Nacional

Trump deroga las normas de ahorro de combustibles para favorecer a los coches de combustión sobre los eléctricos


Los coches fabricados en Estados Unidos podrán emitir más gases, según la última normativa aprobada por la Administración de Donald Trump. El Gobierno federal ha aprobado este lunes la derogación de la regulación aprobada durante el mandato del presidente demócrata Joe Biden, que exigía a los fabricantes motores más eficientes en el consumo de combustible y que contaminaran menos.

El Ejecutivo de Trump rebaja las exigencias para los propulsores de combustión y permitirá motores con una eficiencia de 34,5 millas por galón, el equivalente a unos 6,8 litros por cada 100 kilómetros a partir de 2031, en comparación con el estándar hasta ahora de 50,4 millas por galón (4,7 litros por cada 100 km) que había fijado la anterior administración Biden. El consumo promedio de combustible durante el año pasado fue de 8,7 litros por cada 100 kilómetros.

Donald Trump ya adelantó la medida el pasado sábado a través de una publicación en su red social, Truth. “Eso significa PRECIOS MÁS BAJOS, lo que permite a las familias ahorrar miles de dólares en un automóvil nuevo, bonito y seguro”, escribió.

El secretario de Transporte, Sean Duffy, presentó la derogación de las normas de emisión de la época Biden como una forma de abaratar los vehículos nuevos. La Casa Blanca asegura que la medida supondrá una rebaja media de los coches de 1.300 dólares. “Unos estándares sensatos permiten a los fabricantes de automóviles mayor libertad para diseñar y producir los vehículos que los consumidores realmente desean”, aseguró este lunes el administrador nacional de seguridad vial, Jonathan Morrison.

La nueva normativa supone un retroceso en el impulso de los vehículos eléctricos, ya que incentiva la compra de coches más baratos de propulsión por combustión en detrimento de los impulsados por motor eléctrico de batería.

Los cambios en las normas, conocidas como estándares de consumo medio de combustible (CAFE, por sus siglas en inglés), se aplicarían a los turismos y camionetas ligeras fabricados entre 2022 y 2031.

Según los nuevos estándares, los SUV pequeños y los llamados crossovers, construidos sobre chasis de automóvil, se considerarán a partir de ahora como turismos en lugar de como camionetas ligeras. La nueva regulación elimina el sistema de compensación de emisiones, que permitía a los fabricantes comprar créditos a sus competidores para compensar las multas. Esta argucia legal permitió a Tesla eludir cientos de millones en multas, aunque el año pasado Trump eliminó las sanciones a los fabricantes por sobrepasar la cuota de emisiones en una medida que se interpretó como un favor para su amigo, Elon Musk, que había formado parte de su gobierno.

El anuncio se produce cuando los precios de los combustibles acarician máximos históricos. El precio de la gasolina, el combustible más común para los conductores estadounidenses, está por encima de los 4,4 dólares por galón, y el diésel cotiza a 5,4 dólares el galón, un récord para este tipo de carburante.

Las asociaciones de consumidores se quejan además del fuerte aumento del precio de los coches. El valor medio de un vehículo nuevo en Estados Unidos supera los 50.000 dólares.

El Gobierno espera que con la nueva medida, para suavizar los requisitos de motores a los fabricantes, se pueda reducir el coste de adquirir un coche nuevo. La decisión de la Administración Trump cuenta con el rechazo de grupos ecologistas, congresistas demócratas y fiscales generales de estados gobernados por la oposición.

“Lo que necesita la industria es una estabilidad regulatoria a largo plazo que incluya estándares de ahorro de combustible equilibrados, duraderos y alcanzables que sigan reduciendo las emisiones y mejorando la eficiencia del combustible”, declaró la Alianza para la Innovación Automotriz.

Ganan los fabricantes estadounidenses

La derogación del marco de emisiones de los coches de la Administración Biden supone una victoria para las aspiraciones de las patronales de los fabricantes de coches. La industria se había quejado de que los anteriores requisitos eran muy exigentes y disparaban los costes de fabricación, desincentivando la venta de motores de combustión por ser más caros en favor de los propulsores eléctricos.

“Los estadounidenses necesitan alivio ante los altos costos, pero en cambio, Trump está dando a los fabricantes de automóviles carta blanca en materia de contaminación y pasando la factura a las familias”, dijo Katherine García, directora de Transporte Limpio para Todos del Sierra Club, según recoge The Wall Street Journal.

Los expertos dudan que la medida vaya a tener los efectos pronosticados por el Gobierno de Trump. “No vas a encontrar un vehículo que sea 1.300 dólares más barato”, aseguró Stephanie Brinley, analista principal del sector automotriz de Mobility Global, al diario The Washington Post. “Las cosas no funcionan así”.


Source link