Muere Bob Mackie, el diseñador que convirtió a Cher en reina del glamour setentero
Bob Mackie, el legendario diseñador de moda que llenó de brillo y fantasía los armarios de las estrellas de los años sesenta y setenta, ha fallecido. Así lo han anunciado sus allegados en su perfil de Instagram. “Es con tristeza que anunciamos que Bob Mackie ha muerto hoy. Vivió sus 87 años al completo, logrando sus sueños de ser un diseñador de moda, que es todo lo que siempre quiso ser. Su genio y sus extraordinarios diseños vivirán para siempre, trayendo continua belleza al mundo”, se lee en el comunicado. No se ha hecho pública la causa de la muerte.
El californiano fue una de las grandes estrellas de la moda de hace medio siglo, muy especialmente gracias a su relación con la cantante Cher. Su carrera empezó trabajando junto a la legendaria jefa de vestuario de Paramount, Edith Head, para después pasar a trabajar junto al francés Jean Louis, diseñador de cabecera de Marlene Dietrich. De hecho, a su lado diseñaría también el célebre vestido con el que Marilyn Monroe le cantó el Cumpleaños feliz a Kennedy.
Fue a principios de los sesenta cuando Carol Burnett le fichó para diseñar el vestuario de todo su programa durante más de una década. Durante 11 años, creo más de 60 looks cada semana. Entre el humor que exigía el espacio y el glamour que siempre caracterizó a Mackie, realizó creaciones que pasaron a la historia de la televisión, como un vestido que parodiaba el de Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevó, también hecho con cortinas verdes, que ha quedado para la posteridad expuesto en el Smithsonian.
Pero Mackie siempre será recordado por cambiar radicalmente el estilo de Cher, catapultarla a la fama y convirtirla en lo que es: de una joven hippie a icono del glamour y símbolo de los tiempos. Empezaron a trabajar juntos en el show de la pareja, entre 1971 y 1974, pero cuando la cantante decidió separarse de Bono para empezar una carrera (y una vida) en solitario, fue él quien la convirtió en la estilosa figura cuya imagen pasará a la posteridad.

“Cuando conocí a Cher pensé que era la cosa más linda del mundo, y luego miré su figura y pensé: ‘Dios mío, es como una modelo; ella es tan hermosa e inusual”, le contó Mackie a la revista Vogue en una entrevista en 2019. “Los productores no sabían qué hacer con Cher, y yo dije: ‘¡Ella podría ser cualquier cosa!’ Empezó a aparecer y a usar esa ropa elegante porque su cuerpo era perfecto y podía llevar lo que quisiera, así que comenzamos a hacerle cosas locas”. Fue precisamente él quien diseñó el vestido negro de transparencias, brillos y plumas con el que la actriz ganó su premio Oscar en el año 1988 por su papel en Hechizo de luna. De hecho, ella decía que ese conjunto, con su increíble tocado de plumas negras, era su favorito.
En otra entrevista con Vogue, la intérprete confesó que pensaba que la industria estaba contra ella, y que decidió darles todavía más material para criticarla. “Tenía la idea de que no me querían”, relataba. “Odiaban la forma en la que me vestía y que tuviese novios jóvenes, por lo que pensaban que no era seria, por lo que me presenté y les dije: ‘Como podéis ver, miré el manual sobre cómo vestir como una actriz seria”

Mackie y Cher convirtieron a la artista en una mujer que iba por delante de sus coetáneas, que se mostraba en programas de televisión de máxima audiencia con brillos y transparencias que la hacían parecer semidesnuda. Por ejemplo, para una sesión de fotos que realizó en Los Ángeles en primavera de 1978, él le cardó el pelo y le colocó un body de rejilla negra con incrustaciones de pedredía en el cuerpo, solo tapado por un pareo negro con un fino cinturón. Ella, echando la vista atrás, lo calificó de “conjunto desafortunado”: “Era una adelantada a mi tiempo, así que da igual”. Con otro conjunto de plumas blanco semitransparente que llevó a la gala del Met diseñado por su amigo, alguien le preguntó que cómo se sentía yendo desnuda: “Me siento bien”, respondió ella.
La propia Cher bromeaba con él y con su capacidad de vestirla como quisiera. “¡Soy como tu jodida Barbie!”, recordaba Mackie que le decía ella entre bromas, en otra entrevista con Harper’s Bazaar. Su única premisa sobre sus diseños era clara: “Cuanto más interesantes y exóticos, mejor”. Su unión con Cher fue larga, fructífera y diversa: diseñó también desde el vestuario de su musical en Broadway (por el que ganó un Tony) y de sus conciertos (gracias a ello se hizo con un Emmy) hasta la ropa que vestía la muñeca Barbie basada en ella.

No solo Cher ha vestido creaciones de Mackie. También, por ejemplo, Miley Cyrus se vistió de él en diversas ocasiones, entre ellas en su célebre actuación de 2024 en los premios Grammy para cantar Flowers, justo después de ganar el primero de su carrera. Ahí llevó una creación vintage, que el diseñador había realizado para su colección de 2002. Además, otras celebridades como Diana Ross, Tina Turner, Liza Minelli, Lucille Ball o la propia Burnett han llevado sus diseños.
Nacido en marzo de 1939 en Monterey Park, en California, muy cerca del downtown de Los Ángeles, de niño sus padres se divorciaron y él se crio con sus abuelos en la ciudad de Alhambra; fue el aburrimiento y las tardes solo en casa la que le animaron a dibujar para entretenerse. Fan del cine, el arte y la moda, estudió en el Chouinard Art Institute y después pasó a trabajar para los grandes de la industria hasta que se forjó un nombre propio. Mackie mantuvo una vida personal muy discreta hasta su muerte en Palm Springs, una ciudad del desierto californiano. Se casó en 1960 con una actriz llamada Lulu Porter (de nombre real Marianne Nicholson), de la que se divorció tres años después. De su matrimonio nació su único hijo, Robin, maquillador de profesión, que falleció en 1993 por complicaciones del SIDA.



