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Rusia ayuda en secreto a Irán a desarrollar misiles supersónicos de crucero

Rusia ha estado ayudando en secreto a Irán a desarrollar misiles de crucero supersónicos avanzados, según una investigación publicada por el diario Financial Times (FT), que confirma que las transferencias de tecnología militar estratégica entre Moscú y Teherán van mucho más allá de lo que se había hecho público.

Tras analizar correspondencia filtrada, registros de viajes y análisis de patentes militares, el FT ha destapado la existencia de un programa de cooperación militar sobre ese tipo de armamento entre la República Islámica y Rusia bautizado como C430 L. Esa colaboración comenzó en 2023, pero ha proseguido después de que Estados Unidos e Israel desataran la guerra contra Irán el pasado 28 de febrero, incluido durante este verano.

El programa se dirige, siempre según el rotativo británico, a ayudar a Teherán a desarrollar un sistema de propulsión por estatorreactor, un motor que permite a un misil de crucero mantener el vuelo a varias veces la velocidad del sonido. De acuerdo con varios expertos en misiles citados por el FT, el desarrollo de esa tecnología se destina casi con toda seguridad a misiles de crucero antibuque y de ataque terrestre.

Los misiles de crucero supersónicos combinan una gran velocidad con la capacidad de volar a baja altitud, dos características que reducen el tiempo necesario para que los sistemas de defensa aérea enemigos los detecten y traten de neutralizarlos. Para Irán esto es un aspecto crucial, dada la sofisticación de los sistemas de defensa de Estados Unidos y de sus aliados árabes del Golfo Pérsico.

“Para los iraníes, esto les proporcionaría un sistema de armas estratégicas cualitativamente nuevo que podría amenazar a los buques de la Armada estadounidense”, declaró al FT Jim Lamson, exanalista militar de la CIA especializado en Irán y ahora en el Centro James Martin para Estudios de No Proliferación.

“Se trata de la transferencia de tecnología militar rusa de gran valor estratégico que los iraníes llevaban décadas queriendo adquirir”, aseguró por su parte al diario británico Fabian Hinz, experto en misiles iraníes y analista sénior de Conflict Armament Research, una organización británica dedicada al rastreo de armas.

Este experto cree que “un programa como este requeriría la aprobación política de las más altas esferas del Gobierno ruso”.

Apoyo militar

Precisamente este martes, el presidente ruso, Vladímir Putin, enfatizó su apoyo militar a Teherán en su encuentro con el presidente iraní, Masoud Pezeshkián, durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, celebrada en Biskek, la capital de Kirguistán “Intentamos brindarle la asistencia necesaria en este difícil momento. Ya lo hemos hablado, le estamos suministrando los bienes que necesita”, declaró el dirigente ruso, informa desde Moscú Javier G. Cuesta.

Ese mismo día el director de la agencia rusa para la cooperación tecnológico-militar con el exterior, Dmitri Shugáyev aseguró que su suministro principal a Irán son sistemas antiaéreos de defensa, especialmente baterías S-300, aunque reconoció que “también se está discutiendo la exportación de otros tipos de armas”. El alto cargo apuntó a armamento ligeras y aviones, sin mencionar en ningún momento misiles de crucero supersónicos ni de otro tipo.

Rusia firmó un tratado de asociación estratégica con Irán en enero de 2025 que incluye la cooperación en investigación militar. Un mes antes selló otro similar con Corea del Norte. Teherán lleva años suministrando a Moscú drones de ataque Shahed, que se han convertido en un arma clave de la guerra rusa en Ucrania. La República Islámica también ha ayudado a Moscú a establecer la producción de estas aeronaves no tripuladas, modificadas de acuerdo con las necesidades de la agresión contra Ucrania, en Rusia.

Ucrania y funcionarios de países occidentales también han acusado a Rusia de proporcionar a Irán asistencia en el campo de batalla durante su guerra con Estados Unidos e Israel, incluyendo imágenes satelitales, apoyo con drones y componentes para fabricar armas.

Pezheskián devolvió el guiño a Putin durante su conversación. Además de armas, ambos países colaboran para evadir las sanciones: “Las relaciones entre nuestros países son estratégicas. Confiamos en que este es el camino correcto para contrarrestar el unilateralismo estadounidense y en que podemos neutralizar todas las sanciones que se nos imponen”.

Según la información revelada por el Financial Times, el programa de asistencia a Irán para el desarrollo propio de misiles supersónicos C430 L fue organizado por Rosoboronexport, la agencia estatal rusa autorizada a exportar armas, equipos militares y tecnologías de defensa y de doble uso, creada por el presidente Putin en el año 2000.

El exportador estatal de armas de Rusia coordinó el proyecto con la empresa rusa de diseño de misiles NPO Mashinostroyenia, sancionada por Estados Unidos en 2014 por su papel en la fabricación de misiles de crucero lanzados desde barcos, submarinos y plataformas terrestres, así como por su apoyo a las fuerzas nucleares estratégicas de Rusia, incluidos los misiles balísticos intercontinentales.

Viajes y correos

Los registros de viajes consultados por el diario británico muestran que funcionarios rusos con responsabilidades en la exportación de armas y varios ingenieros de alto rango de NPO Mashinostroyenia realizaron repetidos viajes a Irán antes de que el contrato del programa C430L se firmara en Irán en noviembre de 2023.

En su tercer viaje, en julio de ese año, Vladislav Kuzmichev, jefe del departamento de tecnologías de defensa y espacio de Rosoboronexport, se unió a esos ingenieros. Posteriormente, Kuzmichev negoció el contrato en nombre de la empresa estatal con el Ministerio de Defensa de Irán, según los documentos a los que tuvo acceso el FT.

En realidad, los ingenieros rusos viajaron a Teherán para mejorar el diseño de unos sistemas de misiles que Irán ya había construido y probado por su cuenta. Por ejemplo, en abril de 2025, Rosoboronexport propuso enviar una delegación de dos docenas de especialistas a Irán para ofrecer asistencia técnica dentro del programa C430L. En el mismo correo se solicitaban datos a Teherán que los ingenieros rusos habían reclamado acerca del sistema de propulsión iraní para sus misiles.

En 2024, el presidente Putin amenazó a los países occidentales con tomar represalias por las transferencias de esos Estados de misiles avanzados de largo alcance a Ucrania. El mandatario advirtió de que su país suministraría armas de esa misma clase a regiones del mundo desde donde se podrían lleva a cabo “ataques contra sitios vulnerables de aquellos países que están haciendo lo mismo con Rusia”. Para entonces, la asistencia a Irán para desarrollar misiles supersónicos de crucero ya estaba en marcha, recuerda el FT.

El diario británico reveló a principios de este año que Moscú había acordado suministrar a Teherán sistemas portátiles de defensa aérea Verba, mientras que la Guardia Revolucionaria Islámica adquirió en secreto un satélite chino de alta resolución que posteriormente utilizó para vigilar bases militares estadounidenses en Oriente Próximo.

Programas como el revelado ahora por el FT confirman cómo Teherán ha recurrido a la tecnología de sus aliados no occidentales, especialmente China y Rusia, para paliar las carencias de sus fuerzas armadas, lastradas por décadas de sanciones. Especialmente en cuanto a sus sistemas de defensa y al desarrollo de su programa de misiles, una de sus escasas bazas para mantener la disuasión frente a sus dos principales enemigos: Israel y Estados Unidos.


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