México busca nuevos centros de datos fuera de Querétaro: Cancún y Veracruz toman fuerza
“No hay manera de poder extraer ese calor de los chips de los servidores más que con refrigeración líquida”, sostiene, aunque precisa que eso no significa un consumo masivo de agua potable, sino que implica la adopción de nuevos métodos a través de circuitos cerrados de acondicionamiento térmico.
Las condiciones climatológicas del sureste nacional, explica Rivera, exigen sistemas de intercambio térmico más robustos, mayores controles para prevenir condensación, materiales resistentes a la corrosión y estrategias de mantenimiento especializadas que garanticen la operación continua de infraestructura de misión crítica.
Ante la naturaleza de estas condiciones, las empresas buscan e implementan nuevos métodos para que no representen una barrera en el desarrollo de centros de datos en la región. Odata Colocation, empresa de infraestructura y servicios de centros de datos, por ejemplo, comenzó a implementar en México su tecnología DeltaFlow, la cual consiste en un circuito cerrado que recopila refrigerante para mantener una gestión térmica constante.
Por otra parte, iniciativas más avanzadas proponen enfriar los data centers directamente en el mar. En China se abrió el primer centro de datos submarino comercial, el cual se refrigera de forma natural con el agua del mar y ahorra más de 122 millones de kilowatts de electricidad, así como 105,000 toneladas de agua. Asimismo, la start-up estadounidense Panthalassa busca construir centros de datos flotantes que generen su propia energía a partir del movimiento del mar y utilicen dicha agua para enfriar los componentes.
“La industria está avanzando hacia sistemas de enfriamiento más eficientes, circuitos cerrados, que recirculan el agua con el mismo principio que el de un automóvil, con lo que se reduce significativa o totalmente la dependencia de fuentes de agua potable”, sostiene Rivera.
Pese a retos de talento, México ya plantea construir centros de datos costeros
Paralelamente, la operación segura de estas tecnologías en zonas emergentes exige cerrar la brecha de talento humano especializado, pues estos sistemas críticos operan sin un solo segundo de interrupción. Al respecto, Pérez resalta que como parte de sus esfuerzos se encuentra la Vertiv Academy, una institución educativa enfocada en capacitar a ingenieros mecánicos y eléctricos en la gestión de refrigeración líquida y potencia distribuida.
Para los expertos, la oportunidad del sureste se aprovechará en la medida en que se construya un modelo de formación de talento alineado con la industria, es decir, que desarrolle programas académicos especializados, impulse residencias profesionales dentro de centros de datos y cree laboratorios donde los estudiantes puedan familiarizarse con tecnologías y entornos operativos reales antes de incorporarse al mercado laboral.
A pesar de este contexto, tanto Cancún como Veracruz cuentan con una estación principal de aterrizaje de fibra óptica submarina, y ya existen empresas con planes para aprovechar esa infraestructura y edificar centros de datos e incluso instalaciones de hiperescala cerca de ellas.
En marzo de este año, la empresa mexicana MDC Data Centers anunció que diseñará, construirá y operará a partir de 2028 dos centros de datos integrados a las estaciones de aterrizaje de cables de Cancún y Veracruz, lo que refleja el potencial del negocio; sin embargo, otras instalaciones ya están en operación.
“Estamos compitiendo en un panorama global en donde los países que tengan más facilidad para poder tener energía disponible, el talento y la regulación adecuada para atraer esas inversiones son los que tendrán más auge”, concluye Pérez. “La pregunta no es si se van a requerir centros de datos, sino más bien en dónde se van a poder instalar. Y ahí es donde México está teniendo un buen momento”.

