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El dengue viaja en carretera

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Los mosquitos que transmiten el dengue pueden viajar por carretera, al igual que las personas ya infectadas con el virus. A donde vayan, pueden ir provocando brotes de esta enfermedad. Esas son algunas de las razones que podrían explicar por qué, tras la pavimentación en 2009 de la carretera interoceánica que atraviesa Madre de Dios, en Perú, las unidades médicas cercanas a esta obra vieron un incremento del 403% en la incidencia de dengue. Una enfermedad que en 2024 provocó 1,1 millones de muertes en todo el mundo, con el 90% de los casos en América.

Alyson Singleton, epidemióloga de enfermedades infecciosas por la Universidad de Stanford, explica en entrevista con América Futura que las sospechas de que la carretera interoceánica podría ser la causa de la agudización del dengue en esta región surgieron mientras hacía trabajo de campo con la Unidad de Investigación en Enfermedades Emergentes y Cambio Climático de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).

“Viajamos por la carretera y también nos desviamos de ella. Y se notaba mucho lo diferente que era la vida si vivías junto a la autopista o si vivías más lejos de ella”, relata la investigadora.

Ya de regreso en Stanford, siguió investigando sobre Madre de Dios y encontró un reporte cualitativo donde los autores describen que las comunidades de esta región percibieron un incremento del dengue tras la pavimentación de la carretera. Después de leer esa investigación, Singleton consideró que ella podía ser quien contribuyera a estructurar los datos para sustentar esas percepciones.

Para hacerlo, ella y sus colaboradores recabaron los datos de monitoreo epidemiológico de las unidades médicas ubicadas en Madre de Dios desde el 2000 hasta el 2022. Para poder definir si la pavimentación de la carretera había sido la causa del incremento en casos de dengue, utilizaron una metodología llamada “diferencias en diferencias”.

Esta estrategia consiste en comparar el antes y el después de la construcción de la carretera, además, analizar cómo cambia la incidencia de la enfermedad entre las unidades médicas cercanas a la carretera y las lejanas. De tal forma que la primera diferencia es temporal, y la segunda es de distancia.

Esto les permitió observar que los casos de dengue aumentaron de manera drástica en las comunidades cercanas a la carretera, mientras que los efectos fueron menos graves en las unidades médicas más apartadas. Así, las y los investigadores infieren que la carretera podría ser la principal causa detrás del aumento de dengue.

Según sus estimaciones, unos 10.950 casos podrían ser atribuibles a la pavimentación, equivalentes a un 57% de todos los casos registrados desde el 2009 hasta el 2022. Con el objetivo de robustecer sus resultados, Singleton y sus colegas pensaron en otras variables que podrían influir en el incremento de dengue, para después ponerlas a prueba.

Por ejemplo, otra posible explicación detrás del incremento de casos, podría simplemente ser una mejora en la capacidad de las unidades médicas para diagnosticar nuevas infecciones. Para poner a prueba esa teoría, compararon los casos de dengue con los de leishmaniasis. Otra enfermedad presente en la zona que es transmitida por las moscas del género lutzomyia que, al igual que los mosquitos, se alimentan de sangre.

Según Singleton, si una mejora en la capacidad de diagnósticos fuera la causa detrás del incremento de casos de dengue, verían también un incremento en las detecciones de leishmaniasis. Sin embargo, esto no ocurrió así. De tal forma que esa variable quedó descartada.

Andrés Willy Lescano, epidemiólogo de la UPCH y coautor de la investigación, explica que diseñar estudios que pretenden establecer una relación de causa-consecuencia entre dos fenómenos es una labor complicada. Principalmente porque los criterios para poder decir que un evento es la causa de otro son muy exigentes.

“Probablemente habría que hacer un experimento para poder tener un resultado absolutamente causal y definitorio, pero en este tipo de situaciones no se puede hacer experimentos controlados en la forma que hacemos en otras áreas de las ciencias biomédicas”, explica Lescano. Por eso, pese a la robustez de sus resultados, él agrega el matiz de que no se trata de hallazgos definitivos.

A esto agrega el reto de la calidad de los datos: “En el Sur Global tenemos sistemas de vigilancia un poquito menos desarrollados y un poquito menos financiados, dada las limitaciones de recursos de nuestros países”, explica el epidemiólogo. Agrega que estas deficiencias pueden provocar variaciones en los datos a lo largo del tiempo que podrían entorpecer el análisis de los mismos.

Por eso, para Raquel Martins Lana, bióloga y epidemióloga del Barcelona Supercomputing Center quien no participó en el estudio, una de las principales fortalezas de la investigación en Madre de Dios es el uso de la metodología de diferencias en diferencias. Ella considera que es importante “buscar metodologías que intenten lidiar con esa cuestión de los datos que existen y de los que no existen. Creo que ella [Alyson Singleton] logra jugar bastante bien con eso. Creo que las conclusiones a las que llega son acertadas”.

Por su parte, Singleton tiene planeado seguir investigando algunas preguntas que quedaron abiertas en esta investigación. Por ejemplo, explicar cuáles son los mecanismos que llevan a que la pavimentación de carreteras pueda provocar un incremento en la incidencia de dengue.

Algunas de sus hipótesis son que la carretera incrementa la movilidad de las personas, quienes a su vez pueden transportar al Aedes aegypti, el mosquito responsable de la transmisión del virus. Por otro lado, “mucha gente tiene negocios a lo largo de la carretera. Es un lugar de comercio y una oportunidad para vender productos, parar a tomar una cerveza o ir a un restaurante. Por eso, hay mucho movimiento justo a lo largo de esa carretera, donde la gente podría ser picada por mosquitos al pasar por ahí”, agrega Singleton.

Para ella, comprender mejor estos mecanismos podría ayudar, eventualmente, predecir si una carretera pudiera ocasionar un brote de dengue, como fue el caso de Madre de Dios.

Martins Lana considera que éste debería de ser un factor que considerar cuando se elaboren los manifiestos de impacto ambiental de obras de infraestructura en la región, “porque la salud siempre queda negligenciada en este tipo de desarrollos”, apunta la investigadora.

Por su parte, Lescano agrega que “las carreteras las vamos a necesitar, sólo tenemos que estar pendientes de los riesgos y evaluarlos para después incorporarlos en los costos de las acciones y las decisiones. Y así poder responder a los impactos que puedan tener”.

Tras concluir su investigación, Singleton entró en contacto con Martins Lana para continuar con las investigaciones que han hecho ambas en torno a la relación entre la construcción de nueva infraestructura y la incidencia de dengue. Las dos se encuentran colaborando en un estudio que abarcará un mayor número de carreteras, ahora en Brasil.


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