, considerado, a sus 25 años, el precursor de los corridos tumbados, esa variante que mezcla los corridos tradicionales y la cultura urbana. El título del álbum viene de que Cano lo considera un punto y aparte: “Siento que va empezando mi carrera, que vienen los corridos fuertes otra vez, que le estamos dando otro empujón a la música mexicana”, dijo a comienzos de agosto en una conversación en Apple Music. Este jueves, Cano lo ha presentado ante su público en un listening party, una fiesta de escucha de álbum, en el Pepsi Center, en Ciudad de México.
Las influencias parece haber formado las bases del proyecto. El cantante ha hablado de Ariel Camacho en repetidas ocasiones como uno de sus principales referentes en la música —en 2025 publicó un disco homenaje al artista sinaloense—, y el nuevo álbum parece recoger esa esencia. Las letras hedonistas que han marcado en los últimos años a los tumbados quedan aparcadas esta vez, pero sí mantiene las referencias al narco y al amor, pilares de El Karma (2015) de Camacho. Con Crecer Germán, otro de esos referentes del músico del mismo movimiento, colabora en el tema Apelativo.
Cano adelantó unas semanas atrás tres de los temas del álbum: Aprevenido, Pa la maña y La Cherokee. Es en ese último tema donde aparece la primera alusión indirecta a un criminal, a Alfredo Beltrán Leyva, exlíder del Cartel de los Beltrán Leyva (“tóquenme con las guitarras la del barbita cerrada”). El Barba Cerrada es un corrido popularizado por versiones como la de Los Dareyes de la Sierra. La publicación de los tres temas era la ligera muestra del regreso del artista a los corridos, tras lanzar Porque la demora el verano pasado, un disco urbano de trap y reguetón. Pero este jueves han visto la luz el resto de corridos.
Entre ellos está el de Apelativo, donde canta al costumbrismo ensalzado de la vida de un criminal al que menciona como Chiquilín: “Por Chiquilín apodado, brazo armado pa’ la empresa”. Ese tópico lo recupera en En Vela o La Boina, donde las referencias podrían parecer algo más explícitas: “A la orden del señor que no ocupo ni mencionar [.] Somos Salazar [quizás en referencia a la poderosa familia vinculada al Cartel de Sinaloa] y si salgo del jale pues escríbame apá”.
Pero no todas las letras pasan por el hampa. Natanael Cano versiona dos baladas clásicas en ritmos tumbados: Por amarte así, del mexicano Cristian Castro, y Frente a frente, de la cantante britanicoespañola Jeanette. Esa manera de amoldar clásicos al guitarreo sierreño no es algo nuevo en el gusto del sonorense, quien ya versionó O me voy o te vas, de Marco Antonio Solís, en 2023.
El disco bucea así en las raíces de los corridos tumbados, que en los últimos años ha llevado a la música mexicana a copar listas de referencia musicales como la de Billboard; pero también ha vuelto a despertar la vieja polémica de la apología al narcotráfico en las letras. Es algo parecido a lo que ocurrió con Los Tigres del Norte a finales de los ochenta o con la variante de los corridos alterados —que narraba la crudeza de la guerra contra el narco— a inicios de la década pasada. Si bien el Gobierno federal no ha prohibido las letras ni los conciertos en los últimos años, algunos Estados sí han restringido el género mediante cuantiosas multas o cancelando actuaciones para tratar de reducir la violencia en los territorios.
Natanael Cano ha sido uno de los artistas puestos en el foco de la controversia por sus letras. Aunque él no ha sentido tanto ese golpe: “Pensé yo que lo iba a resentir más. Pero no, se pudo llevar las cosas bien, se investigó, les mandábamos los tracklist a estos Estados adonde nos íbamos a presentar. Les tomaban el tiempo de escuchar y decir: ‘sabes qué, esta y esta no”, apuntó el año pasado en entrevista con Héctor Elí. A pesar de ello, sí se ha mantenido reticente con la decisión. “No va a arreglar ni solucionar nada que se prohíban corridos [.] Si nos prohíben cantar algo, está bien. Si es para mejorar como ellos dicen, no nos vamos a poner en contra. Y nunca nos pusimos en contra, pero no es la forma [la censura]”, apuntó.


