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Estados Unidos evalúa el apoyo de los aliados de la OTAN para reasignar sus recursos en Europa


Estados Unidos quiere conocer el respaldo de cada uno de los miembros de la OTAN a la Administración Trump y sus políticas para asignar los recursos militares para la defensa de la Alianza Atlántica. Washington ha enviado un cuestionario a cada país en el que pregunta por el grado de apoyo al presidente estadounidense, Donald Trump, según ha adelantado Bloomberg. “¿Ha manifestado públicamente su apoyo a la política exterior estadounidense?“, “¿Qué restricciones ha impuesto el país al uso de sus bases militares por parte de Estados Unidos?“, son algunas de las preguntas que figuran en el documento remitido a los aliados.

Trump ha presionado a todos los miembros de la Alianza para que eleven el gasto militar a una cantidad equivalente al 5% del PIB y les ha exhortado a que compren directamente con fabricantes de armas estadounidenses con el objetivo de impulsar su industria de defensa.

El cuestionario sugiere varios temas sobre los que Washington ha expresado su descontento con sus aliados de la OTAN, entre los que figuran la falta de apoyo para la guerra contra Irán, la operación militar para capturar al expresidente venezolano Nicolás Maduro; o la política común europea para adjudicar los contratos de defensa a empresas del Viejo Continente en lugar de adjudicarlos a contratistas estadounidenses.

El documento remitido a los aliados parece destinado a evaluar la asignación de recursos militares de Estados Unidos en Europa, para lo cual tendría en cuenta el apoyo de cada país a las políticas de la Administración estadounidense.

La OTAN celebró a principios de julio una cumbre en Ankara para revisar el nivel de gasto militar, lanzar una iniciativa para el desarrollo conjunto de drones y fijar el apoyo para Ucrania en la guerra contra Rusia.

La reunión comenzó con amenazas de Trump porque consideraba que los aliados no estaban gastando suficiente y supeditaban su propia seguridad a Estados Unidos. El ocupante de la Casa Blanca llegó a tildar de inútiles a los gobernantes europeos y amenazó con cerrar algunas bases militares y sacar a todas las tropas estadounidenses de Europa. Pero tras escuchar los argumentos de sus aliados, que no ahorraron en lisonjas, concluyó que el encuentro había ido de maravilla y que “sentía el amor en el aire”.

Tras ese encuentro, Washington busca medir el grado de lealtad de los miembros de la OTAN. En el cuestionario remitido a cada uno de los países, pregunta si se han opuesto públicamente a las regulaciones que obstaculizan los contratos con empresas estadounidenses. Y plantea “¿Ha demostrado el país estar alineado con el enfoque estadounidense de ‘fuerte, claro y discreto’?”, en una clara alusión a una frase pronunciada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, hace unos meses durante una conferencia en Singapur sobre la seguridad en Asia, donde insistió en que “la era en la que Estados Unidos subvencionaba la defensa de las naciones ricas ha terminado”.

El Gobierno estadounidense envía el documento pocas semanas después de que se iniciara la revisión semestral de su presencia militar en Europa, un proceso que se espera que concluya en diciembre. Este proceso ha provocado que los aliados de la OTAN se preparen para importantes recortes en el apoyo estadounidense, incluidas las tropas estacionadas en Europa y los recursos militares que Estados Unidos enviaría durante un ataque.

El nuevo enfoque de Washington de condicionar el apoyo militar a la lealtad a las políticas de Trump modificaría la relación transatlántica creada tras la II Guerra Mundial. La Administración estadounidense no ha dudado en apoyar públicamente a países con gobiernos conservadores que comparten sus políticas agresivas, políticas migratorias y su visión ultraconservadora.


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