Los cuatro menores extranjeros que llegaron juntos a Ceuta y ya tienen plaza en la Península
Adam, Zakarya, Ilyass y Younnes se funden en un fraternal abrazo con el monitor del centro de menores extranjeros no acompañados donde han convivido durante dos meses. Es un abrazo con sabor a despedida, pero todos tienen la cara iluminada con sonrisas. A los cuatro chicos apenas les quedan unas horas más en Ceuta, pues están a punto de ser derivados a cuatro comunidades autónomas de la Península. Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Castilla-La Mancha, de distinto signo político, son su destino de acogida. Los cuatro son amigos desde que nacieron en un barrio de El Jaddida (Marruecos). Los cuatro tomaron un autobús juntos y acabaron en la frontera de El Tarajal. Los cuatro entraron a nado a finales de julio, antes del cruce masivo y después de la sentencia del Tribunal Supremo que impide las devoluciones en el mar. Los caminos de los cuatro están a un paso de separarse. Pero en su cara solo hay sonrisas. “¡España! ¡España!“, gritan en referencia a la Península.
De las pocas palabras que Adam, Zakarya, Ilyass y Younnes saben decir en castellano, una es “España”. Su historia es traducida del árabe por un vecino ceutí de Loma Colmenar, donde los cuatro amigos se despiden del monitor del centro de menores. El 30 de julio, primer día de la entrada multitudinaria a Ceuta, el Gobierno de la ciudad autónoma ya tutelaba a 700 niños y adolescentes migrantes, cuyas llegadas fueron en aumento hasta desatarse definitivamente la crisis que puso todo patas arriba. En ese grupo están Adam, Zakarya, Ilyass y Younnes, que desde este viernes empiezan a marchar a la Península. Como ellos, otros 144 menores extranjeros que entraron a Ceuta antes del cruce masivo han sido derivados a otros territorios en el período comprendido entre el 1 de agosto y el 29 de septiembre. Las salidas se han materializado en aplicación del artículo 35 de la Ley de Extranjería, que obliga a las comunidades a recibirles.
Este periódico ha accedido a documentos que demuestran que todos las autonomías están recibiendo a esos niños y adolescentes. También las gobernadas por PP y Vox. Como en Ceuta había ya 700 menores antes de la entrada multitudinaria, los expedientes se han ido resolviendo progresivamente, por eso aún están marchando chicos de fechas previas al 30 de julio. Pero la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, apuntó este jueves a que pretenden “agilizar” los procesos, por lo que el turno de niños y adolescentes llegados con la crisis está cerca, a unas semanas. De visita en Ceuta, la ministra transmitió que espera que el “dispositivo que tiene que ver con la acogida vinculante y solidaria de niños en Península” en virtud del artículo 35 de la Ley de Extranjería “se haga con la máxima rapidez”.
Amigos y vecinos desde pequeños, Adam, Zakarya, Ilyass y Younnes aseguran que tomaron un autobús en su ciudad de origen, la urbe costera de El Jaddida —a 500 kilómetros de Ceuta—, decididos a llegar a España. Tras alcanzar Castillejos, los cuatro estuvieron agazapados en el monte y finalmente entraron juntos a nado a Ceuta el pasado 24 de julio. EL PAÍS no puede cotejar la fecha exacta de su llegada, pero los datos acreditan que esos días el flujo en el mar iba in crescendo. Y muchos de los que llegaban eran menores. Fuentes policiales están al tanto de traslados inminentes a Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Castilla-La Mancha. Todavía en suelo africano, los cuatro comparten los sueños que quieren cumplir en la Península.
Los chicos cuentan que quieren trabajar como herrero, peluquero o futbolista. Sus anhelos son ajenos a la guerra política que se ha desencadenado a cuenta de la acogida de menores migrantes por los Ejecutivos autonómicos, con la oposición férrea de PP y Vox, y cuya batalla se ha recrudecido por el cruce masivo. El presidente de la ciudad, el popular Juan Jesús Vivas, pide que retornen “a todos” los que pusieron un pie en Ceuta el 30 y 31 de julio mediante el proceso de reagrupación familiar a Marruecos. Entretanto, la ocupación en los servicios sociales ceutíes, competente de su tutela, está casi al 9.000% de su capacidad ordinaria. Ceuta disponía de 29 camas y ahora tiene filiados a 2.566 menores.
Y todavía quedan más chicos en las calles. Chicos que dos meses después incluso se manifiestan cada día pidiendo plaza en uno de la veintena de centros de menores improvisados. Con su partida a la Península, Adam, Zakarya, Ilyass y Younnes dejarán cuatro camas libres de un establecimiento instalado en el polígono de El Tarajal. Ilyass y Younnes son hermanos y a cada uno le ha tocado un destino distinto. Fuentes al tanto de las derivaciones explican que, normalmente, los hermanos viajan al mismo destino, pero coyunturas extraordinarias como la que vive Ceuta puede dar lugar a estos casos no comunes. No obstante, pese a que esos sean los destinos ya asignados y comunicados a los chicos, puede que en el último momento se decida mandarles al mismo sitio para no separar a dos hermanos. Para Ilyass y Younnes el deseo de marchar es tan fuerte ahora mismo que no reparan ni siquiera en eso.
Reagrupación familiar
El mando único informó este martes que ya hay 10 menores que sí entraron en el cruce masivo cuyo expediente ha sido resuelto con propuesta de reagrupación familiar a Marruecos. Sin embargo, fuentes gubernamentales desconfían de que Rabat vaya a aceptarlos por muchas declaraciones en público apuntando a que sí. En esa línea se mostró también la ministra Rego, preguntada sobe qué espera del reino alauí ante esas propuestas de retorno y las que puedan venir luego. “Lo que espero es que contesten con algo”, señaló la dirigente de Sumar. “Hay 660 expedientes anteriores que todavía están sin contestar”, añadió. Rego afirmó además que las cuatro comunidades de PP y Vox tienen aún 2.400 plazas disponibles par acoger.
Adam, Zakarya, Ilyass y Younnes enfilan la cuesta que baja de Loma Colmenar al polígono de El Tarajal tras despedirse de su monitor del centro de menores. Bajan con andares vivarachos, vestidos con camisetas, pantalones cortos y chanclas cedidas por los servicios sociales y mantienen las sonrisas. Desde la Península, con sus futuros trabajos, los cuatro aspiran a “ayudar” a sus “familias”. También “tener una vida mejor” que la que tenían en Marruecos, “con más derechos”. Apenas unas horas antes de marchar a Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Castilla-La Mancha, lo visualizan todo mucho más cerca. Con su partida, los menores que siguen en las calles ceutíes y protestan exigiendo una plaza en un centro de menores, tienen más cerca una cama. Las que dejan Adam, Zakarya, Ilyass y Younnes tras marchar a la Península.


