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Un politólogo ruso que denunció el fraude electoral recibe una paliza y es encarcelado bajo el cargo de posesión de drogas


Dos brutales agresiones contra aquellos que denunciaron el fraude en las elecciones legislativas del 20 de septiembre han marcado los días posteriores a los comicios. El politólogo Alexánder Kynev permanece hospitalizado tras sufrir una paliza que le ha roto la tibia por varios lados durante su detención. Las fuerzas de seguridad le acusaron de posesión de narcóticos, cargo que su entorno denuncia haber sido fabricado por las autoridades. Y la miembro del partido por la paz Yábloko, la candidata Várvara Kosheleva, y su esposo aún se recuperan de otra golpiza que les propinaron supuestos combatientes de la guerra contra Ucrania a la entrada de su hogar.

El caso de Kynev también ha conmocionado a la comunidad política rusa. El politólogo calculó que la participación en los comicios rusos habría rondado un raquítico 40% sin la falsificación de votos, con el partido de Putin, Rusia Unida, obteniendo un apoyo inferior al 35%. Cinco días después, el pasado 25 de septiembre, fue detenido por supuesta posesión de droga.

Varios medios rusos han revelado que ha tenido que ser hospitalizado en el centro de detención preventiva de Matrosskaya Tishina, la cárcel moscovita adonde fue trasladado después de su arresto. El medio Slovo Zashchite asegura citando fuentes del punto médico que Kynev sufrió dos fracturas de tibia y su estado es “moderado”.

La reputada politóloga Ekaterina Shulman ha ofrecido más detalles sin especificar sus fuentes. “Efectivamente, sufrió fracturas en dos partes de la pierna durante su arresto. También es cierto que utilizaron estos medios y otros instrumentos eléctricos para intentar convencerle de que confesara su traición. Cosa que no hizo”, ha contado la analista en su canal Estatus.

El abogado del politólogo, Mijaíl Biryukov, confirmó al periodista Alexánder Venedíktov que su cliente fue agredido sin entrar en otros detalles. “Esta información no se hizo pública hasta cierto momento a petición del propio Kynev para no interferir con la verificación en curso”, explicó el letrado.

Posibles fricciones

La agresión sufrida por Kynev también ha alimentado las especulaciones en torno a las crecientes fricciones entre el Servicio Federal de Seguridad (FSB) y la facción política del Kremlin liderada por Serguéi Kiriyenko, jefe adjunto de la Administración Presidencial.

Kynev ha sido colaborador de Kiriyenko en un partido que el alto cargo diseñó como alternativa a Rusia Unida dentro del sistema, Gente Nueva. Y la Administración Presidencial está teniendo cada vez más roces con el FSB al invadir los servicios de seguridad sus competencias, por ejemplo, al vetar Telegram y bloquear los móviles de los rusos por “motivos de seguridad” estos meses.

Venediktov, con contactos dentro de los servicios de inteligencia rusos, ha revelado que el líder de la facción política se ha tomado “una baja por enfermedad” justo tras las elecciones y la detención del conocido politólogo.

El caso de Kynev ha sido llamativo tanto por la violencia empleada por las fuerzas de seguridad durante el arresto como por la fabricación de cargos de posesión de drogas, pues aunque el uso de este cargo es habitual contra ciudadanos comunes, es inusual su empleo para encarcelar a ciudadanos críticos con las autoridades. A la organización defensora de derechos humanos Memorial solo le constan ocho casos así de un listado de 1.368 presos políticos, y los precedentes más conocidos, los del periodista Iván Golunov y el activista de derechos humanos Oyub Titiev, se remontan a 2018 y 2019, respectivamente.

Antecedentes

No obstante, la violencia empleada contra Kynev tiene un antecedente más reciente. En marzo de este año las fuerzas de seguridad bielorrusas fracturaron las vértebras al humorista ruso Artiom Ostanin durante su detención. El cómico había sido condenado un mes antes en Rusia a cinco años y nueve meses de prisión por hacer chistes sobre un militar que había pisado una mina.

A la agresión sufrida por Kynev se une la paliza recibida por la miembro de Yábloko Várvara Kosheleva y su pareja a manos de unos supuestos veteranos de Ucrania. “Nos dijeron que éramos traidores a la patria, que ellos luchaban por gente como nosotros y que éramos unos desagradecidos”, ha explicado la jefa de campaña de la candidata Anna Shatunovskaya-Byurno, al medio RusNews.

Esta política sufrió múltiples contusiones y hematomas en la cabeza, además de mareos y dolores, tras haber sido atacada este domingo junto con su pareja.

No era la primera agresión que sufría en estas elecciones. Kosheleva también acabó con magulladuras al supervisar el recuento de los votos en la comisión electoral del colegio electoral 1046. La política denunció varias irregularidades cuando fue atacada por otros miembros de la mesa. La comisión no completó el acta final para registrar los resultados.


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