Sánchez intenta bajar la presión prometiendo una visita del Rey a Ceuta cuando se supere la crisis
La crisis de Ceuta sigue sin tener fin y desborda y monopoliza al Gobierno desde hace un mes en todas sus vertientes, la humanitaria, la social, la política. Después de un mes en silencio, Pedro Sánchez preparó una noticia importante para su primera entrevista de la temporada, su reaparición tras el verano, en la Cadena SER: el Rey visitará Ceuta “en cuanto se den las condiciones”. Precisamente este lunes, según La Moncloa, el Rey y el presidente mantuvieron un encuentro de tres horas en su despacho semanal habitual. Aunque nunca se informa del contenido, es presumible que trataran el asunto que según admitió Sánchez en la entrevista ya han abordado en otras ocasiones.
Distintas fuentes del Gobierno explican que ese “cuando se den las condiciones” quiere decir que será pronto, esta legislatura, antes de las elecciones, pero no de forma inminente, porque antes habrá que resolver la crisis humanitaria y social con miles de personas aún durmiendo en las calles. Estas fuentes señalan que, con este anuncio, la intención de Sánchez es despejar todas las dudas que se están generando sobre un supuesto miedo a Marruecos que explicaría, según ese análisis, que él esté exculpando completamente al país vecino en esta crisis.
Una visita del Rey a Ceuta y Melilla, como la de Juan Carlos I en 2007, que provocó la retirada del embajador marroquí, supone un conflicto grave con Rabat, pero en La Moncloa señalan que Sánchez está dispuesto a asumirlo después de resolver la emergencia porque cree que la situación lo merece, dadas las dudas de los ceutíes del apoyo del Estado a su españolidad. El Gobierno confía en que Marruecos entienda que la situación es muy excepcional y el jefe del Estado tiene que mostrar su apoyo.
Sánchez reivindicó que es el único presidente que ha ido en visita oficial a Ceuta en pleno ejercicio ―la ha visitado cuatro veces, mientras Aznar solo fue una como candidato, para dar un mitin en la campaña de 2000, y Rajoy fue en funciones en 2016― y recordó que él y varios de sus ministros han ido allí a reivindicar la españolidad de Ceuta y Melilla, incluido el de Exteriores, José Manuel Albares, algo inédito.
“Creo que hay argumentos y razones suficientes para que el jefe del Estado visite por fin, después de 20 años, Ceuta y Melilla; eso es lo que he compartido con el jefe del Estado y es lo que se va a hacer, pero también le digo que se va a hacer cuando se den las condiciones para ello”, aseguró Sánchez. En realidad, Felipe VI no lleva 20 años de reinado, como dijo Sánchez, sino 12, pero en La Moncloa explican que el presidente se equivocó porque estaba pensando en los 20 años que han pasado ―19 en realidad― desde la última y única visita de un rey a Ceuta y Melilla, Juan Carlos I con gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente quería así reivindicar que el PP critica mucho pero en realidad las dos únicas visitas serán con presidentes del PSOE, si es que se concreta esta última anunciada este lunes.
Toda esta estrategia, que estaba preparada para anunciarla en la entrevista, se despliega con dos objetivos: primero, tratar de lanzar un mensaje de apoyo a los ceutíes, y mostrar así que el presidente no es quien está frenando una visita del Rey que ha reclamado el propio líder ceutí, Juan Jesús Vivas, del PP, que se vio con el monarca en Palma de Mallorca, y también para disipar algo que está haciendo daño al Gobierno: la teoría de que no se enfrenta a Marruecos por intereses oscuros, por cobardía o incluso porque está siendo chantajeado por la información que habría logrado el espionaje marroquí al entrar en su teléfono.
Distintas fuentes del Ejecutivo explican que estas teorías son “absurdas”, que Sánchez ha demostrado en política internacional más valentía que otros presidentes, al enfrentarse a EEUU e Israel, y rechazan por ridícula la idea del chantaje. Si Sánchez insiste en exculpar a Marruecos, una línea que incluso le está enfrentando con sus socios de Sumar, no es por miedo o cuestiones extrañas, sino por dos motivos muy importantes, que apuntan estas fuentes en privado y Sánchez esbozó en público.
Primero, porque después de analizar con detalle la crisis, los servicios secretos españoles e incluso los de países amigos no han encontrado ningún elemento que haga pensar que Marruecos organizó, coordinó o impulsó de alguna manera el salto masivo a Ceuta de 72.000 personas, la mayoría de ellos ciudadanos de este país. Como mucho, admiten en La Moncloa, no lograron pararlo porque les pilló en un día especial, la fiesta del trono, y no supieron frenar a tiempo la avalancha hasta que ya era imposible hacerlo sin disparar a personas desarmadas.
Pero el segundo motivo es fundamental: sin Marruecos, la crisis de Ceuta sería mucho más grave, explican distintos miembros del Gobierno. “Bastaría con que Rabat decidiera cerrar la puerta de la verja, que sigue abierta todos los días, por la que ya han regresado más de 60.000 personas y cada día siguen haciéndolo algunas decenas, en un lento goteo pero que necesita la colaboración de Marruecos. Por no hablar de que todas las devoluciones que vendrán a partir de ahora y de las reagrupaciones familiares de menores. Sin Marruecos, no se puede hacer ninguna. ¿Por qué les vamos a acusar de algo que nuestros servicios secretos dicen que no han hecho ellos? ¿Para enfadarlos inútilmente? No tiene sentido”, explica un miembro del Gobierno.

En esta línea, Sánchez insistió en la SER en que Marruecos “no ganaba nada” dejando que 72.000 ciudadanos suyos salieran huyendo de su país cuando está reivindicando que está en el primer nivel mundial y por eso puede organizar una copa del mundo.
Aún así, estos argumentos, en los que Sánchez exculpa a Marruecos y apunta a una manipulación de las redes dirigida por Rusia e Israel ―estos dos países desmintieron su participación tras escuchar las palabras de Sánchez― no convencen ni al PP, que bromeó con la idea de que al presidente le faltó “culpar a Franco” con tal de exculpar a Marruecos, ni a los socios a su izquierda. El portavoz de Compromís, Alberto Ibáñez, “debe superar su síndrome de Estocolmo con el rey de Marruecos”. Para Ibáñez, “no es en absoluto creíble” que el presidente descarte la implicación de Rabat. En esa misma línea, la co-coordinadora de Sumar, Verónica Martínez Barbero, dijo que en la entrevista del presidente “han faltado críticas a Marruecos por lo sucedido”. El líder de ERC, Oriol Junqueras, se ha sumado al resto de socios y ha tildado de “poco creíble” la explicación de Sánchez durante la entrevista. Para Oriol Junqueras, líder de ERC, también es “muy difícil de creer” que desde el país vecino no supieran nada sobre el cruce masivo de la frontera. El secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, fue más lejos y habló de “sumisión a Marruecos” del Gobierno.
En esta línea de gestos hacia Ceuta para intentar aplacar la ira que sus ciudadanos están trasladando hacia el Gobierno por la gestión de la crisis, el Consejo de Ministros estará monopolizado por un plan de emergencia con 165 millones que incluirá, como explicó Sánchez en la entrevista, bonificaciones fiscales del 75% a las empresas ceutíes en 2026 y 2027.

