La exhibición policial de Marruecos disuade cualquier intento de entrada en Ceuta el día de las elecciones
A un lado de la frontera, en aguas de Marruecos, tres pequeñas lanchas con varios gendarmes a bordo y un barco mediano de color gris de las Fuerzas marroquíes daban vueltas a última hora de la tarde de este miércoles. Al otro lado, en Ceuta, dos lanchas del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil y dos embarcaciones de Salvamento Marítimo arreglaban la boya alargada colocada en la frontera de El Tarajal, con la que el Ministerio del Interior busca hacer una “barrera” migratoria provisional. La jornada se esperaba tensa ante una nueva alerta de salto masivo aprovechando los comicios del país norteafricano, pero todo ha quedado en nada, como ya vaticinaban fuentes policiales, porque el blindaje de Rabat ha sido férreo. “Marruecos se ha portado”, confirma una voz de las Fuerzas de Seguridad.
Una única persona ha cruzado este miércoles el espigón y ha sido en sentido Ceuta-Castillejos (Marruecos), abandonando el territorio en el que todavía, 54 días después de la entrada masiva, cientos de inmigrantes siguen hacinados en asentamientos improvisados como la playa del Trampolín, las naves de El Tarajal o el barrio del Príncipe.
La cantidad de medios disuasorios desplegados por las policías marroquíes desde hace semanas ha sido suficiente para evitar, siquiera, que grandes grupos de personas se acercaran al punto fronterizo. Ciudadanos ceutíes que cruzaban este martes los controles de seguridad para entrar y salir de Marruecos el mismo día ya contaban que el despliegue policial era visible y palpable muchos kilómetros antes de llegar a la barrera que separa un país del otro.
Tampoco las condiciones actuales de las miles de personas que buscan entrar en una Europa dotada de derechos y huir de sus países natales son las más halagüeñas. “Sí, hay gente en la frontera, pero les decimos que no entren ahora. Lo van a pasar muy mal”, reconocía esta mañana, recién despertado después de haber dormido en el suelo una noche más, Fuad, de 17 años. Él, original de Tetuán, es uno de los muchos menores visibles en las naves industriales de El Tarajal, que pasan el día deambulando, buscando un sitio donde cargar el teléfono móvil con el que se comunican con sus familias y a la espera de tener sitio en alguno de los espacios que el Gobierno está preparando.
Interior había reforzado la seguridad tanto en Ceuta como en Melilla después de que las redes sociales se volvieran a llenar de vídeos, imágenes y mensajes animando a los que quieren emigrar a aprovechar el día de las elecciones en Marruecos. Los servicios de información e inteligencia españoles habían detectado movimientos de subsaharianos dirigiéndose hacia el norte en las últimas semanas, en autobuses y otros medios de transportes.
Este refuerzo ha sido visible durante toda la jornada. Más allá de los coches del Ejército que llevan desde el día 30 de julio patrullando la ciudad y colocados en puntos estratégicos o en los supermercados, este miércoles hasta 11 furgonetas de la Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía estaban colocadas en el paseo marítimo que va hacia la frontera.
El Ministerio que dirige Fernando Grande-Marlaska anunció justo en la antesala de este nuevo llamamiento que había presupuestado nueve millones de euros para reforzar la frontera marítima y alargar el espigón 15 metros en el mar. Una de las quejas más repetidas por muchos ciudadanos ceutíes estos días es que, tras la entrada de unas 75.000 personas a finales del mes de julio, y la sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe devolver en caliente a quienes entran a nado, no se había iniciado la instalación del muro, en su lugar, se había colocado una boya que ya había presentado desperfectos.
Mientras los trabajos de construcción comienzan, la Guardia Civil ha recibido el encargo este miércoles de colocar nuevos tramos del flotador que ya estaban hundidos. Este periódico ha comprobado que estas labores las estaban realizando varios buzos en el agua. Las gomas de los GEAS colocaban la boya, mientras que los barcos de Salvamento ayudaban a tensar el elemento flotante. Fuentes policiales en el terreno explican que se trata de boyas “anticontaminación” que utiliza, en ocasiones, la Autoridad Portuaria cuando existe un vertido en el mar. “El fuel flota y con la boya se rodea para evitar que se esparza”, señalan.
La sensación en el punto fronterizo ha sido de calma durante todo el día. Esta era la sexta alerta en las ciudades autónomas desde el gran salto, sin que en ninguna haya llegado a ocurrir nada. “Esto es como el cuento de Pedro y el lobo”, decía un uniformado. El temor de las Fuerzas de Seguridad está en que Rabat baje la guardia y las personas que están llegando a Marruecos con fines migratorios vuelvan a intentar otra entrada.



