La justicia argentina restituye a la familia de la víctima una pintura robada por los nazis
Después de casi 90 años, un cuadro robado por los nazis en Países Bajos será recuperado por los herederos de las víctimas. La justicia argentina dispuso la restitución del Retrato de una dama a la familia del galerista judío Jacques Goudstikker (1897-1940). La obra, pintada en el siglo XVIII por el italiano Giacomo Ceruti (1698-1767), era buscada desde la Segunda Guerra Mundial y el año pasado fue hallada en la ciudad de Mar del Plata, a 400 kilómetros de Buenos Aires. Decoraba la casa de una de las hijas de Friedrich Kadgien, conocido como el Mago de las finanzas del nazismo, un destacado colaborador del criminal de guerra Hermann Göring que vivió y murió impune en Sudamérica.
En la causa tramitada por los tribunales federales de Mar del Plata fueron acusados Patricia Kadgien y su marido, Juan Carlos Cortegoso, de poseer y ocultar una obra de arte robada en el contexto de un genocidio. Después de haber planteado inicialmente que eran los legítimos propietarios de un cuadro heredado, Patricia Kadgien y Cortegoso terminaron aceptando un acuerdo alcanzando por la fiscalía y sus defensores, para evitar el juicio oral. El matrimonio imputado renunció de manera irrevocable a cualquier derecho o acción sobre el cuadro.
Ahora, la pintura será restituida a Marei von Saher, nuera de Goudstikker, quien junto con sus hijas Charlene y Chantal von Saher se ha dedicado a buscar y recuperar las obras robaldas por los nazis. La heredera del marchante fallecido en 1940, en un accidente sufrido cuando huía de los nazis, comunicó a través de sus abogados que no consentía “86 años de expolio”, pero aseguró que tampoco buscaba venganza ni una indemnización, sino la restitución de la pintura que perteneció a su suegro.
Su intención, explicaron los abogados que la representan, es que, antes de su devolución, el Retrato de una dama sea exhibido en préstamo por un museo de Buenos Aires, para generar conciencia sobre el saqueo de obras de arte bajo el nazismo. Por el momento, el cuadro permanece bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia argentina, en Buenos Aires.
La restitución se definió el viernes en una audiencia encabezada por el juez federal Santiago Inchausti, con la participación de representantes del Ministerio Público Fiscal, los abogados de Von Saher, los acusados y sus defensores. Allí, el fiscal Carlos Martínez valoró que la definición del caso implica “una reparación de carácter histórico para las víctimas”. Como parte del acuerdo, los acusados deberán donar la suma de 4,8 millones de pesos (unos 3.200 dólares), que se destinarán a la cooperadora de un hospital materno infantil del distrito.
El hallazgo del cuadro
El Retrato de una dama es un óleo sobre lienzo de 119,5 centímetros de alto por 89 de ancho. Su rastro se había perdido en Ámsterdam, después de que el régimen de Adolf Hitler saqueara la galería de arte de Jacques Goudstikker, una colección que superaba las 1.100 piezas. En los registros del marchante, el cuadro figuraba atribuido al pintor Giuseppe Ghislandi (1655-1743), pero el peritaje realizado por la Academia de Bellas Artes argentina confirmó las sospechas planteadas a través del tiempo por varios expertos: la autoría corresponde a Ceruti, conocido como Il Pitocchetto. Se estima que el cuadro tiene hoy un valor de mercado cercano a los 250.000 euros.
El fortuito hallazgo de la obra se debió a una investigación periodística centrada en el nazi Friedrich Gustave Kadgien (1907-1978). En agosto de 2025, en el marco de los 80 años del final de la Segunda Guerra, el diario holandés Algemeen Dagblad envió al corresponsal Peter Schouten a Mar del Plata para que intentara contactar a las hijas del jerarca nazi. El periodista no logró que nadie lo atendiera, pero en la fachada de la casa vio un cartel de venta. Más tarde, en la página web de la empresa inmobiliaria encontró el aviso, entre las fotos que mostraban el interior de la propiedad, presidiendo la sala de estar, vio el cuadro. La hija de Kadgien y su marido permanecieron 72 horas detenidos, hasta que entregaron la pintura.
“Es una serpiente de la peor calaña”, definía a Kadgien un informe estadounidense de 1945. Kadgien había integrado las SS y desde 1938 ofició como experto financiero del nacionalsocialismo. Tuvo un rol clave en la compra de divisas y el saqueo de los territorios ocupados por Alemania durante la guerra. Una de sus actividades era extorsionar a los comerciantes judíos de Ámsterdam en busca de recursos para financiar la industria bélica nazi. Tras el triunfo de los Aliados en la guerra, huyó a Suiza, luego a Brasil y finalmente, como otros criminales de guerra, a Argentina, donde se reciclaría como empresario.
Los informes de la época señalan que, en su fuga, Kadgien se llevó diamantes y numerosas obras de arte. Al menos para una de ellas, el retrato de una condesa italiana llamada Colleoni, habrá algo parecido a la justicia.



