México camina hacia la regulación de IA: “No es prohibir, porque es un avance, pero hasta dónde y cómo”
En medio de la oleada de preocupaciones que levanta el acelerado avance de la inteligencia artificial (IA) –y sus potenciales excesos fuera del control humano–, México prepara el terreno para regular esta tecnología. La presidenta Claudia Sheinbaum ha lanzado este jueves las primeras líneas sobre los controles que deberían imponerse a los cada vez más utilizados sistemas y agentes de IA, aunque ha advertido que el Gobierno no espera decidir de manera unilateral sobre las nuevas reglas. “Pienso que se tiene que abrir un debate importante sobre la IA: tienen que participar académicos, expertos, ciudadanos para avanzar en cuáles son los impactos de la IA y qué debe regularse en nuestro país”.
La mandataria ha recurrido antes a comités de expertos y procesos de consulta para abordar asuntos controversiales, como la fractura hidráulica para la extracción de gas (fracking), más recientemente, la suspensión del uso de teléfonos celulares en las escuelas a escala nacional. “No se trata de prohibir ni mucho menos, porque es un avance, pero hasta dónde y cómo”, ha agregado. Sheinbaum no ha fijado todavía una fecha para iniciar el proceso, aunque se mostró proclive a arrancarlo más temprano que tarde. México no cuenta con una ley general sobre el tema, aunque el Congreso ha revisado varios proyectos de iniciativa sin llegar a un acuerdo.
Si se le compara con su principal socio comercial, Estados Unidos, el país latinoamericano ha tomado una posición más conservadora en cuanto a los riesgos asociados a la IA y ha introducido principios relacionados de protección de datos y derechos de autor, consumo y regulación electoral. Por su parte, el presidente Donald Trump ha rechazado nuevas salvaguardas que, a su juicio, frenen el desarrollo de esta tecnología fundamental para su desarrollo económico y con la que se juega el liderazgo tecnológico y geopolítico con China. En el marco de la visita de su homólogo chino, Xi Jinping, el republicano aupó la revolución de la IA como un hito superior al desarrollo del internet y aseguró que las dos potencias no pondrán cortapisas a su evolución. “Un día importante con el presidente Xi de China. La superinteligencia será un tema clave de discusión, pero quiero dejarlo exactamente donde está. Esa es también la postura de China. ¡Nuestra salvaguarda es el Departamento de Justicia!”, ha escrito el jueves en su red Truth Social.
A pesar del pánico que genera para algunos la herramienta, ante las advertencias sobre sus potenciales usos para vulnerar activos e información sensible (bancos, sistemas de salud, datos comerciales, información confidencial de defensa), a día de hoy solo una decena de países tiene marcos o leyes integrales sobre inteligencia artificial. Ante la complejidad de legislar sobre tecnologías que avanzan tan rápidamente, la mayoría de las jurisprudencias se ha decantado por normas sectoriales, de supervisión de algoritmos, protección de datos y consumidores o seguridad. La Unión Europea fue pionera en establecer una legislación horizontal, basada en niveles de riesgo y con aplicación gradual. En Latinoamérica, Brasil lidera la experimentación con un proyecto legislativo inspirado en el acta de IA europea. Sin embargo, en el trasfondo pesa que la industria, que crece en poder económico y de influencia, desconfía de que una legislación excesiva ralentice los beneficios científicos y financieros de la herramienta.
Sin embargo, ese temor se ha visto contrastado por las advertencias de los mismos líderes empresariales en la vanguardia de los desarrollos. Los riesgos asociados con agentes autónomos han adquirido especial relevancia después de incidentes en los que programas de IA fueron capaces de saltarse restricciones, comunicarse entre ellos y ocultar acciones sin instrucciones humanas.
La cumbre de las Naciones Unidas (ONU) recibió esta semana el debate sobre la gobernanza, para más señas, lo ha hecho en la reunión del Consejo de Seguridad. Los gerentes de OpenAI y Anthropic alegaron que los avances que están desarrollando en sus laboratorios deben ser controlados por otros. Para Dario Amodei, director general de Anthropic, los riesgos asociados a los modelos más avanzados constituyen “el problema de seguridad global más importante al que se enfrenta el mundo hoy”.


