Sheinbaum en el Zócalo: “Los mexicanos no queremos injerencia, intervencionismo ni violación a nuestra territorialidad”
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se ha dado este domingo un baño de masas en el emblemático Zócalo de Ciudad de México, bastión de los Gobiernos de izquierda, a escasos días de iniciar su tercer año de mandato. En la antesala de las elecciones intermedias de 2027, la presidenta ha dado un discurso atravesado por las referencias históricas sobre las luchas de México por su independencia y soberanía, una alusión a las presiones cada vez mayores de Estados Unidos al país latinoamericano con el pretexto del combate al “narcoterrorismo”. “Los mexicanos no queremos injerencia, intervencionismo ni violación a nuestra territorialidad”, ha dicho la presidenta ante miles de simpatizantes reunidos en la explanada. “Ninguna potencia extranjera, ninguna élite económica o política, tiene el derecho de dictar el presente y el futuro de nuestra patria, eso solo le pertenece al pueblo de México”, ha añadido.
Todo presidente se somete a una suerte de referéndum en las elecciones de medio término de su mandato. Pocos retos como el de Sheinbaum, que debe gobernar al interior como jefa de Estado sin dejar de ver periféricamente los conflictos que acechan su Administración: interiormente, por ejemplo, de la crisis de inseguridad y violencia a los jaloneos en Morena, el partido oficialista, atravesado por una fuerte disputa por los cargos de elección el próximo año, y al exterior, principalmente por las amenazas de Estados Unidos, que también afrontará comicios intermedios este año. Sheinbaum ha expuesto anteriormente que Donald Trump y el Partido Republicano han convertido a México en un recurso para hacer campaña. Pero el asunto es más que discursivo o electoral. El oficialismo advierte que Washington maniobra políticamente para menoscabar la autoridad del Gobierno mexicano, debilitarlo e intercambiarlo por una Administración afín a los intereses de EE UU.
Sheinbaum camina al meridiano de su mandato con una de las mayores aprobaciones presidenciales de la historia de México, donde siete de cada diez mexicanos respaldan su Administración. La mandataria, la primera mujer en el cargo del Ejecutivo en el país, se ha apalancado en esa popularidad para lanzar al Gobierno de Trump un mensaje de unidad y resistencia nacional frente a un presidente empeñado en expandir la influencia de EE UU más allá de sus fronteras. Con eso de fondo, Sheinbaum ha repasado en su discurso episodios de la épica mexicana: su lucha independentista, su defensa frente a los intentos de invasión, sus revoluciones. “México lleva en su ADN la dignidad”, ha resumido.
La presidenta no ha cerrado los ojos ante las sombras que manchan a algunas figuras del oficialismo. Sheinbaum ha administrado el respaldo popular de que goza, y la mayoría de Morena en las dos cámaras del Congreso, para tomar delicadas decisiones de gran calado político. Quizá el mayor gesto de determinación sucedió cuando ordenó barrer de Sinaloa al ya exgobernador Rubén Rocha —militante de su propio partido— y a su círculo de colaboradores, luego de un largo desgaste político tras las acusaciones de narcotráfico presentadas en su contra por Washington ante cortes de EE UU.

Sheinbaum transita en una ola triunfalista internamente con el fortalecimiento de la economía, la disminución de la pobreza y la estabilización de la inseguridad, con un ojo al fenómeno del crecimiento de la ultraderecha en la región, asunto donde la presidenta mira con preocupación las alianzas de think tanks internacionales con los mermados partidos de oposición de México. Una de las figuras a las que Sheinbaum ha anclado su legitimidad es la del expresidente Andrés Manuel López Obrador, fundador de Morena y su padrino político, a quien ha recordado en su discurso de este domingo. “En 2018 llegó la Cuarta Transformación con un gran presidente, así el pueblo decidió avanzar aún más en la igualdad, la independencia, la soberanía, la libertad y la justicia social”, ha señalado. “El pueblo se levanta con dirigentes extraordinarios como López Obrador”, ha agregado.



