La violencia y la incertidumbre política pasan factura a la economía de Sinaloa
Las olas de violencia y los vaivenes políticos en Sinaloa han comenzado a mostrar las costuras de su frágil economía. Los últimos datos oficiales disponibles muestran una región que, pese a tener una significativa actividad agrícola, está padeciendo en el día a día el impacto del reacomodo del Cartel de Sinaloa —tras la detención de Ismael El Mayo Zambada en Estados Unidos en 2024— y las recientes acusaciones de Washington contra el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya. La economía de Sinaloa cayó un 4,5% en el primer trimestre de 2026, según información del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), y se convirtió en el Estado con menor crecimiento del país.
Otros datos confirman esta tendencia a la baja. La pobreza laboral, el indicador que mide la capacidad de la población para adquirir la canasta básica con sus ingresos, aumentó un 3,7% durante el segundo trimestre del año. También es el alza más profunda de todo el país en la medición realizada por el Inegi. A ello, se suma la pérdida de empleos que en el mes de julio fue de 32.000, según información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una tendencia que sigue siendo negativa desde marzo de este año.
A dos años de la captura del Mayo Zambada, que inició una ola de violencia en diversos puntos del Estado, las principales ciudades de esa región no consiguen reponerse. El caso del capo, que recientemente fue declarado culpable de narcotráfico en Estados Unidos, está íntimamente relacionado con los señalamientos de Washington sobre supuestas actividades criminales de Rocha Moya. La caída de uno de los fundadores del Cartel de Sinaloa cambió para siempre el mapa del narcotráfico en México, así como las actividades económicas de la región vinculadas con el crimen organizado.
Las dos principales ciudades del Estado —Culiacán y Mazatlán— han estado sumergidas en la disputa entre diversos grupos que buscan el control de las actividades ilícitas, sometiendo a la población a episodios de cruda violencia. En Culiacán, la capital, el 90,8% de la población se siente insegura, según la Encuesta de Nacional de Seguridad Pública que fue revelada en junio. En Mazatlán, clave por las actividades turísticas y sus ingresos, el 78,4% de sus habitantes la considera insegura. Además, el Ayuntamiento ha reconocido recientemente que en las vacaciones de verano de este año, las visitas turísticas al puerto han caído hasta un 20%.
Con la salida de Rocha Moya del Gobierno estatal en mayo, las actividades gubernamentales, incluida la promoción de la inversión, han quedado en un segundo plano. Esta semana, Gabriela Domínguez asumió provisionalmente la gubernatura de Sinaloa y en uno de sus primeros actos al frente de la administración estatal aseguró que buscaría “la recuperación de la economía” en compañía de la mejora de las condiciones de seguridad. La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) ha pedido al Gobierno certezas para aupar la inversión y el crecimiento económico. “Resulta fundamental consolidar un entorno de certeza jurídica y legalidad que brinde seguridad a las familias, a los trabajadores y a quienes continúan apostando por la inversión, la productividad y la generación de empleo en la entidad”, señaló en un comunicado la organización con más de 36.000 empresas agremiadas.
La sección local de la patronal estima que unas 4.700 empresas han echado el cierre desde que se recrudeció la violencia en el Estado hace un par de años. Algunas cadenas y firmas trasnacionales, además, han ajustado sus actividades en horarios y disponibilidad de personal. El empresario Arturo Elías Ayub, que visitó el miércoles Mazatlán como representante de la Fundación Slim, ha apuntado que para conseguir estabilidad económica en Sinaloa es indispensable la generación de empleo. “Ojalá que se vaya regularizando esta situación y que se abran nuevas empresas, que se den más empleos, que como siempre lo ha dicho el ingeniero [Carlos] Slim, el mejor remedio para la pobreza es el empleo y sobre todo el empleo digno”.



