El régimen de Ortega exhibe en televisión al obispo Abelardo Mata tras 40 días en paradero desconocido en Nicaragua
El obispo emérito de Nicaragua, Abelardo Mata —una de las voces más críticas contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo—, fue exhibido este miércoles por la propaganda orteguista, más de cuarenta días después de su detención y un día después de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidiera a la Corte IDH medidas urgentes ante la falta de información sobre su paradero. En una entrevista con el diputado y periodista oficialista Adolfo Pastrán, el régimen ha intentado proyectar que a Mata lo “están atendiendo bien” y que permanece tranquilo en su vivienda.
El prelado fue retenido por primera vez el 28 de junio en Estelí, una de las principales ciudades del norte de Nicaragua. La Policía Nacional lo interceptó después de oficiar una misa en la iglesia Cruz del Calvario, donde pidió a los fieles rezar por la Iglesia católica perseguida por el régimen. Esa primera detención duró pocas horas y lo dejaron en su vivienda bajo vigilancia, pero dos días después los oficiales volvieron por él.
A partir de ese momento, fuentes católicas entraron en zozobra por el estado del prelado, de 80 años y retirado de sus oficios religiosos desde 2021. Después de que la denuncia llegó a los medios de comunicación y Estados Unidos exigió su liberación “inmediata e incondicional”, el Ministerio del Interior (MINT) reaccionó el 4 de julio admitiendo que tenía a Mata bajo una “indagación” sobre “distintos episodios violatorios de las leyes nacionales” —sin precisar cuáles— y sobre el origen de sus bienes y vínculos familiares “incompatibles con su condición sacerdotal”.
Sin embargo, aclararon que, tras la “indagación”, el religioso ya había sido devuelto a su casa. Pero fuentes cercanas a su familia y a la Iglesia católica advertían de que no habían podido verificar el paradero de Mata, ni tan siquiera que estuviese en su vivienda, tal y como afirmaba el MINT.
En ese sentido, este 11 de agosto, la CIDH alertó de que, si bien el MINT informó que estaba bajo “indagación”, hasta la fecha no existía información independiente que permitiera verificar su paradero o estado de salud, lo que reviste especial “gravedad debido a su edad y a condiciones preexistentes de salud”.
En paralelo, la CIDH decidió presentar una solicitud de medidas provisionales ante la Corte IDH e hizo notar “que la misma refleja una situación excepcional que se basa en el riesgo extremo, urgente e irreparable a los derechos del religioso”. Un día después de esas gestiones en el sistema interamericano, el régimen copresidencial exhibió al obispo Mata en los medios oficialistas, de paso, aprovechó para atacar con otros propagandistas a los periodistas y organizaciones que urgieron conocer el paradero y estado del obispo.
En la entrevista transmitida por el oficialismo, Mata dijo que se mantiene recluido y en oración en su propiedad, y que aprovecha el tiempo para leer, cultivar y hacerse cargo de sus animales. “Estoy en mi charco llevando vida monacal, que es lo que estoy haciendo aquí: oración y trabajo intelectual”, dijo en un plató en el que Pastrán destacó “la amenidad” del encuentro.
El obispo Mata fue una de las voces más vibrantes de la Conferencia Episcopal de Nicaragua contra el régimen Ortega-Murillo. Aunque ya se había retirado, tras la aceptación de su renuncia por el papa Francisco, siguió oficiando algunas misas en Estelí. En febrero de 2022, el régimen sandinista confiscó la Universidad Católica del Trópico Seco (UCATSE), que él refundó y de la cual fue rector magnífico durante varios años.
23 presos políticos desaparecidos
Horas antes de que en Managua se emitiera la entrevista de exhibición del obispo Mata, la Asociación Memoria y Justicia (AMJ) y el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más elevaron a 23 la cifra de presos políticos en condición de desaparición forzada, durante una conferencia de prensa en San José, Costa Rica.

“El sistema de represión que opera actualmente en Nicaragua funciona a través de un entramado amplio de detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, tortura y vigilancia. Cualquier persona, por el solo hecho de ser percibida como un riesgo para el poder, puede ser detenida, desaparecida o asesinada”, denunció Claudia Pineda, directora de AMJ. “Como hemos afirmado anteriormente, la prisión política es un instrumento de criminalización contra cualquier disidencia, real o percibida”.
Según Pineda, como defensores de derechos humanos no pueden “dejar de reiterar que las detenciones se ejecutan sin orden judicial, mediante allanamientos irregulares y el uso de fuerzas policiales y parapoliciales”. “Y que, una vez detenidas, las personas permanecen incomunicadas, sin acceso a defensa, sin información sobre su situación jurídica y sometidas a procesos sin garantías”, detalló.
La exhibición de Mata no es un hecho aislado. Responde a la misma lógica de opacidad que las organizaciones de derechos humanos denunciaron en San José, aunque su informe no se refería expresamente al obispo: es el régimen el que decide cuándo y cómo aparece una persona que mantiene bajo su control. Las organizaciones documentaron que, de los presos políticos que permanecen en desaparición forzada, ocho son adultos mayores. En el último año cuatro murieron bajo custodia, entre ellos Mauricio Alonzo, Carlos Cárdenas y el líder indígena Brooklyn Rivera. “Todas (esas muertes) precedidas por desapariciones, incomunicación y falta de atención médica”, alertó Pineda.

