Génova aplaza la designación de Pérez Llorca tras las denuncias internas sobre su entorno
Juan Francisco Pérez Llorca tendrá que seguir esperando. El president de la Generalitat Valenciana afrontará este lunes el Debate de Política General sin la garantía de ser el candidato del PP a las elecciones autonómicas de mayo. La Junta Directiva Nacional del PP dará luz verde este lunes a la celebración de una veintena de congresos autonómicos y provinciales entre octubre y noviembre, entre los que no estará el del PP valenciano, donde rige una gestora que ya ha expirado. Génova mantiene en suspenso la designación de Pérez Llorca, sin fecha a la vista salvo giro de última hora, tras las dudas surgidas sobre su entorno político. La dirección nacional ha recibido denuncias internas sobre personas del círculo de confianza del president, entre ellas el abogado David Serra, condenado en el caso Gürtel.
La demora inquieta ya a sectores del PP valenciano, donde algunas voces alertan del “desgaste” que provoca una interinidad prolongada. No solo sigue sin despejarse la candidatura a la Generalitat: Génova tendrá además que prorrogar la gestora que dirige el partido desde diciembre, tras haber superado los plazos previstos en los estatutos. El PP valenciano encadena así una provisionalidad que amenaza con convertirse en un problema político en sí mismo.
Génova ha puesto en marcha la maquinaria orgánica para tener a punto toda la estructura territorial de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales de mayo, con la llamativa ausencia de la Comunidad Valenciana. La Junta Directiva del PP, el máximo órgano entre congresos, aprobará este lunes la celebración este otoño de congresos en Galicia, Comunidad de Madrid, Murcia, Cantabria y Canarias, donde no se esperan cambios de candidatos, y los cónclaves provinciales de las ocho provincias de Andalucía, de las cuatro de Cataluña y de las tres del País Vasco. Otros han caído por el camino, como el ya exlíder de Navarra, Javier García, que ha renunciado y este lunes se aprobará una gestora. En cambio, la Junta dejará en el aire el congreso de la Comunidad Valenciana.
El problema es que el PP valenciano es un polvorín. Desde la dimisión de Carlos Mazón por la tragedia de la dana, en noviembre de 2025, y su sustitución por Juan Francisco Pérez Llorca, el PP de la Comunidad Valenciana ―una de las federaciones clave― se ha dividido sin que el actual president haya sido capaz de aglutinar a todas las familias. Esa guerra interna está haciendo tambalear la candidatura de Pérez Llorca a las próximas elecciones, con sospechas sobre su núcleo duro, gran parte del cual coincide con el de Mazón.
Uno de los señalados en el círculo de confianza de Pérez Llorca es David Serra, un abogado con un largo pasado en el partido que ejerce de asesor áulico del president y que abandonó la política tras ser condenado en el caso Gürtel. Serra ejerció como vicesecretario del PP valenciano en el mandato de Francisco Camps, y fue condenado en 2018 por delito electoral y por falsedad en documento público a tres años y ocho meses de prisión, en una pieza del caso Gürtel sobre la financiación irregular del partido, aunque no llegó a ingresar en la cárcel. Desde entonces se dedica al ejercicio de la abogacía, pero su sombra política es alargada. El Ayuntamiento de Finestrat contrató a su bufete, Estudi General Advocats i Assesor SLP, por 192.000 euros cuando el alcalde era Juanfran Pérez Llorca.
Serra y Llorca son amigos desde hace años y mantienen una relación muy estrecha. La víspera de la toma de posesión del presidente, Llorca reunió en un céntrico restaurante de Valencia a sus amigos más íntimos, entre ellos a Serra. La mujer del abogado, Magdalena González de la Red, es la actual vicepresidenta de Les Corts y persona de confianza en el Parlamento del president. La influencia de Serra se dejó notar también en la confección del equipo de confianza de Llorca en Presidencia de la Generalitat, hasta el punto de que se le ha llamado “el conseller número 12″.
El abogado es amigo también de Carlos Mazón, y forma parte del llamado clan alicantino del PP, en el que están Pérez Llorca, el alcalde de La Nucia, Bernabé Cano (su hermana Marián Cano es la actual consejera de Industria), o el secretario autonómico de Infraestructuras de la Generalitat, Javier Sendra (alcalde también de Planes), una persona clave en las adjudicaciones de numerosos contratos para la realización de obras de emergencia, sin concurso público, tras la catástrofe de la dana el 29 de octubre de 2024.
Pérez Llorca nunca ha convencido a la cúpula del PP y tampoco tiene sintonía con el secretario general, Miguel Tellado, con quien arrastra resquemores de la etapa en la que actuaba como número dos de Mazón en el partido. Esos problemas se han agravado cuando los rivales internos del actual president de la Generalitat han alertado a la dirección nacional de posibles irregularidades cometidas por su círculo de confianza en la etapa de gobierno de Mazón, lo que ha obligado a Génova a hacer indagaciones y a pedir explicaciones, y está detrás del retraso de los tiempos.
La candidatura a la Generalitat Valenciana tiene muchos aspirantes en el PP. En los círculos internos se señala a Vicente Mompó, presidente de la Diputación de Valencia y del PP de Valencia, como uno de los posibles rivales, o a Susana Camarero, vicepresidenta de la Generalitat y exsecretaria de Estado. Pero tampoco se vislumbra de forma clara a un mirlo blanco, así que la opción más probable y que se espera en el PP es que, al final, Pérez Llorca continúe al frente por falta de alternativa. Pero en ese clima de inestabilidad interna, Alberto Núñez Feijóo marca sus tiempos y no tiene prisa por confirmarle como el próximo cabeza de cartel del PP.
Ese retraso inquieta en algunos sectores del PP valenciano, donde alertan de que la demora ya está “desgastando” a la marca, porque da munición a los adversarios y porque alienta internamente los movimientos sucesorios. Está por ver también qué reacción puede tener el president si siguen transcurriendo los meses sin recibir el plácet de Feijóo. No es la primera vez que ocurre algo parecido en el PP valenciano, ya que Alberto Fabra fue confirmado como candidato solo dos meses antes de las elecciones autonómicas de mayo de 2015.
La situación de interinidad afecta también al partido, que está regido por una gestora desde diciembre del año pasado y que, según se ha encargado de denunciar el expresidente Francisco Camps (que sigue con su cruzada personal para liderarlo), ha expirado el pasado 14 de julio teniendo en cuenta los plazos estatutarios. A falta de un congreso regional, que la dirección evita para no abrir una batalla interna, Génova se verá abocada a prorrogar la gestora. El resultado es un PP valenciano instalado en la provisionalidad: sin liderazgo orgánico definitivo y con el candidato a la Generalitat todavía pendiente del visto bueno de la dirección nacional, precisamente por las dudas que han surgido sobre su entorno.


