La UNAM retrasa el comienzo de curso al 31 de agosto para los estudiantes de nuevo ingreso
La Universidad Autónoma de México (UNAM) ya ha puesto fecha para el comienzo del curso escolar, retrasado de forma excepcional tras verse obligada a repetir los exámenes de acceso por fraude masivo. Los estudiantes que logren su plaza tras repetir la prueba de admisión entrarán finalmente a las aulas el 31 de agosto, cuatro semanas más tarde de lo previsto inicialmente. Para el resto de niveles, las clases se reanudarán el 17 de agosto, solo una semana después de lo previsto. Este martes por la mañana quedará fijada también la fecha para el “examen de control”, la forma en la que la institución ha designado la repetición parcial de la prueba para aquellos que obtuvieron plaza con el examen original o la habrían obtenido de acuerdo con las notas de corte de los años anteriores.
Para facilitar el despliegue necesario para sacar adelante la convocatoria extraordinaria, se habilitarán sedes en otros territorios, además de en la Ciudad de México, de tal forma que los 58.000 aspirantes llamados a repetir el concurso puedan hacerlo simultáneamente y de forma presencial. La modalidad a distancia, puesta a prueba por primera vez de forma masiva este año, ha quedado descartada por no poder garantizar que no se repitan las trampas del anterior. “Buscamos que sea un examen confiable tanto para las personas que lo realicen como para sus familias, para la universidad y para la sociedad en general. El proceso en línea fue sumamente cuestionado y eso nos dejó ver que en este momento quizá no estamos listos para hacer un examen de esta naturaleza completamente en línea”, apunta Soledad Funes, integrante del comité de expertos que evaluó la situación y emitió las recomendaciones al rector para la repetición de la prueba.
La comisión encargada solventó en una semana la cuestión más apremiante: qué hacer ante la evidencia de que gran parte de los exámenes estaban contaminados para dar confianza y certeza a los aspirantes. La solución intermedia, repetir la prueba solo para aquellos que potencialmente podrían entrar en base a sus resultados, ha permitido poner en marcha la logística “en el menor tiempo posible”, explica también Funes. Más del 60% de los postulantes de la convocatoria original, unos 100.000, han sido descartados por no haber alcanzado el umbral que en los últimos años marcó el acceso a las licenciaturas. De los 58.000 llamados a examinarse de nuevo, solo obtendrán plaza 22.000, el 40%.
La competencia es feroz y eso explica en parte el gran incentivo para la trampa en unos exámenes cruciales para el futuro de los jóvenes. La UNAM es la mayor universidad pública de México y de América Latina y hacerse con una de sus plazas es el objetivo principal para gran parte de los alumnos que salen de las preparatorias. También para aquellos que no lo lograron a la primera pero siguen intentándolo años después. El respeto que despierta la Universidad dentro y fuera del país alimenta la indignación ante el intento de engaño, por un lado, y ante la vulnerabilidad d mostrada por una institución que se encarga de examinar a miles de alumnos cada año y desde hace décadas.
Los puntajes excepcionalmente altos de la actual convocatoria, muy por encima de los resultados de todos los años anteriores, hicieron saltar las alarmas a los especialistas. La comisión de 16 expertos realizó un análisis estadístico que evidenciaba que el porcentaje de examinados con más de 100 aciertos, sobre un total de 120, había ascendido del 3,5% al 16,3%. Lo mismo ocurría en la última franja: aquellos que lograron más de 110 respuestas correctas aumentó del 0,9% al 5,5%, es decir, se multiplicó por seis. En esos sectores se encuentran los tramposos pero también los alumnos más excelentes, que se remueven ante la posibilidad de tener que demostrar de nuevo su valía, con todo el estrés y la tensión que se acumula en una prueba de estas características. Poco pueden hacer ya, salvo agarrarse a un amparo en los tribunales que, en cualquier caso, tardará en resolverse más de lo que dura un curso escolar.
No hay vuelta atrás para la universidad, que se enfrenta todavía a numerosas preguntas sin resolver, entre ellas, todas las cuestiones de fondo: qué falló, si era prevenible o no y qué se hará para evitar que suceda en el futuro. La comisión prevé tomarse un tiempo para indagar en los detalles y hacer las entrevistas pertinentes antes de ofrecer ninguna conclusión. Esta semana terminará de afinar cómo se va a organizar y cuáles serán las pautas. A los 16 expertos les esperan largas semanas antes de dar por concluido el episodio. Las más agónicas para los estudiantes, en cambio, terminarán con el fin del verano.

