La izquierda alternativa exige imitar las medidas radicales sobre vivienda de Die Linke tras su éxito en Berlín
No es usual que el avispero de fuerzas a la izquierda del PSOE encuentre en la política europea asideros para reivindicarse como alternativa al auge de la extrema derecha. Este domingo sí le deparó uno. El éxito de Die Linke (La Izquierda) en las elecciones regionales de Berlín —donde su candidata, la germano-turca Elif Eralp, ha sido la más votada— ha desatado un aluvión de valoraciones en el espacio de la izquierda alternativa. Y ha prevalecido una interpretación: el triunfo de Eralp, con un programa centrado en la vivienda y la asequibilidad de los productos básicos —al estilo del alcalde socialista de Nueva York, Zohran Mamdani—, debe marcar el camino hacia 2027, año en el que habrá elecciones autonómicas, municipales y previsiblemente generales.
Las propuesta estelares de Eralp durante la campaña han sido crear un organismo para combatir los “alquileres ilegales”, limitar el precio de los arrendamientos públicos y adoptar todas las medidas posibles para reducir el precio de los privados. El catálogo de compromisos incluye la expropiación de viviendas a los grandes propietarios. Todo ello ha calado en Berlín, una ciudad donde más del 80% vive de alquiler y cuyos habitantes han visto cómo la búsqueda de piso se ha convertido en una pesadilla. Según datos oficiales, los alquileres actuales son, de media, un 69% más altos que en 2016.
Aunque la fórmula de Die Linke está pensada para un entorno con esas singularidades, los partidos de su familia política en España han extraído lecciones para el contexto nacional. Las redes sociales hierven desde la tarde del domingo, cuando empezaron a publicarse los primeros sondeos pronosticando la victoria de Die Linke en Berlín. Antonio Maíllo, coordinador federal de IU —que trató de inspirar la campaña de la coalición Por Andalucía para las elecciones autonómicas de mayo en la realizada por Die Linke en los comicios federales alemanes—, afirmó que el resultado demuestra que la “clave” del éxito es “intervenir la vivienda y frenar la especulación”. “La firmeza en la defensa del derecho a la vivienda es el camino. Al fascismo se le para con medidas que mejoren la vida de la gente”, aportó Enrique Santiago, secretario general del PCE y portavoz en el Congreso de IU.
Otras fuerzas del grupo parlamentario de Sumar integradas —al igual que IU— en el Gobierno, como Más Madrid y Movimiento Sumar, también vieron en la victoria de Die Linke en Berlín un refrendo a su discurso, según el cual el Ejecutivo que lidera Pedro Sánchez debe extremar su ambición en las medidas de vivienda. Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid en la Asamblea autonómica, afirmó que la “victoria incontestable” de Eralp es “un rayo de esperanza” y demuestra que “hay partido” cuando se combate “contra el poder de los grandes tenedores” de vivienda.
El portavoz adjunto del partido madrileño, Emilio Delgado, una de las figuras en ascenso en este espacio político, añadió que el resultado evidencia que “no todo está perdido” y “aún queda mucho que ganar”. “Die Linke gana en Berlín proponiendo intervenir el mercado de alquiler”, subrayó, colocando esta victoria en la estela del avance del ala izquierdista del Partido Demócrata de EE UU y de La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, serio aspirante a disputar la segunda vuelta de las presidenciales del año que viene. El propio Mélenchon afirmó que Eralp había demostrado que, con un “programa de ruptura”, era posible dar “réplica” al “ascenso del fascismo”, algo de lo que ve incapaz a la coalición de conservadores (CDU) y socialdemócratas (SPD).
El voto joven
El partido Movimiento Sumar enfatizó que la victoria de Die Linke se apoyaba en “un programa basado en intervenir el precio de la vivienda y socializar las propiedades de los fondos”. “La mitad de las y los jóvenes berlineses les han votado. Ese es el camino”, añadía. La alusión a los jóvenes no es gratuita. Los partidos que integraron Sumar están lejos de tener entre los jóvenes una posición de fortaleza. Entre los electores de 18 a 24 y de 25 a 34, su intención de voto es del 6,2% y del 4,8%, respectivamente, según las medias de los barómetros de septiembre del CIS y 40dB. El deseo de conectar con esa energía juvenil que ha impulsado a Mamdani en Nueva York y a Eralp en Berlín ha sido una de las notas dominantes de los mensajes publicados por las fuerzas de este espacio político.
Ya fuera del Gobierno y del grupo de Sumar, diversos dirigentes de Podemos también hicieron bandera del triunfo de Die Linke en Berlín. Su candidata para las elecciones generales, Irene Montero, afirmó que la izquierda gana en Berlín por su compromiso con “bajar el precio de los alquileres y expropiar las viviendas que acaparan los fondos de inversión”. “La política tiene que servir para bajar la riqueza de quienes más tienen a la mayoría. Este es el camino también aquí”, añadió la eurodiputada, compañera de grupo europeo de Die Linke al igual que Estrella Galán, de Movimiento Sumar, y Pernando Barrena, de Bildu. IU, que también estaría en este grupo, no lo está porque no obtuvo representación en las elecciones europeas de 2024.
