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Milei se abraza a la causa Malvinas tras un espaldarazo de Trump


Desde que hace un mes y medio, durante el Mundial de Fútbol, los jugadores de la selección albiceleste mostraron una bandera con la leyenda “las Malvinas son argentinas”, las islas australes parecen negarse a dejar el foco de la atención pública en el país sudamericano. El presidente Javier Milei dijo este martes que el reclamo nacional de soberanía sobre el archipiélago es “la causa más importante y sagrada” de los argentinos y destacó como “muy fuerte” la declaración formulada el lunes por Donald Trump: el republicano admitió, sin precisiones ni compromisos, que podría modificar la postura histórica de Estados Unidos frente al reclamo de Argentina contra el Reino Unido, ocupante de las islas desde 1833. El Ejecutivo anunció que este jueves Milei dará un mensaje oficial sobre la situación.

La cuestión Malvinas ha sido, hasta ahora, un tema incómodo para Milei. El presidente ultraderechista ha reconocido su admiración por Margaret Thatcher –la primera ministra británica durante la guerra con Argentina en 1982–, ha defendido el derecho de los isleños a su autodeterminación –“buscamos que prefieran ser argentinos”, ha dicho– y siempre ha abogado por un acercamiento al Reino Unido. De hecho, hasta la irrupción de las Malvinas en el partido mundialista entre Argentina e Inglaterra, la Casa Rosada planeaba un viaje de Milei a Londres para este año, la primera visita de un mandatario argentino en este siglo.

Ahora, con el reclamo por la soberanía revitalizado en la opinión pública, el presidente aspira sacar rédito de su alineamiento incondicional con Trump, en un momento crítico para su imagen y para las expectativas sobre su plan económico. Los dichos del mandatario estadounidense alimentaron las esperanzas de Milei: “Siempre reviso todas las posiciones, esa es apenas una entre muchas”, dijo Trump. Con esas palabras, respondió a una consulta periodística sobre las versiones que señalan que EE UU podría modificar su defensa de la posición del Reino Unido en las Malvinas. De acuerdo con esas versiones, la Casa Blanca presiona con esa decisión al Reino Unido para exigirle un mayor gasto militar en la OTAN.

“Ha pasado algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”, celebró Milei este martes, en una entrevista con radio El Observador. El presidente argentino ya había explicitado, hace un mes, su convicción: “Estados Unidos ha cambiado su visión estratégica del mundo. Mira esto desde una perspectiva política y es necesario un aliado confiable en el paso del Atlántico al Pacífico. Argentina está cumpliendo con todas esas condiciones y esa es la llave que nos va a permitir recuperar Malvinas”.

El Gobierno comunicó que Milei brindará este jueves un mensaje referido a las islas australes. El presidente aprovechó el anuncio para insistir en el carácter “sagrado” del reclamo, desde sus redes sociales, atacó a los periodistas que cuestionaron que apele a un mensaje a través de la cadena nacional de medios de comunicación: “Mierdas humanas”, los llamó.

El Reino Unido desestimó las declaraciones de Trump y reafirmó su ocupación de las Malvinas. Según el diario inglés The Guardian, un portavoz del primer ministro Andy Burnham aseguró este martes: “Los habitantes de las Islas Malvinas son británicos y tienen derecho a determinar su propio futuro. Expresaron su deseo de seguir siendo un territorio británico de ultramar y nuestro compromiso con ellos es inquebrantable”.

La explotación petrolera

Mientras a nivel geopolítico se producían esos movimientos, también este martes la cuestión Malvinas ingresaba en los tribunales judiciales de Argentina: dos organizaciones civiles denunciaron un emprendimiento con autorización británica para explotar el petróleo en las islas y solicitaron su suspensión porque, argumentaron, atenta contra los recursos del país y contra la biodiversidad del Atlántico sur.

La demanda fue presentada por la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas y el Centro de Excombatientes de las Malvinas (Cecim, de la ciudad de La Plata) ante un juzgado federal de Río Grande, en la provincia patagónica de Tierra del Fuego, a cuya jurisdicción pertenecen las islas. La denuncia apunta contra la explotación compartida por las petroleras Navitas, de Israel, y Rockhopper, británica, la primera iniciativa para producir hidrocarburos a gran escala en las Malvinas. Ambas compañías comenzaron este año los trabajos para extraer —desde 2028 y durante tres décadas, según prevén— petróleo y gas en el proyecto offshore denominado Sea Lion (León marino) y ubicado a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago.

Para las organizaciones demandantes, el proyecto aprobado por las autoridades británicas de las islas es “unilateral, colonial y manifiestamente ilegal”, porque no respeta las leyes argentinas e incumple la resolución 31/49 de Naciones Unidas. Esa norma insta al Reino Unido y Argentina a abstenerse “de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación” de las islas mientras se dirime el conflicto por la soberanía.

“Las empresas demandadas pretenden ejecutar una actividad susceptible de producir graves daños ambientales sobre recursos naturales pertenecientes a la República Argentina sin que sus autoridades competentes hayan podido evaluar sus consecuencias ambientales, tampoco el Estado argentino ha podido acceder y controlar integralmente la información técnica, exigir estudios independientes, aplicar los principios de prevención y precaución, garantizar la participación ciudadana y finalmente aprobar o rechazar el proyecto”, detalla la denuncia.

“Tenemos muchas expectativas. Lo primero que buscamos es que la justicia declare la ilegalidad del proyecto y después vamos a ir por sus fuentes de financiamiento”, explica Enrique Viale, presidente de la Asociación de Abogados Ambientalistas. “Estamos pidiendo que la justicia libre oficio a las principales bolsas del mundo donde cotizan estas empresas para averiguar toda la ruta de financiamiento. Con esa información, vamos a intentar trabar embargos”.

El Gobierno de Milei había declarado, en diciembre pasado, su “más enérgico rechazo” al proyecto Sea Lion. “La Argentina recuerda que toda exploración y explotación unilateral de recursos naturales renovables y no renovables en las áreas sujetas a disputa de soberanía resulta contraria” a lo dispuesto por las Naciones Unidas, indicó una comunicación de la Cancillería. Desde entonces, el Ejecutivo no informó sobre otras medidas al respecto. “El Estado argentino está muy inactivo ante una situación que es gravísima”, advierte Viale. “Si este proyecto avanza, se va a consolidar el enclave colonial”.


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