Los hutíes de Yemen cumplen su amenaza y atacan a petroleros saudíes en el mar Rojo
Los hutíes de Yemen, un movimiento armado aliado de Irán, han asegurado este jueves haber bombardeado con misiles y drones dos petroleros saudíes en el mar Rojo. Se trata de la primera vez que el grupo rebelde pone en práctica el bloqueo naval que el lunes anunció sobre Arabia Saudí, uno de los mayores aliados de Estados Unidos en la zona. El embargo expande el conflicto que Washington y Teherán libran en Oriente Próximo y añade incertidumbre sobre la navegación comercial por la región, donde Irán señala nuevos incidentes de fuego entre embarcaciones que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reaccionado a estos ataques como acostumbra: con nuevas amenazas a sus enemigos a través de su cuenta en Truth Social. El republicano deja claro que responsabiliza a Irán de los ataques de los hutíes y que, si la situación continúa así, ambos sufrirán las consecuencias, dice. “Si vuelven a hacerlo, Estados Unidos e impondrá un severo castigo militar tanto a Irán como a los propios hutíes”.
El tono del republicano se parece al de un profesor que abronca a un alumno que, tras abandonar las malas compañías, ahora vuelve a las andadas. Dice sentirse “muy decepcionado” con los hutíes, pues hasta ahora, afirma, “habían actuado con gran profesionalidad e inteligencia”. “Hace un año, Estados Unidos atacó con gran contundencia a los hutíes debido a que interferían en el comercio al disparar contra buques. Desde entonces, y durante nuestro conflicto con Irán, habían actuado de manera muy responsable”, asegura.
Las amenazas de Trump llegan en un momento en el que aumenta la presión interna sobre la Administración republicana en contra de un conflicto cada vez más impopular y al que se no le ve una salida clara. Tras 12 noches consecutivas de ataques estadounidenses, y cuando los soldados muertos han repuntado en los últimos días hasta alcanzar 18 desde el inicio de la operación en febrero, la Cámara de Representantes ha aprobado una moción que reclama al presidente que o bien termine de una vez por todas la guerra en Irán o bien pida permiso al Congreso para seguir adelante.
Lo más preocupante para Trump es que cuatro congresistas republicanos se unieron a las filas de los demócratas en esta moción, la segunda de estas características aprobada por la Cámara baja de Estados Unidos. Una petición parecida naufragó en el Senado, por un estrechísimo margen de 49 a 47, con una senadora republicana que votó a favor y otros dos que se abstuvieron.
Tom Barret, uno de los congresistas republicanos que votaron en contra de la mayoría de su partido, lo justificó así: “Solo el Congreso tiene la autoridad para autorizar una acción militar en Irán. Sigo dispuesto a colaborar con quien sea para eliminar las amenazas hostiles contra nuestra nación sin arrastrarnos a otra guerra interminable”.
Antes, las fuerzas armadas hutíes habían anunciado, en un comunicado, “una operación militar cualitativa” con “golpes precisos” sobre dos embarcaciones, que identifican como Encelia y Layla. La agencia de noticias estatal saudí ha confirmado más tarde que el Encelia, propiedad de una compañía de ese país, ha recibido un ataque, “resultando en un incendio en la proa del buque”.
La nota, que no menciona una segunda nave, precisa que la tripulación ha sido rescatada y que se han tomado las medidas necesarias para evitar desastres medioambientales.
Antes, la agencia naval británica UKMTO había alertado de que la tripulación de un barco en el mar Rojo había denunciado el impacto de un proyectil de origen desconocido. UKMTO, que también reporta un solo incidente, ha ubicado la nave asaltada frente a las aguas de Al Shuqaiq, una ciudad al suroeste de Arabia Saudí cercana a la región dominada por los hutíes, en el noreste de Yemen.
La agresión, que la agencia estatal saudí describe como “una violación de las leyes y normas internacionales que garantizan la seguridad de los buques mercantes”, ha tenido un efecto inmediato sobre los mercados. Durante el jueves se ha registrado unaa subida de más del 6% en los precios del Brent, el crudo de referencia en Europa. El valor de cada barril supera ahora los 100 dólares por primera vez desde mayo.
El encarecimiento refleja el temor a que al cierre del estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra circulaba un 20% del petróleo consumido en todo el mundo, se le sume ahora el bloqueo al tránsito por el mar Rojo y el limítrofe estrecho de Bab el Mandeb, por el que transita una 10% del crudo mundial.