En la misma línea que Montero se expresó Ione Belarra, secretaria general de Podemos. Hay que “seguir el ejemplo” de una izquierda que ha ganado defendiendo “intervenir el mercado de la vivienda frente a la especulación”, afirmó la candidata morada en la Comunidad de Madrid. “El camino es claro si la izquierda es valiente y de verdad se enfrenta a los grandes especuladores y fondos buitre”, añadió Belarra. Si los partidos integrados en Sumar —IU, Movimiento Sumar, Más Madrid, Comunes o Compromís, entre otros— suelen reprochar al PSOE falta de valentía en este terreno, Podemos extiende una crítica similar a todas estas formaciones.
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que lleva meses haciendo llamamientos a la autocrítica a la izquierda de toda España, insistió en este mensaje. Y también con la vivienda en el punto de mira. “Berlín —señaló— vuelve a demostrar que hay un espacio para una izquierda de mayorías centrada en los problemas y no en el léxico, centrada en leyes para cambiar la realidad y no en tuits o reels para comentarla: intervención del mercado (urbanístico y alimentario), aplicación de impuestos a la riqueza y no al trabajo e inversión masiva en educación, transporte y sanidad. Una izquierda impura pero útil. Y sería bueno no esperar al 2030 para verla por aquí”.
Encuentro de los inquilinos
El movimiento en defensa del derecho a la vivienda fue rápido al aprovechar el resultado en Berlín para instar a la adopción de medidas más radicales para atajar su precio, sobre todo del alquiler. Javier Gil, investigador del CSIC, uno de los fundadores y miembro del Sindicato de Inquilinas de Madrid, destacó que las “medidas estrella” de Die Linke son “intervenir los precios de los alquileres” y “socializar las viviendas de los fondos de inversión”, dos propuestas defendidas por este movimiento. “Así se frena a la extrema derecha”, afirmó. El politólogo, abogado y activista por el derecho a la vivienda Víctor Palomo, otro colaborador del Sindicato de Inquilinas de Madrid, abundó en ideas similares: “En el referéndum sobre expropiar viviendas a grandes fondos que se hizo en 2021 en Berlín ganó el sí. Hoy gana las elecciones la candidata del Die Linke con un claro discurso contra el rentismo. Habla de sociabilizar las viviendas en manos de fondos. Por ahí sí”.
Estas manifestaciones se producen a las puertas de la celebración en Madrid, entre el jueves y el domingo de esta semana, de El Barrio, un “encuentro internacional por el derecho a la vivienda” organizado —bajo el lema “¡Inquilinas del mundo, uníos!”— por el Sindicato de Inquilinas de Madrid, la Confederación de Sindicatos de Inquilinas y la Coalición Europea de Acción por el Derecho a la Vivienda y a la Ciudad. El evento se celebra, explican sus organizadores, “en contraposición” a The District, un encuentro de los operadores del negocio de la vivienda que tiene lugar también en la capital de España entre el martes y el jueves.
Un dirigente de una de las fuerzas integradas en Sumar afirma que la vivienda será con seguridad “un foco de discrepancia” entre el PSOE, al que ve “falto de ambición”, y sus socios de izquierdas. De hecho, ya hay tensiones por este tema, una constante de la legislatura. El Congreso tumbó la semana pasada, con el rechazo del PP, Vox, Junts y UPN y la abstención del PSOE, una ley de las fuerzas integradas en el grupo Sumar para prohibir a los fondos de inversión comprar viviendas. Las abstención del PSOE se producía después de que Sumar desdeñase a primeros de mes el portal de búsqueda de vivienda a precio asequible del Ministerio de Vivienda.
Desde las filas del PSOE, el ministro de Transporte, Óscar Puente, trató de quitar presión al Gobierno, destinatario implícito de buena parte de los mensajes que piden más ambición para rebajar el precio de la vivienda aprovechando la victoria de Die Linke. “A los que exhiben estos resultados —manifestó— se les olvida subrayar que esto lo hace el gobierno de Berlín porque quiere, y sobre todo porque puede, como podría hacer Madrid, Sevilla o Valladolid, que tienen las competencias para hacerlo. Así es en Alemania y en España”. Era la forma de señalar al PP, que gobierna en doce comunidades autónomas, en once de ellas con la presidencia, y en buena parte de los principales ayuntamientos, y que se ha opuesto a la aplicación de la ley de vivienda aprobada en 2023 con el impulso del Gobierno y con el objetivo, entre otros, de abaratar los precios del alquiler.

