Perder la batalla del video costó 1,000 mdd: la historia de los formatos fallidos que sobreviven entre coleccionistas
Dos tecnologías buscaron convertirse en su sucesora: Blu-ray, respaldada por Sony y otras compañías, y HD DVD, impulsada principalmente por Toshiba.
Ambas prometían películas con mayor resolución y mejor experiencia audiovisual. Para los consumidores, sin embargo, significaban una decisión complicada: comprar un reproductor sin saber si seguirían disponibles las películas compatibles con él.
El conflicto involucró a fabricantes de electrónica, estudios cinematográficos, distribuidores y grandes cadenas comerciales. El respaldo de Hollywood resultó decisivo, porque un reproductor difícilmente podía prosperar si los consumidores no encontraban sus películas favoritas en ese formato.
La disputa terminó en febrero de 2008, cuando Toshiba anunció que abandonaría el desarrollo, fabricación y comercialización de reproductores HD DVD.
De acuerdo con los resultados oficiales de Toshiba correspondientes al ejercicio fiscal 2007, la compañía registró pérdidas por 108,500 millones de yenes relacionadas con su negocio HD DVD, equivalentes aproximadamente a 1,000 millones de dólares al tipo de cambio de la época.
De esa cantidad, 60,200 millones de yenes correspondieron a pérdidas operativas y otros 48,300 millones a los costos asociados con la retirada del negocio.
Blu-ray ganó la disputa, aunque años después también enfrentaría una transformación del mercado. El crecimiento de las plataformas de streaming modificó nuevamente los hábitos de consumo y redujo la necesidad de comprar películas en discos.
“Lo que más fácil encuentras son películas en DVD, de esas todavía hay muchísimas en tiendas de segunda manos, mercados, tianguis e internet. Yo creo que es porque es un formato más reciente y mucha gente todavía las tiene guardadas o ya se quiere deshacer de ellas”, comenta Martínez.
De tecnologías desplazadas a objetos de colección
En una época en la que las canciones, fotografías y películas suelen almacenarse en servicios digitales, conservar un disco o una cinta puede parecer innecesario. Sin embargo, para algunos aficionados, precisamente ahí reside parte de su atractivo.
Un MiniDisc todavía permite grabar una selección musical propia. Una cinta Betamax puede conservar una película o una transmisión televisiva de otra época. Un LaserDisc ofrece una portada de gran formato que también funciona como objeto de exhibición, mientras que HD DVD representa una de las últimas grandes disputas entre formatos físicos de video.

Estos dispositivos forman parte de un mercado especializado de segunda mano, donde su precio depende de factores como el estado de conservación, el funcionamiento del reproductor, la disponibilidad de accesorios y la rareza de determinadas ediciones.
Plataformas como eBay permiten localizar algunos de estos artículos y observar la actividad de vendedores y coleccionistas. De acuerdo con Discogs, plataforma especializada en coleccionismo musical, durante 2025 sus usuarios incorporaron 114.2 millones de artículos a sus colecciones personales, casi 8% más que el año anterior. La cifra representó un récord para la plataforma y elevó a más de 920 millones el número de artículos registrados en las colecciones de sus usuarios.

