El Tribunal Supremo permite que Trump continúe, por ahora, con la construcción del salón de baile en la Casa Blanca
La Corte Suprema ha permitido, por ahora, el avance de la construcción de un salón de baile tan grande que superaría en tamaño la residencia presidencial en la Casa Blanca. La decisión llega después de que el Gobierno aceleró las obras a un ritmo vertiginoso con el objetivo de llevarlas a un punto de no retorno a pesar del litigio sobre si el mandatario excedió o no su autoridad al esquivar el visto bueno del Congreso.
“Tras considerar la solicitud del abogado de los solicitantes (.) se ordena que la injunction preliminar emitida el 16 de abril de 2026 por la Corte de Distrito para el Distrito de Columbia sea pausada hasta que haya otra orden del juez presidente de la Corte”, escribió John Roberts.
La determinación fue escueta, pues el asunto se vio en el llamado expediente de emergencia del máximo tribunal, en el que los jueces usualmente no ofrecen un sustento amplio sobre sus decisiones. El asunto escaló al Supremo cuando el Gobierno le pidió que pausara el bloqueo de una corte inferior, que estaba previsto que entrara en vigor este viernes.
La controversia judicial comenzó desde que Trump demolió el año pasado el Ala Este de la Casa Blanca para levantar el salón de actividades de unos 400 millones de dólares y el Fondo Nacional para la Conservación Histórica, una organización sin fines de lucro que tiene la misión de proteger los edificios históricos, demandó para tratar de bloquear la nueva construcción.
En medio del litigio, la Administración agregó al proyecto un complejo militar en el que el procurador general, John Sauer, centró buena parte de sus argumentos ante el Supremo. Dijo que el búnker se extenderá por el equivalente a cinco pisos bajo tierra con columnas y vigas resistentes a misiles; y que tiene el cemento “más resistente que existe, el tipo que se usa en las plantas de energía nuclear: impermeable y virtualmente imposible de quitar”.
Citando al Secretario de Estado, Marco Rubio, el procurador insistió en que se debe dejar continuar con lo que para el Gobierno es un proyecto “absolutamente crítico, no solo para la seguridad física de los invitados, sino también para que Estados Unidos pueda avanzar sus relaciones diplomáticas y sus intereses”. Sauer también reforzó su postura con palabras del director de inteligencia nacional, Jay Clayton: “Cualquier retraso incrementa sustancialmente el riesgo de que actores malignos recopilen inteligencia sobre el complejo”, lo que les permitiría “destruir la instalación más fácilmente en el evento de un conflicto armado”.
La Casa Blanca es “propiedad del pueblo estadounidense”
Al otro lado de la controversia, el Fondo Nacional para la Conservación Histórica urgió que se detuvieran las labores hasta que el Gobierno consiguiera el aval del Congreso para modificar de forma tan significativa el que “es tal vez el lugar más venerado de nuestro país. (.) Propiedad del pueblo estadounidense”.
Argumentó que Trump “no tiene autoridad legal unilateral, que le hayan dado la Constitución o ley alguna, para construir un salón de baile enorme donde estaba la demolida Ala Este. Y cada corte le ha dicho a los peticionarios [es decir, al Gobierno] en términos claros que deben paralizar su construcción ilegal salvo que hayan recibido aprobación expresa del Congreso”. “Los peticionarios, sin embargo, insisten en mantener la construcción sin importar lo que diga cualquiera”, agregó la organización.
El fondo recalcó que el freno del tribunal de apelaciones contemplaba detener la construcción del salón de baile, pero no la del complejo militar. Es decir, aplicaba únicamente a lo levantado sobre tierra.
La determinación de la corte apelativa “expresamente permite a los peticionarios continuar construyendo su instalación militar subterránea para proteger al presidente, su familia y su personal, y para mantener la seguridad del complejo de la Casa Blanca”, precisó en su escrito al Supremo. Es un búnker que reemplazaría el Centro Presidencial de Operaciones de Emergencia o Presidential Emergency Operations Center (PEOC) en inglés, que fue construido durante la Segunda Guerra Mundial y estaba ubicado debajo del Ala Este.
“Incluso aceptando los reclamos de seguridad de los peticionarios en su totalidad, cualquier daño que pueda ocasionar un retraso de semanas o meses (mientras esta corte resuelve los asuntos presentados) de un proyecto que no será completado en años es superado ampliamente por el daño irreparable que la finalización de una estructura en la Casa Blanca que los mismos peticionarios aseguran será ‘virtualmente imposible de quitar’”, acotó.



