Feijóo y Abascal unen fuerzas en una protesta que esperan masiva por la crisis de Ceuta
Las derechas unen fuerzas en el arranque del curso político para movilizar la calle en una protesta que auguran “masiva” por la crisis de Ceuta y con la que esperan elevar la presión sobre el Gobierno en la víspera de la comparecencia de Pedro Sánchez el jueves en el Congreso. El PP, a través de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que preside, ha convocado este miércoles concentraciones a las ocho de la tarde frente a todos los ayuntamientos del país coincidiendo con el Día de Ceuta, presentándolas como unas movilizaciones “apartidistas” para expresar apoyo a la ciudad autónoma. Mientras Vox, que se ha sumado a la convocatoria, llama a secundarlas “contra el Gobierno traidor”. Los líderes del PP y Vox, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, exhibirán unidad coincidiendo en la concentración frente al Ayuntamiento de Madrid. El Gobierno, que pide que las protestas se desarrollen sin violencia, acusa por su parte al PP de “instrumentalizar” la FEMP y de presentar como neutrales unas protestas ideadas en realidad como una “utilización partidista” de la crisis ceutí.
La concentración a la que asistirán Feijóo y Abascal en Madrid se celebrará precedida de un choque entre el PP y la Delegación del Gobierno en Madrid, con los populares acusando al Ejecutivo de “boicotear” la protesta, pese a que la Delegación confirmó ayer que podrá celebrarse con total normalidad. El motivo del enredo fue un defecto formal de la comunicación del Consistorio madrileño, que pretendió que la tramitación se hiciera mediante el procedimiento previsto para las manifestaciones y concentraciones ciudadanas, cuando solo son titulares del derecho de reunión las personas físicas, no jurídicas.
Fuentes de la Delegación precisaron a última hora de la tarde que el Gobierno “no ha prohibido el acto ni ha impedido que se celebre” sino que “únicamente ha aclarado que, cuando es convocado por un Ayuntamiento, debe tener la consideración de acto institucional y no de manifestación ejercida al amparo del derecho fundamental de reunión”. A pesar de que el Gobierno aclaró que en ningún caso se prohibiría el acto y que se estaba confundiendo “una precisión jurídica sobre la naturaleza de la convocatoria con una inexistente prohibición”, PP y Vox se lanzaron en tromba a acusar al Gobierno de pretender impedir sus manifestaciones. El líder del PP tuiteó: “Que España hable. A eso le tienen miedo”.
El presidente de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas, publicó este martes una carta dirigida a todos los españoles en la que pide el respaldo a las concentraciones convocadas este miércoles para “expresar la unidad en apoyo a una ciudad que ha sufrido un ataque a su integridad territorial, que sigue sufriendo como consecuencia de dicho ataque y que, por tal motivo, se encuentra desbordada y al límite del colapso; se encuentra en una situación de alto riesgo en todos los aspectos, se siente amenazada, necesita el apoyo de todos los españoles”. En la carta, difundida después por el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, el presidente de Ceuta defiende que las movilizaciones convocadas por la FEMP “no están marcadas por el color político ni por las ideologías” y pide que se secunden, ya que la causa de Ceuta “es la causa de toda España”.
El PP insiste en presentar las protestas como “apartidistas”, en palabras del portavoz, Borja Sémper, y fuentes del partido aseguraron ayer que “no es una concentración contra nadie, sino en apoyo de la soberanía nacional y de la vuelta a la normalidad en territorio español”. El movimiento de Génova busca agitar las contradicciones de los alcaldes del PSOE, después de que Ferraz enviara una circular interna a sus federaciones en la que les insta a no participar en una convocatoria “unilateral” del PP y “sin acuerdo” dentro de la FEMP y que busca convertir en “movilización y confrontación política” la crisis ceutí. Un puñado de alcaldes socialistas secundarán pese a ello las concentraciones, como el alcalde de León o los de algunos municipios andaluces y valencianos. El Gobierno envió ayer un mensaje de “máximo respeto” sobre las movilizaciones, que el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, calificó de “absolutamente legítimas”.
Pero Vox, que este martes anunció que se volcará con la protesta y que su líder, Santiago Abascal, participará en la de Madrid, deja claro que el objetivo de las movilizaciones, además de apoyar a Ceuta, es manifestarse contra el Gobierno. “Hay que llamar a la movilización constante contra este Gobierno traidor”, enfatizó la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, que acusó al PP de “tibieza” por presentar la movilización como neutra. “Ya empezamos contra las tibiezas. ¿Tenemos una invasión en Ceuta y nos manifestamos en contra de nadie? Por supuesto que es de apoyo a los ceutíes, pero hay que señalar a los culpables”, objetó Millán. “Aquí ha habido una operación coordinada del régimen marroquí. ¿A qué vamos [a las concentraciones], a cantar un villancico? Hay que apuntar a los responsables. El PP tendrá que explicar por qué sigue siendo así de tibio y por qué no rompe en Ceuta sus acuerdos con el PSOE y los partidos islamistas”.

La extrema derecha presiona al PP para que Juan Jesús Vivas, que fue investido por séptima vez hace tres años como presidente de Ceuta con la abstención del PSOE y de Vox, rompa con los socialistas y se apoye solo en Vox para gobernar, pero Vivas ha optado por buscar la unidad de todos los partidos de la Asamblea ceutí y Génova le respalda en esa vía. “La ciudad de Ceuta no esta para maniobras políticas”, desechó ayer la propuesta de Vox la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz.
Pese a la unidad de acción con las concentraciones de este miércoles, PP y Vox tienen tensiones también sobre cómo responder a la crisis de Ceuta, con los de Abascal presionando a los populares para ir más lejos no solo en su ruptura con el PSOE, sino también en la reacción contra Marruecos, que Génova, pese a que acusa a Sánchez de entreguismo a Rabat, también está midiendo. La reacción de Vox es, en cambio, frontal contra el régimen alauí. Los de Abascal instan al PP a sumarse a su petición de suspender el Tratado de Amistad con Marruecos y le retan a apoyar en el Senado la retirada del embajador español en Marruecos. El PP llegó a pedir que se llamara a consultas a la embajadora de Marruecos a mediados de agosto tras las palabras del ministro de Justicia que ponían en duda la españolidad de Ceuta y Melilla, pero los populares no han vuelto a reiterar esa idea y tampoco se han sumado a la iniciativa de suspender el Tratado de Amistad con el país vecino.
Pese a esas tensiones, los dos partidos de la derecha unirán fuerzas este miércoles en unas protestas que fuentes de ambas formaciones esperan que sean “masivas”. Feijóo trata de capitalizar el malestar por la crisis de Ceuta y estará también por la mañana en la ciudad autónoma, donde se reunirá con el presidente Vivas, y viajará por la tarde a Madrid para llegar a tiempo a la concentración en la Plaza de Cibeles. Pero Abascal también busca su parte del pastel y competirá con el líder del PP por el foco en la protesta de Madrid, en la que ambos coincidirán.

