Política

Marlaska acude al Congreso tras el choque con Robles dispuesto a defender su versión


El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, acude al Congreso tres días después del sonoro enfrentamiento público con la titular de Defensa, Margarita Robles, por el papel jugado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) durante los días previos a la crisis migratoria de Ceuta. Robles provocó el martes un enorme malestar en el seno del propio Gobierno al asegurar varias veces en su comparecencia en la Cámara baja que el servicio secreto, que depende de ella y que tiene 25 agentes desplegados en la localidad norteafricana, avisó de que había mucho movimiento en la frontera con riesgo de que hubiera un salto masivo. Marlaska, responsable de haber tomado medidas en el caso de conocer la amenaza, insistió casi simultáneamente durante la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros en que “no había ningún informe que atisbara” una entrada masiva de esas dimensiones, ni del CNI ni de ningún servicio de inteligencia.

El choque de estas dos versiones contradictorias provocó malestar en el Gobierno. Varios ministros, los más cercanos al presidente Pedro Sánchez, no ocultaron su incomodidad con las afirmaciones de Robles, a la que sitúan ya como un verso suelto dentro del ejecutivo. Marlaska, que llega este viernes a la Comisión de Interior a las nueve de la mañana, se sabe respaldado no solo por sus compañeros, sino también por el propio Sánchez. Fuentes de su equipo señalan que, por ello, en su primera intervención eludirá la polémica con Robles ―con la que ha tenido continuas fricciones desde que ambos asumieron sus carteras en 2018― y explicará las actuaciones pasadas, presentes y futuras de su departamento en Ceuta. Sin embargo, es consciente de que las dudas sobre una posible alerta del CNI los días previos a la crisis migratoria se harán muy presentes durante el turno de palabra de los grupos. Entonces, el ministro defenderá, como ha hecho en las tres comparecencias públicas que ha tenido desde que estalló la crisis, su versión, añaden las mismas fuentes.

El Gobierno ha retrasado su comparecencia hasta finales de mes para una crisis que continúa siendo preocupante. Aún hay miles de personas que deambulan por la ciudad en busca de comida, entre las que se encuentran numerosos menores. Por otro lado, los ciudadanos ceutíes también solicitan recursos, seguridad y una respuesta a sus inseguridades. En la tarde de este jueves, de hecho, un centenar de ellos cortó la carretera para impedir que la Cruz Roja llevara comida a la playa de El Trampolín, donde sobreviven cientos de las personas que entraron irregularmente a la ciudad. Y un grupo de vecinos quemó parte del campamento en el que viven estos migrantes en la Playa Benítez. La línea discursiva que marca el Gobierno es un llamamiento a la paz social y a la solidaridad.

Tras Marlaska, será el turno de José Manuel Albares, ministro de Exteriores; y Elma Saiz, titular de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Ambos, como el titular de Interior, comparecerán también para dar cuenta de las gestiones realizadas por sus departamentos en Ceuta. Albares lo hará a las doce y Saiz a las cuatro.

Sus comparecencias irán completando el puzle de explicaciones de los cuatro ministros que ya han pasado por el Congreso en un intento de rebajar la tensión social y política (después de ellos, le tocará el lunes a la ministra de Infancia, Sira Rego, y el 3 de septiembre al presidente de Gobierno). El ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, que ha acudido este jueves a la comisión mixta de Seguridad Nacional del Congreso, ha alejado de su discurso la autocrítica, aunque ha reconocido que la ciudad autónoma sigue en una situación de anormalidad. Por otro lado, ha apoyado la versión de Marlaska y ha negado que el Gobierno dispusiera de datos o informes que alertaran sobre “la magnitud” de la llegada.

Para afrontar el problema, Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y máximo responsable del mando único constituido por el Gobierno, se ha comprometido en la misma comisión a trabajar para “acortar los plazos” en la recuperación de esa normalidad perdida en el territorio. Torres ha reclamado la colaboración del resto de grupos y ha adoptado el tono más grave contra los incidentes de esta semana. La ministra de Sanidad, Mónica García, también ha defendido la gestión sanitaria en Ceuta: “Alojar, vacunar, vigilar y atender a los migrantes reduce el riesgo para la población”.

Pero la situación sigue candente. A pesar del acuerdo entre las comunidades para aprobar este jueves un crédito de 25 millones de euros para ayudar a Ceuta, el desencuentro continúa cuando se habla del reparto de menores inmigrantes no acompañados. El acuerdo está encallado por la negativa del PP. La ministra Sira Rego ha subrayado en una rueda de prensa posterior a ese encuentro con las comunidades que, aunque la primera opción para estos menores es la reagrupación familiar, “en la mayoría de los casos no hay posibilidad de retorno”. “Ahí, como sociedad, lo que nos corresponde es acoger y cuidar de esos niños”, ha señalado. El Ministerio ha confirmado que de momento 1.500 niños se encuentran en el sistema de acogida de Ceuta, aunque las ONG que trabajan sobre el terreno doblan esa cifra.


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