El deterioro de la seguridad en las aguas ribereñas de Arabia Saudí coincide con el anuncio, el miércoles, de un acuerdo de cooperación nuclear civil entre Washington y Riad, aunque Trump ha precisado este jueves que el pacto —pendiente de aprobación por el Congreso de EE UU— está condicionado a que el país árabe se adhiera a los Acuerdos de Abraham para normalizar relaciones con Israel.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que busca un golpe de efecto que haga remontar su candidatura ante las elecciones del próximo octubre, ha anticipado en un breve comunicado que ese paso por parte de Riad —que no se ha pronunciado al respecto— supondría “un salto histórico para la paz en Oriente Próximo”.
Un conflicto en expansión
Los hutíes, que desde el estallido de la guerra en Gaza en 2023 han emprendido otras acciones militares en apoyo de sus aliados palestinos o iraníes, declararon el lunes un bloqueo naval “con efecto inmediato” sobre la monarquía saudí, a la que acusó de haber bombardeado un aeropuerto bajo su control en Saná, la capital yemení. Las fuerzas rebeldes aseguran haber frustrado desde entonces la navegación de 10 embarcaciones —cuyo origen no precisan— por esas aguas que llevan al Canal de Suez, mientras los analistas señalan que barcos vinculados a países distintos al saudí están logrando circular.
Pese a que el movimiento chií vincule el embargo con su conflicto con Riad, revivido ahora tras años de una tregua informal, no deja de ser una ramificación del pulso entre EE UU e Irán. Según varias fuentes señalaron a la agencia Reuters, Teherán pidió la semana pasada a los yemeníes que se prepararan para cerrar el mar Rojo en caso de que Washington ataque plantas energéticas iraníes.
El centro de mando de EE UU encargado de las operaciones en Irán, el CENTCOM, ha informado durante la madrugada del jueves de la 12ª noche consecutiva de ataques sobre la nación asiática. Ese órgano militar dice estar menoscabando las capacidades que permiten a Teherán lanzar ataques sobre el estrecho de Ormuz, al tiempo que mantiene un bloqueo naval sobre los puertos iraníes.
Pese a la ofensiva estadounidense, que destruye infraestructura civil a diario y ha matado según el Ministerio de Sanidad iraní a más de 40 personas este julio —dos más este jueves—, la Guardia Revolucionaria iraní sigue atribuyéndose veladamente agresiones contra barcos en el estrecho.
Estrecho cerrado
En un comunicado recogido por la agencia Tasnim, ese ejército paralelo —encargado de proteger a la República Islámica— informa de que uno de los tres navíos que intentaba cruzar el estrecho “ilegalmente” mediante una vía “minada” se ha incendiado, haciendo que los otros dos dieran la vuelta. La Guardia Revolucionaria ha advertido de que el estrecho está bajo su control “y cerrado mientras continúen las atrocidades de EE UU en nuestra región”.
En paralelo, las agencias iraníes dan cuenta del ataque estadounidense contra dos barcos de búsqueda y rescate en las aguas de la región meridional de Bushehr, así como de la expansión de la ofensiva estadounidense sobre provincias centrales, lejos de Ormuz. Las informaciones oficiales iraníes, que incluyen pocos detalles sobre los objetivos y las consecuencias de la agresión de EE UU porque el conflicto también es informativo, recogen también nuevos ataques iraníes contra países regionales que acogen tropas estadounidenses.
La Guardia Revolucionaria asegura haber destruido sistemas de defensa aérea en una base de EE UU en Jordania, donde la semana pasada mató a dos soldados norteamericanos, así como puestos militares estadounidenses en Kuwait, incluyendo el campamento Al Adiri, la base aérea Ali Al Salem, el campamento Doha y el campamento Arifjan.
Kuwait dice haber interceptado tres misiles y seis drones durante las últimas horas, y ha anunciado el cierre temporal de un paso fronterizo con Irak donde se ha registrado el ataque de un dron. Por su parte, el Ministerio del Interior de Baréin ha pedido a la población que mantenga la calma y se dirige a espacios seguros, después de que las alarmas antiaéreas se hayan activado en el territorio.
El 17 de junio, EE UU e Irán firmaron un memorando de entendimiento, un cese provisional que les daba 60 días para alcanzar una tregua definitiva. Durante ese período, ambos debían negociar el programa nuclear iraní y la gestión del estrecho de Ormuz. Desde el 28 de febrero, cuando EE UU e Israel iniciaron conjuntamente una guerra contra Irán, Teherán ha redirigido el pulso hacia el estrecho, donde exige que la navegación de cada buque comercial le repercuta en el cobro de tasas inexistentes antes de la guerra.
Pese a que Washington concedió a Irán la suspensión de sanciones para la venta de crudo durante la aplicación del memorando de entendimiento, la República Islámica —impulsada por una aparente percepción de fuerza— mantuvo los ataques contra los buques que circulaban por fuera de las rutas que Irán diseñó en el estrecho de Ormuz, propiciando la respuesta estadounidense y el actual regreso a la guerra abierta.


