Sheinbaum asegura que Colombia pide “otra certificación” a los rescatistas del Ejército mexicano que ofrecen ayuda
La presidenta Claudia Sheinbaum ha informado que una brigada de rescate de las Fuerzas Armadas de México no ha podido viajar a Colombia para unirse a las labores de ayuda tras el terremoto de magnitud 7,4 que azotó con fuerza el occidente del del país. El miércoles, la mandataria dijo que la ayuda humanitaria ya había despegado, junto con elementos del Ejército para apoyar en las labores requeridas; sin embargo, la mañana de este jueves, Sheinbaum precisó que el Gobierno colombiano ha solicitado “otra certificación” a los rescatistas para poder operar: “No es un conflicto, no hay un problema, solo estoy informando la solidaridad que ofreció México y que Colombia dijo: ‘Queremos despensas, medicamentos, pero [para el ingreso de] los rescatistas necesitamos una certificación”, dijo.
La presidenta mexicana contó que hasta la tarde de este miércoles le fue confirmada la negativa del Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, a falta de una certificación que abriera la puerta a elementos del Ejército mexicano, preparado para enfrentar desastres naturales y especializado también en rescate de personas tras terremotos. “En el caso de la Secretaría de la Defensa Nacional y de Marina, hay mucha experiencia con el Plan Marina y el DN-III; hay mucha capacitación, formación, un trabajo de muchos años, sobre todo, la actitud solidaria y profesional. Ahí donde requieran apoyo, vamos a estar, pero tiene que venir de parte de los países un ‘sí’ para que podamos apoyar en esos lugares”, declaró la mandataria.
La información oficial hasta ahora apunta a que al menos 265 personas han muerto tras el terremoto del pasado lunes en Colombia y que unas 3.500 han resultado heridas por el seísmo. El tema de las brigadas de ayuda extranjera se convirtió en un foco de controversia cuando el gobierno colombiano declaró que no aceptaría rescatistas de algunos de los países que comenzaron a externar su disponibilidad para darla, para luego declarar que sí la aceptaría la de algunos que se consideran aliados políticos: Ecuador, El Salvador, Estados Unidos e Israel.
Javier Pava, exdirector de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y de Desastres de Colombia (UNGRD), un hombre de izquierdas y quien estuvo al mando los dos primeros días de la emergencia, dijo a EL PAÍS que el Canciller colombiano, Omar Bula, inicialmente no quería recibir los apoyos de México, mientras que sí promocionaba el de los gobiernos conservadores afines a De la Espriella. Al ser criticado, Bula negó en una rueda de prensa las acusaciones. “No hemos excluido a ningún país, trabajamos con países sin ninguna consideración ideológica ni política”, dijo. Pava salió de la UNGRD, y ahora está allí el geólogo Diego Tamayo. La Cancillería colombiana no entregó más detalles a EL PAÍS sobre porqué sí aceptaron recibir rescatistas de otros cuatro países y aún no de México.
Los brigadistas mexicanos, hábiles y preparados en un país con una larga y trágica historia en desastres naturales como los terremotos, han ocupado el foco de esa polémica al ser rechazada su ayuda, especialmente tras sus hazañas fuera de México. Tres días después del doble terremoto que azotó Venezuela, por ejemplo, un equipo de militares mexicanos del Batallón de Atención a Emergencias (BAE) llevó a cabo el rescate de un niño de nueve años tras unas cinco horas de trabajos bajo los escombros de un edificio colapsado que se derrumbó capa por capa en La Guaira, el epicentro del desastre.
El Batallón de Atención a Emergencias (BAE) del Ejército Mexicano ha estado presente en los recientes sismos de Chile, Japón o Turquía. En los días que pasaron en Venezuela, afirmaron que era esa “una de las tragedias más grandes” a las que habían asistido. El destacamento mexicano en territorio venezolano llegó a sumar unos 280 militares desplazados, además de otro contingente de casi 300 miembros de la Cruz Roja, equipos de bomberos y protección civil, desplegados mayoritariamente en La Guaira.
Las otras brigadas
En México, las brigadas de rescatistas comenzaron a proliferar después del 19 de septiembre de 1985, cuando un terremoto de magnitud 8,1 devastó a la capital en tan solo unos minutos. Una de las agrupaciones que surgió en medio de esa tragedia fue la Brigada de Rescate Topos Tlaltelolco.C., constituida legalmente en febrero de 1986, y que tampoco ha obtenido la autorización del Gobierno de De la Espriella para sumarse a las labores de rescate.
En un comunicado publicado este miércoles, la brigada informó que respetaba “la autodeterminación de Colombia y su postura de seguir estrictamente los lineamientos de INSARAG” (el grupo asesor internacional de operaciones de búsqueda y rescate de la ONU). “Las autoridades colombianas no permitirán el ingreso de grupos de rescate externos, ya que la emergencia está cubierta por los rescatistas nacionales. Solo evalúan aceptar el apoyo de Estados Unidos, Ecuador y Chile”, dijeron.
Topos Tlatelolco.C. ha sido reconocida por instituciones nacionales e internacionales y por el gobierno mexicano y suele confundirse con la brigada de rescatistas Topos Aztecas que, a diferencia de la primera, está conformada por voluntarios independientes que no están ligados a ninguna institución o dependencia pública. Esta organización sí ha podido ingresar a territorio colombiano, por gestiones directas con las autoridades locales, en Cali, según ha declarado a medios de comunicación colombianos su representante, Héctor Méndez, conocido como El Topo Mayor.
La agrupación liderada por Méndez había trabajado durante más de 40 días en La Guaira, Venezuela, tras los terremotos del pasado 24 de julio, una zona de desastre en la que también estuvo presente la brigada de Topos Tlatelolco. La polémica por la participación y el rechazo de una y otra organización de rescatistas mexicanos ha ido más allá y ha provocado el cuestionamiento a sus integrantes, que solo esperan desplegar su ayuda en donde son requeridos.



