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Sin comida y en una hielera: así sobrevivieron cinco días a la deriva dos náufragos en Chiapas

José Luis Portales Villegas y Daniel Guerrero Martínez zarparon el 13 de agosto de la bahía de Paredón, en los límites de Chiapas con Oaxaca. Su embarcación, con la que pescaban, no resistió los embates del mar y un día después, el viernes 14 de agosto, naufragaron en la inmensidad del océano Pacífico.

Al perder la comunicación vía radio con su comitiva pesquera de Tonalá, en la región costera chiapaneca, las autoridades estatales activaron la búsqueda en colaboración con la Secretaría de Marina (Semar).

Se temía lo peor. Los efectos del fenómeno de mar de fondo, acumulado a las recientes lluvias que se han resentido en la región sur del país, pronosticaban que el rastro de José Luis, de 35 años, y Daniel, de 54 años, no fuera hallado por ningún lado.

Cinco días después de haber perdido contacto con los pescadores, el 19 de agosto, una aeronave de la Semar que repetía la tarea de búsqueda a 140 millas náuticas de Puerto Madero, en la frontera con Guatemala, divisó lo insólito: los dos hombres se aferraban a la vida a bordo de una hielera para el almacenamiento de camarón.

Cerca de las 11.00, los dos náufragos avistaron el helicóptero que sobrevolaba y con un costal hicieron señas. Los marinos se percataron de las señales y rápidamente activaron el operativo de extracción.

El intenso oleaje había arrastrado a los dos pescadores a cientos de millas náuticas de su hogar y punto de partida. Durante más de 100 horas no tuvieron bocado o agua para subsistir; habían librado la volcadura de su embarcación a las tres de la madrugada, pero temían no resistir el hambre y la sed, en medio de un sol que caía sobre ellos a quemarropa y noches turbias y frías.

“Ni acordarme quiero, la pasamos un poquito mal. Caímos al agua y ya no pudimos hacer nada, más que recuperar la hielera e improvisamos subirnos a ella para intentar salvarnos. Una fuerte ola mandó a pique nuestra lancha y caímos al mar”, relató don Daniel Guerrero mientras personal médico tomaba sus signos vitales.

“No teníamos ni cómo cazar un pescado o tomar agua, porque el agua salada no la podemos tomar, tampoco nos llovió lo necesario para hidratarnos. Pensamos que estábamos muertos hasta que vimos el helicóptero. No comimos ni tomamos nada”, sostuvo.

Para Daniel, el acontecimiento que ha calificado como un milagro significa su jubilación. No regresará nunca más a la mar para pescar.

Mientras que para José Luis, haber naufragado y poder contar su experiencia es una nueva oportunidad de vida. Apenas lleva cinco años en la actividad pesquera y no pretende abandonarla. “Es mi vida”, resumió.

La Secretaría de Marina informó que los dos pescadores fueron montados en una embarcación para recibir los primeros auxilios y después vía aérea, trasladados a la base naval de Puerto Chiapas, en Tapachula, donde se encontrarían con sus familiares.

Los reportes médicos indicaron que ambos presentaban deshidratación y quemaduras moderadas en la piel por los efectos de rayos ultravioleta, sin embargo, estaban fuera de peligro y serían canalizados a las áreas correspondientes para restablecerlos.

Cada año, este tipo de accidentes son reportados en aguas de Chiapas y Oaxaca debido a las condiciones climatológicas adversas que sorprenden a pescadores en altamar. En 2022, el naufragio de tres pescadores en los límites de ambos estados representó una búsqueda exhaustiva sin resultados positivos. El mar engulló la embarcación y a sus tripulantes.

La historia de José Luis y Daniel ha sido la excepción por la rápida y continua respuesta de las autoridades marítimas, que mantienen más vigilancia en el litoral del Pacífico mexicano debido al aumento de embarcaciones puestas en el agua para tareas ilícitas.


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