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Más de 2.000 árboles sembrados en las montañas de Ocoyoacac en el Estado de México

El Bosque de Agua es un gran corredor forestal en el centro del país que capta la lluvia a través de sus suelos y distribuye el agua que llega a los pozos que surten después a la Ciudad de México, el Estado de México y Morelos. De esas montañas proviene casi el 70% del agua que se utiliza en la capital, y el responsable principal es el oyamel, un tipo de abeto que tiene en sus puntas unas cruces verdes que lo sentencian a llamarse científicamente Abies religiosa.

Este árbol frondoso y alto, protagonista del paisaje en Ocoyoacac en el Estado de México, es víctima constante de la tala ilegal. “Estamos enterados de que son taladores clandestinos”, dice Ernesto Antonio Sandoval, habitante de la comunidad de San Juan Coapanoaya. Señala la montaña frente a él: “Aquí no se ve tan feo, pero para allá de dónde venimos se ve muy devastado. Da tristeza”. Según datos del gobierno del Estado de México, solo en 2022 la entidad sufrió una pérdida de 1.310 hectáreas de bosques maderables por la tala ilegal.

Es sábado muy temprano, y en los caminos de tierra de la comunidad de San Juan Coapanoaya, se conglomeran camiones y camionetas que transportan a los voluntarios que vienen desde la Ciudad de México para una jornada de reforestación organizada por la compañía de agua y energía Cox. Son más de 150 personas voluntarias, entre colaboradores de la propia empresa y sus familiares, de la compañía Bayer y habitantes de Ocoyoacac. “Nos enteramos por el grupo de la comunidad”, dice Ernesto Antonio. “Estamos en el grupo llamado Comuneros, y cuando hay alguna reforestación mandan avisos”, cuenta.

Esta jornada es el resultado de varias alianzas. “Estamos convencidos de que sumando esfuerzos logramos más”, señala Paola Martínez Castro, directora de Comunicación, Responsabilidad Social Corporativa y Fundación de Cox México, durante la inauguración de la jornada el pasado 29 de agosto. “En Cox nos gusta hacer pequeñas acciones de la mano de la comunidad, de la mano del gobierno, de la mano de las empresas. Estamos convencidos de que solo así multiplicamos para conseguir logros”.

Desde 2017, Cox ha organizado jornadas de reforestación en varias regiones cercanas a sus centros de operación, sembrando, una vez que culmine la actual campaña, un total de 45.000 árboles. Solo este año, con su programa de voluntariados, la compañía tiene la meta de 12.000 árboles sembrados en seis estados. “Empezamos esta jornada de reforestación hace unas semanas en Guanajuato, luego hicimos otra en Querétaro, hoy estamos en el Estado de México y vamos a ir a tres estados más: Oaxaca, Puebla y Nuevo León”, explica Paola Martínez Castro.

En esta jornada, más de dos mil árboles de oyamel fueron plantados. La directora de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible del municipio de Ocoyoacac, Fernanda Vidal Flores, reconoce la importancia de los árboles nativos. “El día de hoy estamos plantando oyamel, que está adaptado a esta zona de alta montaña porque es nativo de aquí”, afirma. “En Ocoyoacac tenemos un bosque de pino, encino y oyamel, principalmente. También tenemos otros tipos de árboles, como los cedros”.

La jornada de reforestación se hizo especial también por la presencia del exfutbolista Luis Hernández, El Matador, leyenda de la selección nacional en los años noventa, quien también agarró el oyamel para plantarlo en la comunidad. “Son de las cosas maravillosas que debemos hacer en la vida. Con todo el corazón, aportamos una sonrisa y un árbol también”.

El Matador les envió un mensaje a las juventudes. “Las nuevas generaciones reciben muchas cosas que no estaban en nuestra época y hay que cuidarlas como nosotros las cuidamos algún día. Más allá de lo que es el futbol o cualquier deporte, en el ámbito de la humanidad, estas actividades son súper importantes. Hay que cuidar el planeta”.

Para Cox, estas acciones forman parte de su compromiso de contribuir a un futuro más sostenible, al mismo tiempo que garantizan el acceso responsable al agua y a la energía. “En Cox trabajamos dos componentes muy importantes, que son el agua y la energía. Son dos retos muy importantes que tenemos para generar desarrollo, para generar crecimiento y bienestar”, finaliza Paola Martínez Castro.

Se hizo mediodía en la comunidad de San Juan Coapanoaya y los voluntarios regresaron a sus casas. En la montaña se quedaron los oyameles sembrados de apenas 30 centímetros. Para poder alcanzar estaturas de entre 25 y 50 metros, deberán pasar al menos tres décadas para igualarse a sus hermanos adultos. Como si de religión se tratara la naturaleza, esperamos que las cruces de sus puntas les ayuden a confrontar cualquier desvío en ese camino hacia las alturas.


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