Perfil | David de la Encina, un carácter “conciliador” para gestionar la crisis de Ceuta
Con la cintura como para gobernar un ayuntamiento, el de El Puerto de Santa María, durante cuatro años lejos de la mayoría absoluta. Obsesivo en la gestión diaria como para bastarle una barrita energética para almorzar, marcar un ritmo frenético a los suyos y estar “encima de lo más pequeño a lo más de arriba”. Quienes conocen a David de la Encina coinciden en señalar que es el mejor nombramiento posible como delegado del Gobierno en Ceuta, si lo que el Gobierno busca es pacificar, tender puentes y huir del ruido. Y pese a esa buena hoja de servicio, su designación ha pillado por total sorpresa al PSOE provincial de Cádiz, partido del que llevaba dado de baja de militancia desde 2023, cuando abandonó la política activa, tras perder la alcaldía de la ciudad portuense.
David de la Encina, abogado de formación, nacido en Ceuta en 1970, pero residente en la provincia de Cádiz durante toda su carrera profesional, estaba fuera del radar de la actual dirección socialista gaditana desde esa baja de militancia de 2023. Tras comenzar en política local en 2012, llegar a la Alcaldía de El Puerto entre 2015 y 2019 y ser delegado de Bienestar Social de la Diputación de Cádiz hasta ese 2023, De la Encina regresó a su puesto de jefe en Andalucía Emprende, una fundación de la Junta de Andalucía para la creación de empresas donde ha ejercido hasta ahora. Pero que en el PSOE gaditano no supiesen nada de él no implica que en Ceuta ocurriese lo mismo. Su nombre llegó a sonar a finales de 2025 en la prensa local ceutí para dirigir Obimasa, una empresa medioambiental dependiente del Gobierno del PP de Juan Jesús Vivas, aunque el nombramiento no llegó a materializarse. “Siempre ha llevado muy a gala ser de Ceuta y nunca ha perdido la conexión”, explica una de sus estrechas colaboradoras en su etapa de alcalde de El Puerto.
“Conociendo su carácter, no me extraña que quisiese volver a la política”, tercia la misma fuente. En esos cuatro años en El Puerto en los que ella le acompañó es cuando De la Encina se fajó ante su mayor reto. El socialista heredó una administración endeudada y le tocó presidir un gobierno tripartito tan débil que, en poco tiempo, acabó con un equipo de gobierno en minoría con apenas seis concejales. “Es conciliador y muy constante, casi obsesivo con las metas que se pone. Eso es muy bueno para algunas cosas y malo para otras”, asegura Javier Botella, actual portavoz 100×100 El Puerto, y que fue concejal de De la Encina en ese primer año de gobierno tripartito. “Tiene vocación política, con constancia y sacrificio. Se pegaba unos lotes de currar impresionantes. Tenía sus barritas energéticas para no ir ni a comer”, añade el portuense, que le afea que ese carácter sesudo le hizo, a la larga, “perder el pulso de la calle”.
Que en El Puerto le recuerden especialmente por esa capacidad para huir de la confrontación o de las palabras gruesas no significa que no consiguiese zafarse de polémicas. La más sonada tuvo que ver con su puesto de trabajo en Andalucía Emprende, después de que se cuestionase si había cobrado sin trabajar en el periodo previo a las municipales de 2015. El caso, que estalló a dos meses de las municipales de 2019, terminó en 2024 con una resolución desfavorable sobre la gestión de aquellos salarios del Tribunal de Cuentas, aunque la responsabilidad declarada recayó en su superior.
“Aquello le dolió mucho, especialmente por su familia”, asegura esa colaboradora. Así que De la Encina concurrió a las municipales de 2023 con una premisa previa a los suyos: si no conseguía gobernar, dimitiría de su acta de concejal. Con la mayoría absoluta del PP en El Puerto, cumplió con su palabra y se marchó, incluida la baja de militancia del PSOE. “Su nombramiento no es algo de la dirección provincial, no lo sabía nadie”, explica Fernando López Gil, amigo de De la Encina, parlamentario andaluz y coordinador de Comunicación Política del PSOE andaluz. López asegura que ni él mismo conocía la designación. David de la Encina es hermano de Salvador de la Encina, exdiputado por la provincia y expresidente de Puertos del Estado, y tiene buena relación con los hermanos Rafael y Jose María Román, tradicionales valedores de Pedro Sánchez en la provincia.
Con una Ceuta que vive en un estado de excepcionalidad desde hace dos meses, todo parece indicar que De la Encina tendrá que tirar con frecuencia de ese carácter concienzudo. “En estos momentos le visualizo leyéndose toda la normativa europea y española de inmigración. No iba a un pleno sin leerse los papeles”, explica esa misma extrabajadora en el Ayuntamiento. También de ese tono conciliador, si existe interés para restaurar los puentes dañados entre el Gobierno central y el ceutí, en un cargo que tiene un desgaste a cuenta de la frontera y la inmigración mucho mayor que otras delegaciones autonómicas. “Tiene un talante y paciencia enormes. Llama y consulta las dudas; se deja asesorar. Es un acierto”, añade López Gil.


