Nuevo choque comercial con Estados Unidos por la imposición de una cuota antidumping a las fresas mexicanas
Las fresas han abierto un nuevo frente en la disputa comercial entre México y Estados Unidos, tras la decisión de Washington de imponer una cuota antidumping promedio de 4,83% a un mercado de 1.000 millones de dólares anuales. El Gobierno de Claudia Sheinbaum sostiene que la medida se basa en criterios arbitrarios y advierte que podría sentar un precedente para otras exportaciones hortofrutícolas, prolongando el tira y afloja económico entre los dos principales socios de Norteamérica.
La Secretaría de Economía ha explicado que la sanción deriva de una resolución preliminar emitida este martes por el Departamento de Comercio de Estados Unidos (DOC, por sus siglas en inglés), que concluye que los exportadores mexicanos incurren en dumping, es decir, venta de fresas por debajo de su valor justo para competir con los productores estadounidenses. La cuota fijada oscila entre 3,37% y 5,28%, con un promedio de 4,83% para la mayoría de las empresas exportadoras.
México ha rechazado esa determinación al considerar que el DOC hace una aplicación “arbitraria” de dos conceptos que alteran la naturaleza de la investigación antidumping. De confirmarse la resolución, el impacto alcanzaría a casi 5.000 productores mexicanos, de los que el 97% son de pequeña o mediana escala, añadió la dependencia. En 2025, México exportó 263.000 toneladas de fresa a su vecino del norte, por un valor de 1.000 millones de dólares, según cifras oficiales.
En ese sentido, el Gobierno mexicano sostiene que la decisión contraviene los convenios asumidos en el tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) y en el acuerdo antidumping de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La disputa además se produce en un momento particulamente delicado en la relación comercial entre ambos países, embarcados en una intensa revisión del TMEC. La negociación ha estado marcada por las exigencias de Washington para endurecer las reglas de origen del sector automotriz y la imposición de aranceles sobre productos como el acero, el aluminio y los tomates; mientras México busca proteger el acceso preferencial de sUs mercancías al mayor mercado global.
El caso de las fresas se originó en 2025, cuando productores del Estado de Florida solicitaron al DOC y a la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (ITC, por sus siglas en inglés) la imposición de derechos antidumping. Su argumento se basa en que las llamadas “fresas de invierno” constituyen un producto distinto del resto de estas frutas, y que existe un mercado con criterios particulares en algunos estados del este del país. En marzo de 2026, la ITC concluyó de manera preliminar que no existían elementos para reconocer las “fresas de invierno” como un producto diferenciado ni para definir un mercado regional específico. Pese a ello, el DOC mantiene ambos criterios para sustentar su resolución previa. México adelantó que seguirá el desarrollo del proceso hasta el momento de la decisión final, en coordinación con los productores y exportadores locales.
Para el país latinoamericano, el caso además trasciende a la fresa, pues advierte que abre la puerta a que Washington utilice los mismos criterios para restringir futuras importaciones de otras frutas y hortalizas, en un entorno de creciente fricción entre los socios. El secretario Marcelo Ebrard informó el martes que mantiene reuniones semanales con su par Jamieson Greer, titular de la Oficina Comercial de EE UU (USTR, por sus siglas en inglés). “Informarles que tuve reunión –como cada semana– con Jamieson Greer, con miras a la próxima ronda de conversaciones del TMEC, así como a las investigaciones relativas a la sección 301. Fue una reunión productiva”, escribió en sus redes sociales.


