Nacional

España supera una desconexión ante República Checa en un partido con multitud de ocasiones

Pese a otro comienzo fulgurante con un gol exprés de Lamine Yamal y a otra función de juego apabullante, España terminó viéndose enredada en un final muy crudo después de un tramo de desconexión en el que la República Checa vio cómo el árbitro le anulaba el empate en un lance un tanto incomprensible. Después de tocar el violín como siempre, la Roja necesitó remangarse y caminar sobre las brasas de la dureza desesperada de los checos, para terminar cerrando la victoria con un tercer gol que llegó en una jugada en la que Roberto Fernández sobrevivió a una entrada violenta, Víctor Muñoz chocó con el portero en el área y Mikel Merino acertó con la red.

3

David Raya, Aymeric Laporte, Iván Fresneda, Robin Le Normand, Fran García, Dani Olmo (Fermín López, min. 66), Pedri (Mikel Merino, min. 66), Rodri (Martín Zubimendi, min. 76), Lamine Yamal (Víctor Muñoz, min. 45), Roberto Fernández y Álex Baena (Yéremy Pino, min. 45)

1

Antonín Kinsky, Michal Sácek, Ladislav Krejcí, Jirí Sláma, Stepán Chaloupek, Roman Macek (Lukás Cerv, min. 56), Ondrej Lingr, Alex Král (Michal Sadílek, min. 72), Lukás Ambros (Ryan Naderi, min. 56), Matej Radosta (Pavel Bucha, min. 72) y Adam Hlozek (Martin Vitík, min. 86)

Goles 1-0 min. 5: Lamine Yamal. 2-0 min. 34: Rodrigo. 2-1 min. 68: Jirí Sláma. 3-1 min. 88: Merino

Arbitro Vasilis Fotias

Tarjetas amarillas Ladislav Krejci (min. 78), Michal Sadilek (min. 81), Denia (min. 84), Ondrej Lingr (min. 88), Stepán Chaloupek (min. 89), Antonín Kinsky (min. 90), Fermín (min. 92)

Tarjetas rojas Ladislav Krejci (min. 84)

Fue un desenlace de un tono imprevisto después del desarrollo previsible anterior. Lamine Yamal, acostumbrado a marcar enseguida, dispuso de una buena ocasión cuando solo habían transcurrido 57 segundos. El tiro, similar a otros muchos que ha embocado, se le escapó esta vez. A nadie le habría extrañado el gol, y a nadie le inquietó demasiado la ocasión desperdiciada. El juego de este equipo ha alcanzado un punto de solidez tal que provoca la certeza de que va a ir entregando goles de manera inevitable. No tardó demasiado: a los 320 segundos Lamine ya había vuelto a embocar. Lo hizo con el disparo más esperado, una rosca con la zurda desde la derecha a la escuadra más alejada. Lo sabía hasta el portero Kinsky. Del mismo modo que muchos equipos saben cómo juega España, en especial la República Checa, con Santi Denia y Pablo Amo en el banquillo. Aun así, llegó el gol de Lamine. Aún así, la Roja gobernó el partido.

Es uno de los prodigios de este equipo, capaz de reducir casi a cualquiera, ya sea la Francia de Mbappé, la Argentina de Messi, la Croacia de Modric o esta República Checa balbuceante. Da igual. Como parece que da igual los futbolistas que escoja De la Fuente para interpretar una partitura arrolladora. En el tercer partido en ocho días, solo Lamine ha aparecido todas las noches de inicio, y todas las ha descorchado. En el Tartiere, además, debutaron Roberto Fernández, del Espanyol, en la delantera, e Iván Fresneda, del Sporting de Portugal, en el lateral derecho. En la otra banda, regresó a la selección Fran García.

Y así, casi con una reforma general, España iba tejiendo la red en la que iban a sucumbir los checos, sometidos a la frustración de perseguir sombras. A veces se deslizaban con lenta suavidad de apariencia inofensiva, pero cualquiera sabe que esos tramos de pausa son solo maniobras preparatorias. El equipo de De la Fuente combina estas dos velocidades con una pericia aterradora. Siempre está a dos pases de asestar un picotazo. Entonces Lamine caza un balón a la espalda de la defensa con un control que es como si atrapara una mariposa con una red. Luego, solo ante Kinsky, se le escapa el tiro. No pasa nada.

La Roja vuelve a tejer, con pausa primero, hasta que la pausa se evapora, y se juntan Baena, Rodri y Pedri al primer toque, y Olmo aparece solo en el área ante el portero, que evita el gol con un fogonazo de reflejos.

La secuencia de la que finalmente salió el segundo contiene todo lo que define a este equipo. Intentaron un córner preparado que Lamine iba a rematar de volea, pero se le fue el control y los checos salieron al contraataque. La pérdida disparó el resorte de una presión voraz que les permitió recuperar la pelota antes de que llegaran al centro del campo. Y la recuperación activó el resorte de volver a golpear. Rodri atravesó por el medio, completó una pared con Pedri y terminó marcando.

De la Fuente aprovechó el intermedio para repartir esfuerzos. Quitó a Lamine y Baena y metió a Víctor Muñoz y Yeremy Pino. Y luego fue añadiendo a Merino, Fermín y Zubimendi, en un tramo en el que sí cayeron las revoluciones de la selección española, con ciertos síntomas de desconexión.

Sláma marcó en una contra apareciendo por una banda izquierda desierta. Luego, hasta David Raya perdió la sintonía. Krejci cabeceó una falta lateral y al portero del Arsenal se le escurrió el balón, que quedó muerto para que Naderi rematara a la red. Solo el árbitro, que había visto una falta anterior a Le Normand, evitó el empate, y destapó una fase de dureza desesperada de los checos que dejó un reguero de amarillas. También en el barro prevaleció esta España para cerrar la tercera victoria en ocho días.


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